RABANITO

Los rabanitos (Rhapanus sativus) son plantas de la familia de las crucíferas a la que pertenecen plantas tan importantes en la alimentación como los repollos (Brassica oleracea L) y otras hierbas muy comunes, como la rabaniza blanca (Dipotaxalis erucoides). Procede de la especie silvestre Raphanus raphanistrum.

En cuanto a las variedades, comprende ocho diferentes, las más comunes son el rábano chino, japonés o  daikon, que es cilíndrico, alargado, de color blanco y sabor suave; el rabanito que es esférico, ovalado o cilíndrico, de pequeño tamaño, carne blanca y piel roja, rosada, morada o blanca y el rabanito negro que es cilíndrico y redondeado, con piel de color negro, muy difícil de digerir pero cuya carne es blanca y digestiva y es ésta la variedad de rabanito más utilizada con fines medicinales debido a sus incontestables propiedades terapéuticas.

 

El origen y la procedencia de los rabanitos aún está en el aire tras los últimos estudios aportados por científicos e investigadores expertos en botánica, no obstante existen numerosas hipótesis que consideran a China como la posible cuna de este alimento. Se tiene la certeza de que los egipcios y babilonios consumían este tubérculo hace más de 4.000 años por haberse encontrado representado en paredes interiores de la pirámide de Keops. Los egipcios la utilizaban abundantemente en su alimentación y era dieta obligada en los constructores de las pirámides, junto a otros alimentos como el ajo, la cebolla o los pepinos, porque les daba fuerza e impedía que cayeran enfermos.

Durante el primer milenio A.C. griegos y romanos convirtieron al rabanito en un alimento muy apreciado, extendiendo su consumo por toda Europa gracias a las provincias conquistadas por estos últimos.

Según la medicina antigua, los rabanitos presentaban propiedades relajantes y facilitaban el sueño. Por ello eran utilizados de manera frecuente como calmante. También se usaban como antídoto contra venenos, por lo que en algunas culturas se ingerían antes de cada comida mezclados con nueces, apio y limón.

Actualmente podemos decir que se consume con mayor frecuencia en los países del este asiático.

Tras el agua, el principal componente del rabanito son los hidratos de carbono, aunque éstos se encuentran en una proporción bastante inferior a la que presentan la mayoría de las hortalizas. Con ello, el valor calórico del rabanito es muy bajo, razón por la que se lo incluye frecuentemente en las dietas de adelgazamiento.

En cuanto a su contenido vitamínico, destaca la presencia de vitamina C y ácido fólico; también contiene pequeñas cantidades de otras vitaminas del grupo B como B1, B2, B3 y B6. El grupo de las liposolubles está representado únicamente por la vitamina E, aunque su cantidad en el rabanito es insignificante.

En cuanto a su contenido mineral, destaca la presencia de yodo, que aparece en cantidad superior a la de la mayoría de las hortalizas. Es un mineral necesario para la producción de hormonas tiroideas, reguladoras del metabolismo energético. Un déficit de yodo en la dieta puede originar bocio. También contiene cantidades significativas de calcio, potasio, fósforo y, en menor medida, zinc, hierro y magnesio, además de azufre, que le confiere su característico sabor picante.

La mayoría de las propiedades terapéuticas del rabanito se deben a la presencia en su composición de ciertos compuestos azufrados, como el rafanol, de propiedades colagogas, coleréticas y antibióticas; y la rafanina, principal compuesto sulfurado del rabanito negro y que le confiere propiedades antibiótica, antivírica e inmunoestimulantes.

Pero por si algo destacan los rabanitos, en especial el negro, es por su riqueza en una serie de sustancias fitoquímicas de gran eficacia para el mantenimiento de la salud, conocidas como glucosinolatos. Estos son sustancias aromáticas picantes a las que se le conocen efectos anticancerígenos y capacidad para eliminar del organismo, microorganismos nocivos e indeseables. Cuando masticamos el rabanito esos glucosinolatos liberan otros compuestos no menos interesantes como los isotiocianatos (esta raíz contiene isotiocionato de alilo) a los que se considera los agentes quimiopreventivos más efectivos que se conocen, entre ellos se destaca el sulforafano y los indoles, que favorecen la desintoxicación del organismo y podrían tener un importante papel en la prevención de cánceres de mama y ovario.

Propiedades alimentarias del rabanito

Esta hortaliza es especialmente apreciada desde el punto de vista terapéutico por su capacidad para drenar y depurar el hígado y la vesícula biliar. Los isotiocianatos del rabanito estimulan la contracción de la vesícula, la producción de bilis y el vaciamiento de dicha glándula. Como consecuencia, la ingesta de esta raíz favorece el drenaje de los residuos acumulados tanto el vesícula como en el hígado y por extensión, los desechos y toxinas acumulados en el organismo, y ayuda a prevenir la formación de cálculos. Por eso se considera al rabanito un alimento hepatoprotector y muy adecuado en casos de insuficiencias hepatobiliares, trastornos digestivos vinculados a una sobrecarga hepática, desórdenes de la secreción biliar, migrañas de origen hepático, etc.

El rabanito también es diurético y depurativo debido a su elevada composición en agua, el 95% de su peso, y su riqueza en potasio, lo que lo convierte en un más que apreciado diurético vegetal que favorece la micción y con ello la eliminación de sustancias tóxicas o de desecho y la expulsión más rápido de líquidos retenidos en el cuerpo, lo que resulta beneficioso para personas que padecen hipertensión, retención de líquidos o sufren oliguria.

También se ha comprobado que favorece la depuración de la sangre, la limpieza de la mucosa intestinal y gástrica, la eliminación de sustancias potencialmente dañinas como el ácido úrico, la urea, el colesterol, etc.

El rabanito es considerado uno de los más beneficiosos para el aparato digestivo, porque además de abrir el apetito, estimular la producción de jugos gástricos, facilitar la digestión o aumentar los movimientos naturales del intestino, regula las funciones del colon, alivia el estreñimiento crónico y el meteorismo, resulta un laxante suave gracias a su fibra. Asimismo mantiene la flora intestinal en estado saludable lo que, además de combatir la diarrea y las infecciones intestinales, previene numerosas patologías infecciosas. También hay que decir que al no contener grasas, se lo considera un buen colaborador para mantenerse delgados o para integrarlo en una dieta de adelgazamiento.

El mayor volumen de orina que se expulsa al consumir esta hortaliza ayuda a rebajar la tensión arterial y a aumentar la diuresis, eliminando del cuerpo sustancias que podrían dar lugar a complicaciones cardiovasculares. Además la fibra que contiene disminuye la absorción intestinal de colesterol. Por otra parte, el potasio y otras de las sustancias que contiene son indispensables para una buena circulación sanguínea. Asimismo, sus glucosinolatos e isotiocianatos son reconocidos como potentes antioxidantes de acción fundamental frente a los radicales libres, lo que también contribuye a reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular. Por todo ello se considera al rabanito un alimento con actividad cardioprotectora.

Por su contenido en sustancias antioxidantes el rabanito es considerado un alimento inmunoestimulador que actúa frete a la potencial nocividad de los radicales libres. Además, sus isotiocianatos ayudan a las enzimas de desintoxicación del cuerpo, primera línea de defensa del organismo frente a las enfermedades, a neutralizar las sustancias dañinas que entran en él a través de diferentes vías: dieta, contaminación del ambiente, etc. Por eso se considera que contribuye a prevenir el desarrollo de numerosas dolencias degenerativas al evitar el daño celular. También se le considera un potente antimicrobiano y se sabe que sus principios activos neutralizan patógenos, especialmente bacterias, virus y hongos, que se albergan en la mucosa de los riñones, la vejiga, las vías urinarias, el estómago y las vías respiratorias. De ahí que nuestras abuelas y algunas medicinas tradicionales como la china, recomiendan tomar jugo de rabanito para prevenir o aliviar los síntomas o dolencias respiratorias como resfríos, gripes, bronquitis, etc.

Las brasicáceas o crucíferas encabezan el listado de los vegetales considerados anticancerígenos merced a su riqueza en isotiocianatos, entre ellos el más destacado a este respecto es el sulforafano, que combaten el cáncer no sólo por su capacidad de modular las ya mencionadas enzimas de desintoxicación del cuerpo sino también porque tienen actividad antiinflamatoria, antibacteriana y antiviral, además de inducir la apoptosis selectiva de las células cancerosas, inhibir la formación de nuevos vasos sanguíneos que puedan alimentar al tumor y evitar la división en las líneas celulares cancerígenas. El rabanito también contiene estas interesantes sustancias en proporciones importantes por lo que, según las más recientes investigaciones, podría ser útil para prevenir cánceres de diferentes tejidos incluyendo pulmón, glándula mamaria, ovarios, esófago, hígado, vesícula biliar, páncreas, vejiga, próstata, intestino delgado o colon, para citar algunos.

Pero, además, el rabanito es:

Rico en folatos (vitamina B9), por lo que se le considera adecuado para las mujeres embarazadas ya que una deficiencia en esta vitamina durante las primeras semanas de gestación puede provocar anencefalia o defectos como la espina bífida en el bebé.

Tiene propiedades relajantes y facilita el sueño.

Usado de forma tópica resulta eficaz como calmante de las inflamaciones osteoarticulares.

Por su capacidad antiséptica y antimicrobiana ayuda a mejorar el estado de la piel en los casos de eczemas, heridas, laceraciones, quemaduras, etc. (lavando con su jugo las lesiones o usándolo en forma de cataplasma).

Propiedades medicinales del rabanito

Anemia: Hervir 150 gramos de rabanitos con cáscaras durante 20 minutos en litro y medio de agua. Luego, agregar 750 gramos de azúcar. Finalmente, cocinar hasta que tenga la consistencia de jarabe. Tomar una cucharada tres veces al día de jarabe de rabanitos.

Para las funciones digestivas: Licuar 1 batata mediana, pelada, y cortada en trozos, 3 rabanitos y 1 puñado de ramas frescas de perejil en la licuadora.  Tomar 1 vaso de este jugo al día.

Para  mejorar la memoria y la capacidad de concentración: Licuar 1/2 lechuga con las hojas separadas, 5 rabanitos, con los extremos cortados y 1 pepino, cortado en trozos por unos instantes y tomar a diario.

Para las piedras del hígado, ictericias simples y enfermedades del hígado: Tomar hasta 1/2 litro de jugo de rabanitos por día.

 Diarrea: Mezclar, en una licuadora, 1 puñado de rabanitos rojos picados, 1 taza de leche fría y ½ cucharadita de fécula de maíz.  Beber lentamente. Este remedio debería detener la diarrea en menos de una hora. Repetir el proceso nuevamente en 4 horas, si es necesario.

Dificultad para orinar: Mezclar 2 rabanitos rojos picados y ½ taza de vino tinto. Tomar 2 veces al día hasta que se sienta un alivio.

Tos: Rallar bien 1 rabanito, previamente lavado, y dejarlo macerar con 100 g de miel durante una noche.  Tomar 1 cucharada cada dos horas.

 Quemaduras leves: Colocar un puñado de rabanitos, limpios y cortados, y el contenido de una cápsula de vitamina E en una licuadora con un poco de hielo machacado para convertirlos en un puré espeso y uniforme. Aplicar directamente sobre la quemadura y cubrir con una gasa limpia que se mantenga en su lugar por medio de una venda adhesiva. Este remedio produce un alivio casi inmediato del dolor.

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