REMOLACHA

La remolacha (Beta vulgaris) es una planta de la familia de las Amarantáceas. Entre los muchos nombres con los que se conoce a la remolacha se encuentran el betabel, betarraga, beterraga, beterrada, acelga blanca y betarava entre otros.

A pesar de existir numerosas variedades de esta planta, las más reconocidas son la remolacha de jardín y la remolacha azucarera. Se trata de una hortaliza bienal de raíz redonda, la cual se ramifica en hojas ovaladas o cordiformes, que suelen ir del color verde opaco al pardo rojizo. Sus pequeñas flores se acumulan en espigas en los extremos de los tallos, y el fruto se encuentra cubierto por una envoltura seca y de forma irregular. La parte más utilizada suele ser la raíz, la cual tiene forma cilíndrica o cónica y su color puede ir del rojo hasta el morado oscuro.

Tanto la remolacha o betabel, como las acelgas pertenecen a la misma familia y poseen amplias similitudes tanto en textura como en sabor. Se cree que la remolacha silvestre tiene sus orígenes en la prehistoria al norte de África, de donde se extendería posteriormente a las costas de Asia y Europa. Algunos expertos afirman que los romanos fueron los primeros en cultivar esta planta para consumir sus hojas y alimentar animales, pero no sería hasta el siglo XVI cuando el consumo de la raíz se haría popular.

En el siglo XVIII el químico alemán Andreas Marggraf, miembro de la Academia de Berlín, sería el primero en obtener azúcar sólido a partir del jugo de la remolacha.

Los bloqueos, que durante este período realizaban los ingleses a ciertos productos del continente, contribuyeron a destacar la producción de este tipo de azúcar para contrarrestar la carencia de azúcar de caña. Por este motivo, el emperador francés Napoleón mandaría plantar en su país más de 30.000 hectáreas de remolacha, contribuyendo a crear cerca de 40 fábricas repartidas por toda Europa, desde Dinamarca hasta Rusia y Austria.

Por sus grandes concentraciones de azúcar fue popular en el siglo XIX, e incluso se crearon las primeras fábricas de azúcar de remolacha en Polonia.

Posteriormente llegaría a los Estados Unidos y el resto del continente americano.

Con el paso del tiempo se especializaron las variedades, escogiendo para cada caso las remolachas que presentaban una mayor calidad. En la actualidad, el consumo de la variedad de mesa está muy implantado en países de la franja templada del planeta, especialmente en Europa, con Francia e Italia como principales productores.

Existen varias variedades de remolacha, entre las que destacan la remolacha roja y la remolacha blanca o remolacha alargada. Ambas son muy ricas en azúcar, que es mucho más asimilable que el de la caña de azúcar. También son muy ricas en almidón. Ambas poseen raíces comestibles y sus hojas se pueden usar como verdura.

Siendo mucho más sabrosa, la remolacha roja es la que se destina generalmente a la alimentación como hortaliza fresca, mientras que la blanca se destina fundamentalmente a la producción de azúcar o a la alimentación animal.

En su composición se destacan los folatos y ciertas vitaminas del grupo B, como B1, B2, B3 y B6. Por el contrario, la remolacha es, junto con la berenjena o el pepino, una de las verduras con menor contenido en provitamina A y en vitamina C.

En relación con los minerales, es una hortaliza rica en yodo, sodio y potasio. Están presentes en menor cantidad, el magnesio, el fósforo y el calcio. El calcio de la remolacha no se asimila como el que procede de los lácteos u otros alimentos que son fuente importante de este mineral. En sus hojas abunda el beta-caroteno y minerales como el hierro y el calcio.

Propiedades de la remolacha

Desde el punto de vista dietético, la remolacha roja es la más interesante por sus propiedades medicinales. Destaca por ser un potente anticancerígeno, virtud que deriva de su riqueza en flavonoides, principalmente por el pigmento rojo betanina. Se ha demostrado que la ingestión de esta planta inhibe y previene la aparición o el crecimiento de tumores cancerígenos, tal como constató el doctor húngaro Alexander Frerenegi en sus experimentos llevados a cabo en animales y personas. Aquellos que comían mucha remolacha desarrollaban muchos menos tumores que los que no lo hacían y los enfermos de cáncer mejoraban y resistían durante más tiempo a la enfermedad si comían remolacha cruda o polvo de remolacha.

Así pues, resulta muy interesante comer este alimento crudo en combinación con otras plantas que ayudan a depurar el organismo y prevenir esta terrible enfermedad: tomates, cebollas o pepinos, por ejemplo.

Este alimento constituye un muy buen mineralizante del organismo. Es rico en hierro lo que la hace muy interesante para su consumo en las mujeres, quienes necesitan fundamentalmente este elemento durante el embarazo y durante la menstruación, dos momentos en que se precisa más aporte de este mineral. La ingestión de este mineral, que resulta esencial en la producción de hemoglobina, se hace también necesaria en otros momentos como la presencia de anemias, leucemia o transfusiones muy habituales.

Es, además, un vegetal con propiedades rejuvenecedoras o anti-envejecimiento, cuyo consumo puede mantener la juventud durante más tiempo. Esta propiedad viene aportada por la presencia del ácido fólico, del cual esta planta es una de las que posee en más cantidad, que resulta ideal para prevenir enfermedades del corazón y para la producción de glóbulos rojos. También interviene en la creación del aminoácido metionina, cuya existencia es necesaria para la buena salud del cabello, las uñas o la piel.

Su consumo hace que nuestra piel tenga un aspecto más joven y más sano. También hay que mencionar su participación en la producción de la hormona dopamina, que nos previene del malhumor y de los síntomas depresivos. Otro de los elementos rejuvenecedores es el silicio, muy importante para la buena salud de los huesos, las arterias y la piel. Para aprovecharnos de estas propiedades es conveniente comer este alimento crudo, dado que el ácido fólico se pierde con la cocción.

Hay que destacar su riqueza en fibras muy útil para vaciar el intestino y prevenir el estreñimiento. En general, la remolacha resulta digerible e incluso ayuda a asimilar el resto de alimentos, ya que su riqueza en rubidio incrementa los jugos gástricos. No obstante, hay que tener en consideración que no resulta muy adecuada para los que posean un estómago frágil o los que tengan tendencia a desarrollar acidez o gases. Por su riqueza en fibra, limpia los intestinos y trata el estreñimiento.

Es un alimento muy adecuado para los que sufran retención de líquidos, por lo que deberían comerla habitualmente las personas con obesidad o quienes pretendan rebajar peso.

La remolacha depura la sangre al resultar alcalinizante dado que elimina la acidez corporal y ayuda al hígado en su función depurativa, hecho que lo hace muy interesante para que sea consumido por enfermos de hígado.

 Estimula el cerebro y elimina las toxinas que en él se puedan acumular por lo que ayuda a mantener una buena salud mental y prevenir el envejecimiento precoz.

El desarrollo de bocio se asocia a un crecimiento de la glándula tiroides que interviene en la regulación del metabolismo.

La aparición de esta enfermedad está relacionada con un consumo muy bajo o nulo de yodo. Las dietas deficientes en yodo son más comunes en países desarrollados.

Dicha deficiencia puede desaparecer con el empleo de sal yodada, aunque también existen alimentos que aportan este mineral, como es el caso de la remolacha, puesto que, junto con el ajo y la acelga, es la hortaliza más rica en yodo.

Por su riqueza en hidratos de carbono, es un alimento muy enérgico, aunque fácilmente asimilable. Se debería consumir en combinación con otras verduras y no con otros alimentos muy calóricos o ricos en hidratos para evitar una excesiva acumulación de los mismos. Siempre que sea posible debería comerse crudo en ensaladas en combinación con otras verduras u hortalizas. Resulta también ideal tomarlo en forma de jugos, mezclado con el de otras frutas como la manzana u hortalizas como la zanahoria.

La remolacha es una hortaliza de la cual no se debería prescindir en la dieta debido a sus altos contenidos de vitamina C, B1 y sacarosa. Es recomendada en tratamientos contra la anemia, en la prevención de enfermedades de la sangre y en casos de debilidad o convalecencia gracias a sus grandes concentraciones de hierro.

Para combatir la debilidad, la anemia o la convalecencia: Deposite en una licuadora 1 remolacha, ½ limón, 1 zanahoria, ½ manzana y una cucharada sopera de levadura de cerveza, licue y beba en ayunas, esto ayudará a mejorar la vitalidad y reponer energías.

Algunos estudios revelan que el consumo diario de ½ litro de jugo de remolacha no solo disminuye las posibilidades de sufrir enfermedades de la sangre como la hipertensión arterial, sino también contribuye en las funciones cerebrales, pues el monofosfato de uridina ayuda a mejorar el contacto entre las terminaciones cerebrales, lo que incrementa la velocidad de respuesta.

Se puede comer en ensaladas o cocida, pero mantiene mejor las propiedades cuando está cruda, si la cocinas, hazlo con la piel y se la quitas después, no es aconsejable comprarla envasada pues ha perdido gran parte de sus propiedades curativas.

Las hojas se cocinan y son servidas frescas como verduras, mientras que las raíces o cabezas pueden ser conservadas en vinagre para ensaladas o cocinadas enteras, para después cortarse en rodajas o en trozos.

Incompatibilidades de la remolacha roja

La remolacha roja es muy rica en oxalatos, por lo tanto puede resultar poco conveniente para las personas a los que los cristales de oxalato puedan resultar especialmente perjudiciales como a los artríticos y gotosos.

También deberían ser prudentes en su utilización aquellas personas que tengan tendencia a producir piedras en los riñones, puesto que su riqueza en oxalatos, al igual que ocurre con las espinacas, no beneficia a este órgano en absoluto. Los oxalatos pueden formar cristales de calcio y acumularse en los riñones, formando piedras.

Para reducir el contenido de oxalatos de este alimento es conveniente hervirla antes y desechar el líquido resultante. También contrarrestamos los efectos de los oxalatos si combinamos la remolacha con alimentos ricos en calcio (el calcio de los alimentos se inactiva el ácido oxálico). Por ejemplo, con semillas de sésamo en los platos, o con un yogur de postre.

Por su riqueza en sodio tampoco deben abusar de su consumo los que deben tomar una dieta sin sal, como los hipertensos, si bien su riqueza en potasio neutraliza en parte su contenido en sodio.

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