PERA

Los perales (Pyrus ssp.) son árboles, la mayoría caducos, de la familia de las rosáceas, a las que pertenecen otros árboles frutales como la manzana o el durazno.

El peral común (Pyrus communis L.) es un árbol de hasta 10 m de altura. Tiene el tronco erecto, de color gris con la corteza cubierta de grietas. Sus hojas son ovadas de hasta 10 cm con el haz verde oscuro brillante y glabras. Sus flores son blancas o blanco rosadas, de hasta 1,5 cm, y aparecen reunidas en corimbos de 3 a 7.

El fruto del peral es comestible y se llama pera. Es un fruto carnoso (pomo), con una piel lisa y fina. Presenta una forma característica con la parte del pecíolo generalmente más estrecha que la parte opuesta que suele ser abombada. Su forma tan usual ha dado en botánica el nombre de “piriforme”, llamado así a aquel fruto que recuerda a la forma de la pera. La carne de las peras es blanda y en su interior se encuentran las semillas.

El origen de los perales es muy antiguo. Se cree que aparecieron por primera vez en los valles junto a las montaña chinas de Tian Shan. Desde allí se fueron extendiendo hacia todos los lados hasta producir el total de especies que disponemos en la actualidad.

Se cree que la especie europea ya se cultivaba en la Edad de Bronce en Europa, Norte de África y Asia, tal como lo demuestran los restos de semillas hallados en las excavaciones de los lagos de Suiza. Parece ser que se trata de una especie que procede del cruce de las especies Pyrus nivalis y Pyrus caucásica, siendo la zona del este de Europa y oeste de Asia, donde se empezó a cultivar por primera vez. Las variedades que se encuentran en los bosques pertenecen a la misma especie y son variedades derivadas de semillas transportadas por los pájaros. A diferencia de las cultivadas en los huertos, estas variedades han desarrollado espinas.

Tenemos muchas referencias históricas del cultivo y uso de este árbol frutal. En la antigua Grecia, Homero (siglo VII A.C.) la menciona en su Odisea, cuando habla de Tántalo en el canto XI, nos dice como sufría este personaje encadenado sin poder beber ni comer y teniendo casi al alcance las frutas más apetecibles, como las peras.

Igualmente aparece en muchos escritos romanos, pues este pueblo apreciaba mucho las peras. Plinio, escritor y naturalista romano, (23 – 79 D.C.) habla de ella, refiriéndose a la gran cantidad de variedades de peras, la mayoría de las cuales tenían el nombre de su lugar de procedencia. Así menciona la pera de Alejandría, la de Numancia, la de Siria. Entre todas ellas dice que la más sabrosa era la de Crustumina, una de las principales tribus de Roma. No menos importante era la pera Tiberiana, llamada así porque era la preferida del emperador Tiberio. Sus comentarios, sin embargo no son siempre favorables al uso de esta fruta.

Gracias a los romanos el cultivo de este árbol frutal se extendió a lo largo de toda la región mediterránea. No hay que olvidar que el peral era el árbol de Minerva, diosa romana de la sabiduría y de la guerra, antes que se le asignara el olivo. Sin embargo, antes de llegar los romanos, su cultivo ya era patente en algunos lugares del sur y Este de Europa y norte de África. Existen amplias referencias de su cultivo en Siria y en Egipto.

Los colonizadores europeos llevaron el peral al Este de Estados Unidos, intentando que se adaptara a las nuevas tierras. Sin embargo, el clima de esta parte de América era demasiado frío y las heladas terminaron por destruir las plantaciones. En el año 1800 los colonizadores transportaron este árbol al oeste de Estados Unidos donde consiguió adaptarse. Al principio las variedades eran las mismas que las que se producían en Europa. En el siglo XIX consiguieron crear variedades propias adaptadas a su clima y suelo peculiar. Entre todas ellas destacan las de Washington y Oregón que crecen sobre suelos volcánicos, cálidos durante el día y frescos por la noche.

Es un árbol que necesita un clima moderado, no demasiado caluroso, de ahí que se adaptó perfectamente al clima de la Europa mediterránea, atlántica, y central. (Italia, Francia, Alemania, Holanda, etc.) Por otra parte no soporta las heladas que se producen a última hora, lo que puede producir la caída de las flores o hacer que los frutos crezcan demasiado ácidos y duros. Esta es la razón por la que no progresa bien en países más fríos del norte que deben importar esta fruta de los situados más hacia el sur.

En Europa existen centenares de variedades. Algunas de ellas son más dulces que otras o tienen la pulpa más fuerte.

En China, la pera, lo mismo que el peral, es un símbolo de longevidad, a la vez que la sutilidad de sus flores sugiere la fragilidad. En los sueños, la pera tiene un significado típicamente erótico al tratarse de una fruta dulce y jugosa que evoca la sensualidad.

Además de frutos, el peral produce una madera de muy alta calidad. Es muy resistente, pero muy difícil de trabajar. Por ello, solamente se utiliza para construir piezas pequeñas. Es la madera con la cual se fabrican las clavijas de los instrumentos de cuerda, como las guitarras o los violines. Igualmente famosos son los grabados en madera de peral realizados por el artista holandés Maurits Cornelis Escher (1898-1972).

Destaca su contenido en azúcares (12,7%), el más abundante la fructosa o levulosa. En cuanto a vitaminas se refiere, contiene pequeña cantidades de vitaminas C, E y B.

De sus minerales, el más importante es el hierro, el potasio y el magnesio. Es una buena fuente de oligoelementos, como el cobre, manganeso y algo de zinc.

También es una buena fuente de fibra vegetal soluble.

De sus componentes no nutritivos, contiene una menor proporción de ácidos orgánicos y algo de taninos de efecto absorbente y antiinflamatorio.

Sus componentes hacen de ella un excelente aliado para favorecer las dietas depurativas ya que ejerce un efecto alcalinizante de la sangre y, de esta forma neutraliza el exceso de residuos ácidos.

Propiedades alimentarias de la pera

Es una de las frutas mejor toleradas por el organismo y la menos alergénica. Cuando está madura es generalmente muy digestiva. De ahí el dicho popular: «peras, cuantas quieras».

Un alimento muy adecuado para las dietas de adelgazamiento y en la eliminación de líquidos corporales:

La pera es uno de los alimentos más aconsejados para eliminar líquidos. Posee más de un 80 % de agua, y una cantidad muy baja de grasa. Carece de sodio y es muy rica en potasio, magnesio y calcio. Todo ello, junto con su elevado contenido en ácidos cafeico, ursólico y ascórbico (vitamina C), así como arginina y arbutina le confieren un gran poder diurético. Su ingestión ayuda a incrementar la micción por lo que resulta muy adecuado en las dietas para perder peso.

Además, es conocido el efecto hipotensor de la pera por su acción estimulante de la formación de orina, lo cual ha sido científicamente comprobado. Ello se debe a la casi nula presencia de sodio (que retiene agua, aumentando el volumen y la presión de la sangre) y a su elevado contenido en potasio (125 mg por 100 g), con efecto contrario.

No debemos olvidar que las calorías de las peras provienen de su riqueza en hidratos de carbono en forma de azúcares complejos. El organismo vierte a la sangre este tipo de azúcares de una manera gradual por lo que mantiene el organismo saciado durante mucho tiempo sin necesitad de comer nada.

Las peras, en este sentido, son muy útiles para aquellas personas que quieran perder peso, ya que, al mantenerse saciadas, no necesitan “picar” otras cosas. Igualmente resultaran adecuadas para aquellas personas que necesitan disponer de una energía duradera y eficaz como deportistas, niños que están siempre jugando, trabajadores que requieren estar activos, etc.

Igualmente su capacidad para eliminar líquidos la hace muy adecuada en aquellas situaciones en la que al organismo le resulta conveniente perder agua: personas con retenciones de líquidos en las piernas o en las articulaciones (gotosos, enfermos de artritis, ácido úrico, edemas, celulitis, etc.). Igualmente resultará muy adecuada en la dieta de las personas con hipertensión o en aquellas personas que sufren de piedras en los riñones o en la vesícula o que tienen tendencia a desarrollar arenillas en la orina.

La pera ejerce una suave acción astringente y evita la putrefacción y flatulencias intestinales, típicas por ejemplo de la colitis.

Tiene asimismo un efecto alcalinizante de la sangre, lo que la hace indicada en dietas depurativas, contribuyendo a neutralizar el exceso de residuos tóxicos propios de una dieta rica en productos de origen animal.

Esta fruta constituye una fuente de energía rápida. Una pera (150 g) aporta aproximadamente unas 70 calorías, la mayor parte de las cuales se encuentran en forma de azúcares, pero debido a la presencia de levulosa es muy bien tolerada por los diabéticos. También es rica en fibra insoluble y soluble (este último tipo en menor cantidad, aunque se encuentra en mayor proporción en la pera desecada).

Respecto a otros fitocomponentes, hay una cierta proporción de ácidos orgánicos y taninos, de acción astringente y antiinflamatoria.

Las peras constituyen una de las frutas más adecuadas para las personas con diabetes. La razón de esta afirmación se basa en el bajo índice de glucemia de este alimento. El índice de glucemia es el que marca la velocidad con la cual el azúcar se vierte en el torrente sanguíneo.

Así, por ejemplo, el alimento que tiene un mayor incide glucémico es el azúcar o glucosa al que le corresponde un índice de 100. La soja es uno de los alimentos con un índice más bajo, ya que este es solo de 18.

Los mangos tienen un índice medio de 55. Las peras tienen un índice de 35, lo cual estaría dentro del límite de los que se considera bajo (hasta 50). Otras frutas con índices glucémicos más bajos son las cerezas (índice 22), las ciruelas (índice 24) o los duraznos (índice 28).

Los principales responsables de esta propiedad son la fibra soluble pectina, los minerales magnesio y zinc que estimulan la producción de insulina y las epicatequinas con propiedades hipoglucémicas.

Las peras contienen una gran cantidad de fibra soluble en forma de pectinas. Forma parte de la pared celular de las plantas, especialmente en la piel de las frutas. La pectina tiene la capacidad de formar un gel cuando se combina con el azúcar o con los ácidos, por lo que se utiliza en la industria de fabricación de mermeladas. Las manzanas o los cítricos son muy ricos en pectina. Alimentos muy ricos en pectina son: las zanahorias, las berenjenas, las calabazas, los higos, las bananas, las peras o las ciruelas.

Se ha demostrado que las pectinas ayudan a rebajar el nivel de colesterol, al formar un gel en el intestino que atrapa este tipo de grasa y lo expulsa del organismo a través de las heces. Además las peras contienen ácido cafeico y ácido pantoténico (vitamina B5), que poseen propiedades anticolesterolémicas.

También se ha demostrado la capacidad de esta fibra para absorber las toxinas del intestino e impedir que estas pasen a la sangre o ataquen la pared intestinal. Todo ello no solamente ayuda a prevenir las infecciones intestinales sino que previene el daño que estas substancias puedan hacer en el organismo o a la propia pared intestinal. Las personas que comen alimentos ricos en pectinas presentan un índice más bajo de tumores en el colon.

La pera es bastante rica en vitaminas y minerales. Destaca su contenido en vitamina C, uno de los principales antioxidantes.

Contiene también bastante ácido fólico, una de las que forma el complejo de la vitamina B, necesario para la construcción celular y cuya deficiencia predispone a la aparición de ciertos cánceres como el de vejiga. Reconocemos también la importancia que tiene esta vitamina en la salud mental, en la prevención de anomalías como la depresión o el mal humor. En el caso de las mujeres embarazadas o lactantes, parte de esta vitamina se traspasa al feto o al bebé, evitando problemas de mala formación o de crecimiento incorrecto en el bebé. No obstante, dada la gran capacidad diurética de esta fruta, se recomienda que las mujeres embarazadas o las lactantes no abusen de este alimento pues una excesiva micción podría privar a los bebés de los nutrientes necesarios.

Su riqueza en taninos y ácido cafeico le confiere propiedades antibacterianas muy útiles para frenar los brotes del herpes o retardar su aparición.

La pera contiene además mucho potasio, que interviene directamente, junto con el calcio, en el proceso de formación ósea, así como la regulación de líquidos en el cuerpo y el buen estado del sistema nervioso. Será pues muy interesante comer este fruto tanto durante la época de crecimiento, como a medida que vamos aumentando de edad, para una buena salud ósea y nerviosa. Comer este alimento favorecerá la prevención de la osteoporosis. De igual manera se han probado las propiedades vasodilatadoras y antiarrítmicas de este elemento por lo que su ingestión ayudará a bajar la tensión arterial y a normalizar el pulso cardíaco.

En caso de diarrea, sus propiedades ligeramente astringentes ayudan a superarla, resultando una ayuda excelente para el tratamiento de la colitis.

Muy rica ácidos grasos poliinsaturados y en aminoácidos, algunos de ellos esenciales como la leucina, necesaria para el óptimo crecimiento en los infantes o la regeneración de los tejidos. Otros, aunque no sean esenciales, como la arginina, han probado ser muy útiles en la elaboración de la masa muscular, así como en la eliminación del amoniaco del organismo. La mayoría de ellos incrementan la inmunidad del organismo en contra de las agresiones bacterianas.

Es una fruta muy digerible, con una gran riqueza de azúcares, aunque como hemos visto, por su composición, son muy asimilables y perfectamente tolerables por los diabéticos. Podemos decir que una pieza aporta unos 70 gr. de azúcar. Es uno de los alimentos que produce menos problemas de alergia alimentaria, por lo que resulta muy adecuado como primer alimentos para los niños pequeños después del destete. Igualmente es especialmente interesante su utilización en las dietas de exclusión. Si tenemos problemas gástricos, podemos recurrir a las peras hervidas, que también son muy nutritivas y mineralizantes, aunque la cocción destruye las vitaminas.

Aunque la piel contiene muchas vitaminas, debido a la gran cantidad de productos fitosanitarios que se utilizan en su cultivo, conviene comer esta fruta pelada.

Las peras se pueden utilizar como alimento exclusivo durante unos días seguidos en las dietas depurativas primaverales u otoñales.

La capacidad desintoxicante de este alimento se debe al poder que tiene para eliminar los metales pesados del organismo, como el plomo, el cadmio, el aluminio, el mercurio. Igualmente destacable es su poder para deshacerse de las toxinas de los alimentos y de las propias toxinas que produce el propio metabolismo corporal, sobre todo en cuanto a lo que se refiere su toxicidad sobre el hígado e intestino. Las peras contienen 15 principios antioxidantes (betacarotenos, ácidos ascórbico o palmítico, selenio, alanina, luteína etc.), basta mencionar que entre los principales componentes que depuran el hígado tenemos las quercetinas, las catequinas, el ácido ascórbico y el ácido cafeico). Por todo ello se incluye en la dieta de las intoxicaciones químicas.

De igual manera, sus principios antioxidantes le proporcionan propiedades antitumorales, sobre todo en la prevención del cáncer de mama, colon, vejiga, ovarios, piel y estómago.

Consumir una buena cantidad de peras es una de las mejores maneras de hidratar el organismo. Se recomiendan las dietas de esta fruta en aquellas personas que necesitan ingerir una abundante cantidad de agua.

Preparados de uso interno con hojas de peral

Diurético: Estimula la eliminación de orina, por lo que resulta adecuado en aquellos casos en que haya que estimular a los riñones para aumentar la micción, en enfermedades como: obesidad, hipertensión arterial, hidropesía (acumulación de líquidos en el cuerpo con hinchazón de los tejidos), edemas, dolor de riñón (nefritis), cálculos renales, insuficiencia renal, inflamación de la vejiga urinaria (cistitis), etc. Se ha utilizado para tratar las inflamaciones de la próstata. (Infusión durante 20 minutos de 20 gr de hojas secas por medio litro de agua. Tomar 2 tazas al día antes de comer).

Preparados de uso interno con corteza de peral

Analgésica: En uso externo, la utilización de la corteza en decocciones resulta adecuada para mitigar los dolores producidos por golpes, torceduras, esguinces, contusiones, etc. (Decocción de 25 gr de corteza seca por medio litro de agua, durante 20 minutos. Aplicar el líquido resultante sobre la zona afectada.).

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