NABO

Los nabos (Brassica rapa) también conocido como nabicol o berza, son plantas de la familia de las Crucíferas que se cultivan como raíces comestibles; la misma familia a la que pertenecen otras verduras alimentarias como la berza, la mostaza, el brócoli o la rúcula.

Se trata de una planta bienal, de altura entre 0,5m. y 1,30m., cuya raíz napiforme se consume en la alimentación.

La raíz napiforme es una estructura carnosa, de forma globosa redondeada y axonomorfa, que contiene numerosas raíces laterales absorbentes.

Esta estructura es un órgano de reserva de la planta, rico en sustancias nutritivas como carbohidratos y minerales, que permiten a la planta soportar las condiciones climáticas adversas de las altitudes donde puede cultivarse.

Las hojas son erizadas, de color verde intenso y de 30 – 50cm. de largo. Estas son largamente pecioladas.

La inflorescencia es un racimo terminal de flores amarillas, de 10-30cm. de largo. Las hojas dispuestas en el tallo floral son sésiles, abrazadas al tallo, oblongas a lanceoladas y glaucas.

Las flores de la planta son características de las Crucíferas. Estas presentan 4 sépalos de 4-5mm., 4 pétalos en forma de cruz de 6-10mm., y 6 estambres, 2 de los cuales son más cortos. Son hermafroditas y polinizadas por insectos como abejas.

El fruto son silicuas, de color verde y 4 – 6,5cm. de largo, pediceladas y acuminadas en el ápice. El pico es largo, de 10 – 15mm.

En el interior contienen las semillas de la planta, de color negro, café o rojizo, de 1,5 – 2cm. de diámetro.

 

 

Se cree que el nabo es oriundo de Europa, aunque también se ha propuesto como posible centro de origen Asia Central. Se estima que el área de origen es la que se extiende desde el Mediterráneo Oriental al este de Pakistán y China. Y la hortaliza se cultivó desde Oriente a la China y Norte de África a través de las rutas comerciales.

En Asia existen variedades cultivadas, como la col china (B. rapa var. chinensis), que tiene gran importancia en la dieta; y packchoi (B. rapa var. pekinensis), muy apreciada en Japón. Se cree que fue la base de la alimentación de las tribus primitivas que poblaron Europa. Hace casi cuatro milenios se cultivó por vez primera y, con posterioridad, fue muy apreciado por griegos y romanos. El nabo aparece en los escritos de Alejandro Magno (356-323 A.C.). Ambas civilizaciones desarrollaron nuevas variedades a partir del nabo silvestre. Durante la Edad Media, el nabo constituyó uno de los alimentos de mayor relevancia. Se consumió casi a diario en Alemania hasta que se vio desplazado por la papa cuando, en el siglo XVIII, ésta llegó a Europa procedente de América. A partir de la Revolución Francesa se cultivaron más papas y menos nabos en Europa hasta llegar a convertirse en un alimento casi olvidado. Aunque en la actualidad el nabo no es muy apreciado, su cultivo se ha extendido a todo el mundo, sobre todo como alimento para el ganado. Se cultiva en especial en Alemania, en la costa mediterránea del sur de Europa y, en menor proporción, en el sur de Estados Unidos. No obstante, tanto la raíz como las hojas del nabo están volviendo a cobrar protagonismo en nuestros días tras conocerse mejor su composición y propiedades.

Usos del nabo

Alimentación: se utilizan las hojas y la raíz. Las hojas se colectan tiernas, y se consumen crudas en ensaladas o cocidas, hervidas, en sopas o guisos. Estas son ricas en antioxidantes y ácido fólico.

La raíz se cocina en sopas, guisos, cremas, fritos o asados. Solamente los nabos jóvenes se consumen crudos, rallados en ensaladas, a modo de rabanitos.

Medicinal: la planta se utiliza con fines medicinales por sus propiedades antioxidantes. Vía externa tiene usos rubefacientes.

Aceite: de las semillas se puede extraer un aceite, que es rico en ácido linoleico (omega-6), erúcico, y ácido linolénico (omega-3). Sin embargo, no se utiliza en la alimentación debido a que el ácido erúcico puede causar problemas de crecimiento y malformaciones, experimentados en investigaciones con animales. Actualmente se trabaja para reducir el contenido en este tipo de grasa de los aceites alimentarios que la contienen, como el aceite de colza, de la misma familia botánica.

Insecticida: contiene glucósidos, insecticidas naturales que repelen los depredadores naturales de la planta. Estos son los responsables del sabor picante de las brasicáceas, como el repollo o el nabo. En el cuerpo, estos componentes son antioxidantes.

Forraje de animales: en algunas regiones se conoce como nabo forrajero. Es alimento para animales durante el invierno.

Control de plagas: la planta contiene compuestos alelopáticos, que ayudan al control de plagas del suelo.

Componentes activos

Estas plantas, de la misma familia que el repollo, los rabanitos, el brócoli o la mostaza, son ricas en un tipo de componentes medicinales, los glucosinolatos.

Los glucosinolatos son sustancias de sabor picante y amargo, responsables del característico, por ejemplo, del picante de la salsa mostaza o de la rúcula.

En el cuerpo, los glucosinolatos tienen efectos antioxidantes y anticancerígenos. Por ello, los nabos, al igual que muchas plantas crucíferas, están estrechamente relacionados con la prevención del cáncer.

Comparado con otras crucíferas, los nabos poseen uno de los porcentajes más altos en glucosinolatos, lo que lo convierte en un alimento indispensable en las dietas para el cáncer.

Está demostrado científicamente que una dieta rica en crucíferas, como el nabo, tiene efecto protector frente a diferentes tipos de cáncer, como el de mama, pulmón, colon, recto y próstata.

El nabo es una hortaliza de escaso aporte calórico porque posee abundante cantidad de agua y un bajo contenido de hidratos de carbono, pero eso sí, es buena fuente de fibra.

Respecto al contenido vitamínico, aporta una apreciable cantidad de vitamina C y de folatos, y cantidades discretas de vitaminas del grupo B (B6, B3, B1 y B2). Sin embargo, carece de provitamina A y de vitamina E, abundantes en otras verduras y hortalizas.

En cuanto a su composición en minerales, el más abundante es el potasio, seguido del calcio, el fósforo y el yodo. El calcio de estas raíces no se asimila apenas en relación con los lácteos y otros alimentos ricos en dicho mineral.

Es importante tener en cuenta que las hojas del nabo o  los grelos (es el brote del nabo en cuyo extremo aparecerán las flores) son más nutritivas que el propio nabo. Los grelos aportan casi el doble de proteínas y de fibra que la raíz y mucho calcio. Lo más destacable de los grelos es su composición en vitaminas y minerales. Contiene cantidades varias veces superiores a las del nabo de provitamina A o betacaroteno, vitamina C y folatos.

Propiedades del nabo

El nabo actúa como un buen alcalinizante, depurativo de la sangre y diurético.

Como alimento anti-envejecimiento, el nabo, acompañado con aceite de oliva virgen, es un alimento anti-envejecedor debido a su contenido en selenio y vitamina E (presente en el aceite). El selenio es un mineral antioxidante que estimula el sistema inmune, protege las células de los agentes externos y previene enfermedades degenerativas.

Esta raíz es un conocido remedio diurético. Contiene gran riqueza en minerales como el potasio, además de arginina y fibra, que favorecen la diuresis. Es un alimento muy recomendado para la gota y las enfermedades reumáticas, ya que ayuda a purificar la sangre y a eliminar los tóxicos del cuerpo. Es un alimento adecuado para personas con retención de líquidos, edemas y várices.

Por sus propiedades desintoxicantes, el nabo sigue apareciendo en algunos tratados como “anti-vinoso” (traducción del inglés: antivinous). Este alimento se recomendaba de consumir en personas con adicción al alcohol para ayudar a eliminar los tóxicos del organismo.

Los nabos son hortalizas de raíz muy recomendables para consumir en dietas de adelgazamiento, para personas con sobrepeso u obesidad y en la dieta para la diabetes.

Estos vegetales poseen pocas calorías, son ricos en fibra y además, tienen los beneficios de los fitoquímicos diuréticos y antioxidantes, que aumentan la salud del organismo. Es el caso de los folatos, presentes en el nabo, que reducen el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares gracias a que regula los niveles de homocisteína.

Una ración de nabo (200g.) contiene tan sólo 54kcal., que equivale a menos de la mitad que lo que nos aporta la papa (110kcal. /200g. de papa). La misma cantidad de nabo nos aporta pocos hidratos de carbono y una cantidad considerable de fibra, que a su vez, aporta saciedad y ayuda a reducir el colesterol.

Las personas con sobrepeso y diabetes pueden beneficiarse de las propiedades del nabo y de una dieta más hipocalórica, sustituyendo la papa por nabo en sus platos.

En efecto, el nabo es un vegetal idóneo para sustituir por la papa en dietas de adelgazamiento. Combínela con sus platos de verduras, sopas o cremas. El contenido energético es muy inferior, y además, constituye un plato depurativo y lleno de antioxidantes.

En cambio, la papa es un alimento más energético, muy rico en carbohidratos y contiene más proteínas. Es más adecuado para deportistas, jóvenes, estudiantes y personas con necesidades energéticas importantes.

Para el catarro: el nabo es un alimento tradicionalmente empleado por sus propiedades pectorales, que ayudan a tratar la congestión de pecho. Poseen propiedades diaforéticas, que aumentan el sudor, y ayudan a tratar estados febriles. Por su alto contenido en vitamina C son una ayuda para combatir infecciones.

Para la piel y el cabello: por su riqueza en minerales y vitamina C, el nabo crudo es un alimento beneficioso para la mejorar el aspecto de la piel, uñas y cabello. En 100g. de nabo obtenemos 20mg. de vitamina C, es decir, una tercera parte de las necesidades diarias de vitamina C en el adulto. Se toma rallado en ensaladas depurativas.

La raíz de la planta del nabo tiene pequeñas propiedades sedantes, por lo cual su consumo es muy útil para las personas que presenten manifestaciones nerviosas o casos de excesiva ansiedad.

Otra propiedad que posee el nabo, es la de antiinflamatorio. Por lo cual, es muy buena para aliviar la hinchazón y el dolor producto de algún golpe o  torcedura. El nabo tiene propiedades digestivas, siendo muy bueno su consumo para mejorar la digestión o tratar casos de estreñimiento.

El jugo del nabo tiene propiedades hemostáticas, por lo que puede ser aplicado sobre heridas o cortes que sangren profusamente.

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