RÚCULA

La rúcula (Eruca vesicaria) es una planta de la familia de la mostaza y del berro, originaria del sur de Europa y Asia occidental. Se encuentra en los campos, márgenes de caminos de las regiones mediterráneas y terrenos nitrófilos: sur de Europa, norte de África y oeste asiático. Extendida en Norteamérica.

Aunque sus orígenes son austeros, utilizados como verdura corriente por los campesinos, la rúcula fue desplazada de los mercados de las grandes ciudades por las espinacas, acelgas y verduras más productivas.

La rúcula es una hortaliza común en toda la región Mediterránea que se consume desde tiempos inmemoriales como verdura y por sus propiedades medicinales.

A título de ejemplo podemos citar a Dioscórides, quien hablaba sobre las propiedades medicinales que había observado de esta valiosa planta: “Comida cruda, en gran cantidad, la rúcula estimula la lujuria. Tiene la misma facultad su simiente, y, alien de esto, provoca la orina, sirve a la digestión, entretiene lúbrico el vientre, y usan della para guisar las viandas. Amásanla con leche y vinagre, y fórmanla en ciertas pastillas, para que se conserve en más largo tiempo. Nace una rúcula silvestre, principalmente en España, cuya simiente sirve a los comarcanos en lugar de mostaza. Ésta mueve más potentemente la orina y es mucho más aguda que la domestica”.

En la actualidad, la oruga o rúcula se ha convertido, paradójicamente, en una planta exquisita, que nunca falta en la carta de los restaurantes más glamorosos.

Bajo el nombre de rúcula se esconden tres especies diferentes: la roqueta silvestre (Diplotaxis tenuifolia L.), la roqueta (Diplotaxis muralis L.) y la rúcula (Eruca vesicaria L.).

La rúcula (Eruca vesicaria) es una hierba anual que mide de 15 a 50 centímetros de altura (hasta 1 metro si se las deja crecer). Se caracteriza por densos pelos ásperos que recubren su tallo.

Aunque esta planta se ha hecho popular por su uso en ensaladas, el fruto maduro antiguamente también se recolectaba antes de que se abriera, para obtener sus semillas. Las semillas de la planta contienen un 30% de aceite y una esencia sulfurada de sabor picante, parecido al que proporciona la mostaza (Brassica nigra – también una crucífera).

Partes utilizadas en la alimentación

Sus hojas son un ingrediente típico de ensaladas, aunque pueden cocinarse como las espinacas.

Las flores pueden comerse en ensaladas, sopas, son un ingrediente de la manteca de flores y pueden utilizarse para decorar postres.

Las semillas son sustitutas históricas de las semillas de mostaza, y se utilizan típicamente en vinagretas o en ensaladas de papa, por ejemplo.

El prensado de sus semillas produce un aceite conocido como aceite de Jamba o aceite de Taramira. Este aceite NO es comestible, sino que se utiliza con fines cosméticos y medicinales.

Los brotes son un condimento para las ensaladas.

Composición nutricional de la rúcula

Calorías: la rúcula aporta muy pocas calorías, por lo que es una planta ideal para aquellas personas que deseen perder peso.

Carbohidratos: el aporte es muy bajo, inferior a 4g por cada 100g de hojas de rúcula. Esta verdura se puede consumir para personas con diabetes, debido a que no altera sus niveles de azúcar. Además, parte de estos polisacáridos están involucrados en la prevención del cáncer.

Proteínas: el contenido proteico es muy bajo. Cuando se consume rúcula debemos combinarla con lácteos, huevo, legumbres o frutos secos para aumentar la calidad de las proteínas.

Grasas: es una planta ideal para dietas depurativas por su casi nulo contenido graso.

Fibra: contiene 1,6 gramos de fibra por 100g. Está descrito en textos antiguos que un exceso de rúcula puede provocar ventosidades debido a su alto contenido en fibra (Dr. Laguna).

Vitaminas: es una planta excepcional por su saludable aporte en vitamina A, ácido fólico (vitamina B9) y ácido pantoténico (vitamina B5). Indicado para personas con astenia, debilidad psicofísica y convalecencia.

Minerales: debido a su aporte de hierro, además de vitamina C (que ayuda a absorber el hierro), la rúcula es un remedio para la anemia, ideal para introducir en la dieta semanalmente, como en tortillas, platos de pasta o ensaladas. También estimula el apetito, importante en personas cansadas o anémicas.

Además, la rúcula es una planta con efecto diurético debido a su elevado contenido en potasio, indicado para la retención de líquidos.

Contiene calcio y oligoelementos como el cobre, el zinc y el manganeso.

Aceite esencial: esencia sulfurada (glucosinolatos) responsable del sabor picante de la planta, que contiene sustancias con elevado poder antioxidante y anticancerígeno.

Carotenoides: contiene zeaxantina y β-criptoxantina. Antioxidantes naturales.

Flavonoides: la planta contiene kaempferol, isohamnerin y quercetina, antioxidantes naturales de las células.

Propiedades alimentarias de la rúcula

Aconsejable en toda dieta equilibrada. La rúcula aporta las vitaminas y minerales que el cuerpo necesita a diario, y es una excelente verdura para introducir en ensaladas o para cocinar en lugar de las espinacas. Nos beneficiaremos de sus oligoelementos, y de su vitamina A (importante para la vista y la piel); facilitará nuestra digestión y además es un alimento afrodisíaco.

Es una verdura sin calorías y muy nutritiva por su aporte vitamínico y mineral. Por su contenido en fibra, nos aporta saciedad y es una verdura de primavera (como el diente de león), muy depurativa y diurética. Interesante de introducir en las dietas de adelgazamiento. Podemos consumirla en tortillas, ensaladas, sopas e infusiones.

La rúcula es una verdura con muy bajo contenido en azúcares, que no altera prácticamente los niveles de azúcar en sangre (contiene >5% carbohidratos complejos). Además, por su aporte en vitamina A, flavonoides y carotenos, es un protector natural contra el cáncer y de la salud ocular. Investigaciones recientes estudian el papel de los isotiocianatos con la prevención y el tratamiento del cáncer, así como fenoles y carotenoides contribuyen a este fin. Posee propiedades tumoricidas, apoptóticas (que provocan la muerte natural de las células dañadas), antimutagénicas y antidegenerativas.

Personas cansadas, anémicas o convalecientes. El complejo entre la vitamina C, el hierro, el ácido fólico y vitaminas del grupo B que contiene la rúcula, además de su poder antioxidante, la hacen un complemento idóneo para ayudar a aquellas personas decaídas que necesiten un refuerzo dietético.

Personas con colesterol. La rúcula es una planta depurativa natural que ayuda al hígado a depurarse del exceso de grasa y colesterol. Consumida de forma habitual, su fibra y fitoquímicos ayudan a reducir los niveles de colesterol y son una protección natural del sistema cardiovascular, teniendo propiedades antioxidantes y anticancerígenas.

Los compuestos sulfurados son responsables de estimular la micción, aunque para esos efectos son mucho más efectivas las semillas de mostaza.

Propiedades medicinales de la rúcula

Poetas antiguos como Ovidio ya hablaban de la rúcula como remedio afrodisíaco, tal como muestra el siguiente epíteto de Hierba salax, o hierba lujuriosa, de la cual dice Columela: “El qux frugifera seritur vicina Priapo; Excitat ad venerem tardos Eruca sativa”.

En efecto, la rúcula era una planta consagrada a Príapo, dios de la fertilidad en la mitología griega, e identificado en Italia con el dios Tutinus Mutinus, divinidad romana. Su consumo se aconsejaba a aquellos que soñasen con la entrada de Venus, dicen textos antiguos.

Un famoso médico romano del siglo IV, Marecellus Empiricus, autor de un formulario con numerosos y extravagantes remedios (De Medicamentis Empiricis, Physicis, et Rationabilibus), recetaba un costoso preparado medicinal a base de rúcula para aquellas personas con impotencia.

Se considera que el componente afrodisíaco de la rúcula es su elevado contenido en triptófano, aminoácido precursor de la hormona serotonina, involucrada en el estado de placer y tranquilidad.

Antiguamente, El Talmud y AbúlFadlí usaban la palabra Oroth para denominar la rúcula. ‘Oroth’ significa la luz, y se relaciona con Plinio, quien le atribuye la propiedad de aclarar la vista. En efecto, la rúcula posee una extraordinaria cantidad de vitamina A en forma de carotenos, potente antioxidantes naturales de la vista.

La vitamina A es un nutriente esencial para prevenir problemas oculares y remediar la ceguera nocturna. Se encuentra en forma de carotenos por todo el reino vegetal, especialmente en aquellos alimentos más ‘coloridos’.

Quizá por esas cualidades, la rúcula aparece nombrada en el Libro de los Reyes (II Reyes 4:39 – 40) de la Biblia, donde se cita: “[…] uno de ellos salió al campo a recoger oroth”; corroborando una vez más la importancia de rúcula en la alimentación de los pueblos desde la antigüedad.

La rúcula, igual que sus parientes, el berro y la mostaza, tiene propiedades antiescorbúticas. El escorbuto es una enfermedad producida por el déficit de vitamina C, aunque esta enfermedad es poco común en la sociedad actual, donde se consumen vegetales frescos a diario.

Las propiedades antiescorbúticas de la rúcula eran apreciadas en la antigüedad por ser una verdura asequible durante todo el año, incluso en invierno. Se cultivaba como una verdura para ensaladas o se cocinaba como las espinacas.

Se consideraba un vegetal revitalizante, que indicado en personas con astenia, debilidad psicofísica y convalecencia, probablemente debido a su aporte de hierro y ácido fólico, que le convierten en un remedio para la anemia.

Las propiedades aperitivas son características en las plantas con sabor amargo como la oruga. La oruga o rúcula es una planta con propiedades estomacales, tal como ha demostrado la tradición medicinal y estudios recientes.

Su actividad anti-ulcerosa se atribuye a sus propiedades antioxidantes y a las prostaglandinas que provocan menor secreción de ácido gástrico. Además, la rúcula también tiene propiedades emolientes, capaces de ablandar los tejidos y disminuir la inflamación. Antiguamente se utilizaba vía externa en cataplasmas sobre zonas inflamadas.

A pesar de tratarse de un amargo fuerte, a diferencia de otros amargos, la rúcula se recomienda en personas con dispepsia o dolor de estómago, úlceras estomacales y el ardor de estómago. Se puede comer la planta fresca o tomar una infusión con las hojas.

De la misma familia que el berro y la mostaza, la rúcula comparte los componentes sulfurados causantes del sabor picante de las hojas y semillas de estas plantas.

Estos compuestos consumidos en cantidad, tienen efecto rubefaciente, es decir, provocan el enrojecimiento de la piel y provocan una sensación de calor, lo que ya se describía en tratados antiguos de fitoterapia, como el Dr. Laguna expresó: “la rúcula calienta potentísimamente, y por eso no se puede comer sino mezclada con las lechugas o con alguna otra hierba fría, visto que si se come sola ofende al cerebro”.

De hecho, la rúcula fue un condimento utilizado en Italia en los tiempos de Plinio, diciéndose que el nombre latín de la planta derivaba del mismo sabor quid erodat. Eruca proviene del latín urere, que significa “quemadora”, referido a que el consumo de rúcula “calienta el cuerpo”.

También por esta cualidad de calentar el cuerpo o rubefaciente, dice José Oriol Ronquillo en su libro de Materia Mercantil (1851), “la oruga no debe ser consumida en exceso por los jóvenes o personas de temperamento irritable”.

Sin embargo, estos componentes sulfurados contienen glucosinolatos, que en el cuerpo se descomponen en isotiocianatos, y que estos ejercen una función antioxidante importante para ayudar a mantener el organismo saludable. También son responsables del sabor picante de las crucíferas. Numerosos estudios han investigado las propiedades antioxidantes de los isotiocianatos, concluyendo que son un potente agente medicinal.

Investigaciones recientes estudian el papel de los isotiocianatos con la prevención y el tratamiento del cáncer, así como fenoles y carotenoides contribuyen a este fin. Posee propiedades tumoricidas, apoptóticas (que provocan la muerte natural de las células dañadas), antimutagénicas y antidegenerativas.

Plinio relata que una infusión con las semillas de rúcula era utilizada para combatir las lombrices intestinales.

El Dr. Andrés Laguna, quien revisó y completó el trabajo de Dioscórides, cita: “Su simiente, bebida es útil contra las puncturas del alacrán, extermina las lombrices del vientre y embota de tal forma los sentidos del hombre, que los azotes y los tormentos no le dan pesadumbre. Mezclada con miel y aplicada, purifica todas las manchas del rostro. Lamida en la misma manera, extirpa con grande facilidad los humores gruesos del pecho”.

La etimología latina Vesicaria (de Eruca vesicaria) no está exactamente definida. Mientras algunos autores creen que hace referencia a la apariencia de sus hojas en forma de vesículas, otros creen que deriva de que estimula la vesícula urinaria.

Los compuestos sulfurados son responsables de estimular la micción, aunque para esos efectos son mucho más efectivas las semillas de mostaza.

La Medicina Tradicional China considera que las plantas amargas y de hoja verde, como el diente de león o la rúcula, tienen propiedades beneficiosas sobre el hígado.

Estas plantas nacen en primavera, y la naturaleza nos las proporciona para depurar nuestro organismo del exceso de grasas animales que se consumen en invierno, como la grasa del cerdo, los lácteos o los frutos secos.

Las plantas de estas características poseen compuestos muy antioxidantes, elevado contenido en fibra, vitaminas y con bajo aporte graso y calórico. En definitiva, la rúcula es una verdura ideal para introducir en épocas de adelgazamiento, después de fiestas navideñas copiosas, o semanalmente para equilibrar nuestra dieta.

Estudios científicos avalan el poder hepatoprotector de la rúcula. Ideal para introducir en la dieta de personas con colesterol y para añadir en el menú de dietas depurativas.

Toxicidad de la rúcula

El consumo de hojas de rúcula en ensalada no supone un riesgo para la salud.

Los componentes tóxicos de la rúcula se encuentran en sus semillas, que no suelen consumirse en la alimentación actual, o se no se toman en suficiente cantidad como para ocasionar reacciones tóxicas.

Las semillas de rúcula en dosis del 15% (infusión) tienen efecto vomitivo. La esencia sulfurada de las semillas tiene efecto irritante y rubefaciente.

Los glucosinolatos son bociogénicos, por lo que grandes dosis pueden presentar toxicidad con efectos sobre la glándula tiroides.

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