RUIBARBO

El ruibarbo (Rheum rhabarbarum) es una planta herbácea, conocida ya en las civilizaciones antiguas asiáticas y cuyo uso se extendió posteriormente por toda Europa gracias a sus numerosas propiedades como planta medicinal.

Existen alrededor de medio centenar de especies diferentes de ruibarbo. Es una planta de raíces resistentes y muy ramificadas al igual que sus gruesos tallos de color rojizo. Pueden llegar a medir hasta tres metros, y como particularidad presentan unas vainas fibrosas que cubren algunas de sus ramas. Las hojas forman una estructura de roseta, son muy grandes y onduladas, de un verde intenso muy llamativo. Posee un gran número de flores, compensado por el pequeño tamaño de éstas; son generalmente de color blanco y suelen agruparse en racimos o ramilletes.

La planta vive varios años y desaparece en el invierno antes de aparecer nuevamente en primavera. Su cosecha no debe pasar el principio del verano porque al crecer produce cada vez más ácido oxálico, que lo hace incomible.

Existen diferentes variedades de ruibarbo, entre las cuales la que se emplea y comercializa con fines alimentarios es el ruibarbo de jardín (Rheum rhabarbarum).

Hay otras variedades de ruibarbo que se utilizan principalmente con fines medicinales, y las partes empleadas para tal fin son sus rizomas secos. Entre estas plantas medicinales destaca el ruibarbo chino (Rheum palmatum).

Bajo el nombre de ruibarbo chino se esconden dos clases diferentes de ruibarbo: Rheum officinale Baillon y Rheum palmatum L. Ambas especies tienen propiedades medicinales muy parecidas, hasta el punto que el polvo de raíz de ruibarbo chino suele ser la mezcla del rizoma y raíces secos de estas dos especies.

Otras especies medicinales también con propiedades terapéuticas semejantes son: el ruibarbo sirio (Rheum ribes), el ruibarbo del Himalaya (Rheum australe y Rheum emodi) y el nakai o ruibarbo coreano (Rheum coreanum).

El ruibarbo es una de las plantas medicinales más antiguas que se conoce, pues de sus efectos ya hablaban Plinio y Dioscórides.

Tratados antiguos de la Medicina Tradicional China ya nos mencionan las aplicaciones terapéuticas para esta planta, en registros que datan del año 2.700 A.C. Aparece mencionado por primera vez en el clásico chino “Materia Medica”, del siglo I.

También los árabes conocían y apreciaban las propiedades de esta planta y la utilizaban habitualmente en sus culturas.

Marco Polo fue quien, en el siglo XIII, observó la importancia de esta planta en el comercio chino y la importó.

Durante los años 1687 y 1762 el gobierno ruso tuvo el monopolio comercial de esta planta. La importancia en el comercio de raíces y rizomas de ruibarbo chino con fines medicinales se debía al aprovechamiento, pues sus partes desecadas conservan sus propiedades hasta durante 10 años. También contribuye a su preciado valor el hecho que es una planta que debe cultivarse en alturas de 2.500 – 3.000 metros.

Galeno también habla del ruibarbo y explica sus propiedades para curar los calambres, las convulsiones, las quemaduras, para los que tengan corta la respiración y para quienes escupen sangre. El mismo autor, en su onceavo libro del método y manera para curar habla de sus propiedades purgantes, ideales para el hígado.

Esta planta también es apreciada en la alimentación por los pecíolos (tallos) de sus hojas, que son una verdura excelente. Las especies que se cultivan con fines culinarios se denominan ruibarbo de jardín y rapóntico. Los tallos consumidos también tienen propiedades y efectos terapéuticos parecidos a las especies medicinales, aunque con efectos más leves.

Composición nutricional del ruibarbo de jardín

Carbohidratos: el ruibarbo tiene un aporte de carbohidratos bajo, parecido al de las demás verduras, por lo que es adecuado en dietas para la diabetes debido a su bajo índice glucémico.

Proteínas: el aporte proteico de esta verdura es prácticamente insignificante, por lo que debemos acompañarlo de otros alimentos proteicos.

Grasas: los tallos de ruibarbo son verduras con escaso contenido en grasas, por lo que son saludables de incluir en dietas que requieran bajo contenido en grasa y buen aporte de nutrientes, como en dietas para la salud cardiovascular.

Igualmente, el aceite de oliva es el mejor aliado para aderezar este delicioso vegetal.

Fibra: es el componente más destacado después de sus azúcares. Entre su contenido fibroso se encuentra la pectina, un tipo de fibra regulador del tránsito intestinal y que al mezclar con agua adquiere consistencia gelatinosa. Este tipo de fibra es el que contiene la mayoría de frutas, y que le proporciona espesor a los platos y mermeladas.

Vitaminas: destaca su contenido en vitamina A, en forma de alfa tocoferol y betacarotenos. También contiene vitamina C, tiamina (vitamina B1) y riboflavina (vitamina B2).

Minerales: por su elevado contenido en potasio y su escaso aporte de sodio, resulta una planta diurética, indicada para la retención de líquidos. También contiene hierro, selenio, zinc y manganeso.

Ácidos: ácido oxálico, ácido acético, ácido cafeico, ácido cítrico, ácido cumárico, ácido ferúlico, ácido gálico, ácido málico, ácido sinápico, ácido succínico, ácido vainíllico.

Glucósidos de antraquinonas (hoja). A estos compuestos se les asocia el potencial tóxico de la ingesta de las hojas (limbo) de ruibarbo y a la vez sus efectos laxantes cuando se consume en dosis medias.

Flavonoides: rutina, luteína, cianidina.

Taninos (5-10%) (Rizoma): catequinas, epicatequinas, galocatequinas. El elevado contenido en taninos le confiere propiedades astringentes cuando se consume en bajas dosis.

Propiedades alimentarias del ruibarbo

El ruibarbo es una verdura muy fibrosa y con alto poder saciante. Contiene pocas calorías, azúcares y sin contenido graso. Por lo tanto, resulta muy adecuado para adelgazar o en dietas para perder peso.

Algunos le han atribuido a este alimento propiedades adelgazantes, debido a que consumido en cantidades medias, los tallos de ruibarbo contienen compuestos laxantes. Estos compuestos laxantes son los glucósidos de antraquinonas. Estos glucósidos son altamente irritantes y actúan estimulando las fibras nerviosas y provocando el aumento el movimiento de los intestinos, teniendo efecto catártico (que acelera el ritmo de las deposiciones). Cuando aumentamos la defecación, estamos impidiendo que se absorban algunos nutrientes, como grasas en caso de haber realizado una comida muy rica en grasas.

Sin embargo, los glucósidos de antraquinonas son compuestos que en grandes cantidades resultan irritantes y tóxicos. Solamente se encuentran en estas cantidades en el limbo de la hoja, por lo que el ruibarbo sólo se debe consumir sus tallos. Estos compuestos también se encuentran en menor cantidad en plantas laxantes como la cáscara sagrada y el sen, conocidos laxantes en la fitoterapia.

El ruibarbo es una planta que responde de una manera u otra según la cantidad utilizada. Por su alto contenido en glucósidos de antraquinonas y en taninos, en cantidades bajas, el ruibarbo resulta un manjar ligeramente astringente e incluso adecuado para tratar la diarrea. En cambio, cuando se consume en cantidades moderadas, el ruibarbo es una comida laxante eficaz.

Propiedades medicinales del ruibarbo

Aunque parezca una contradicción, lo cierto es que en este caso, el ruibarbo es el ejemplo que ilustra la famosa frase de Paracelso «nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis». En efecto, según la cantidad de polvo de raíz empleada, el ruibarbo tiene propiedades purgantes, laxantes o astringentes.

Las propiedades astringentes se aprecian con ingestas bajas y son debidas al elevado contenido en taninos en la raíz. Los taninos son sustancias astringentes, adecuadas como remedio para la diarrea, y motivo por el cual se utilizaba antiguamente para tratar la disentería. Para estas aplicaciones se debe aplicar muy bajas dosis (dosis de 50 miligramos a 1 gramo de polvo repartido en 4 – 2 tomas al día).

El polvo de ruibarbo es utilizado en cantidades moderadas para tratar el estreñimiento puntual, y en Medicina Tradicional China para purgar el cuerpo y tonificar el hígado. Sin embargo, para este fin deben utilizarse dosis relativamente bajas (dosis de 1 a 2 gramos de polvo al día), e ir aumentando según tolerancia, pues sus efectos pueden ser fuertes. El efecto laxante debe aparecer entre 6 y 12 horas después de la ingestión oral. Los tratamientos laxantes del ruibarbo se deben realizar durante no más de 7 días, ya que es una planta que puede generar dependencia intestinal.

El ruibarbo, igual que otras plantas con antraquinonas, no se puede utilizar en enfermedades intestinales como colon irritable, enfermedad de Crohn, apendicitis, colitis ulcerosa u otras alteraciones intestinales. Tampoco es adecuado para combatir el estreñimiento crónico, pues es una planta que genera dependencia y su uso perpetuado puede agravar el estreñimiento crónico.

Elevadas dosis de polvo de ruibarbo provocan un efecto purgante fuerte, debido a su contenido en senósidos, que provoca descomposición y puede ocasionar dolores de barriga. También se utiliza como adelgazante, ya que el aumento del ritmo de deposiciones supone la malabsorción de la comida. Se desaconseja el uso del ruibarbo en altas dosis sin la supervisión de un especialista. (Dosis de 2 a 3 gramos de polvo al día).

El polvo de raíz de ruibarbo se utiliza para ayudar a la digestión. En pequeñas dosis, aumenta el tono muscular y la secreción glandular de los órganos digestivos, siendo un suplemento aperitivo que estimula la secreción gástrica y actúa aumentando el apetito. Indicado en personas convalecientes, cansadas, anémicas o personas inapetentes en general. (Dosis: 50 mg. a 1 gramo, repartir en varias tomas, hasta 1 gramo al día).

También es un remedio eficaz para las digestiones lentas, dispepsia o malas digestiones debido al poco contenido de ácido clorhídrico en los jugos estomacales. Además tonifica la musculatura, favorece el vaciado gástrico y ayuda a segregar moco en la mucosa estomacal, protegiéndola de los mismos jugos gástricos. Para estos usos se suele combinar con otras plantas carminativas (digestivas).

Un estudio realizado en China con 312 pacientes de úlceras estomacales realizó un tratamiento con ruibarbo (Rheum officinale). El ruibarbo ayudo a un 90% a mejorarse en pocos días. Sin embargo, la posología de la raíz de ruibarbo en estos casos debe ser supervisada por un especialista debido a sus posibles efectos laxantes.

Se ha descrito el efecto colagogo con la ingesta de polvo de ruibarbo, es decir, que favorece el flujo de bilis hacia el tracto intestinal, lo que ayuda al proceso digestivo en dosis bajas. Indicado en personas con digestiones difíciles. En elevadas dosis, un exceso de bilis en el intestino puede ser irritante y contribuir al efecto laxante de las antraquinonas.

Un estudio científico ha concluido que la fibra del ruibarbo alimentario (Rheum rhabarbarum y Rheum rhaponticum) es efectiva para reducir el colesterol debido a que éste aumenta la excreción de jugos biliares (ricos en colesterol), explicando así sus efectos hipocolesterolemiantes. Por tanto, es interesante introducir el ruibarbo como verdura en personas con colesterol o arteriosclerosis.

Por sus efectos coleréticos también se ha utilizado para estimular la función biliar. Antiguamente se recetaba en casos de ictericia, aunque actualmente se desaconseja su uso para este fin.

El ruibarbo no es adecuado para personas con insuficiencia hepática, cirrosis, hepatitis u otras alteraciones del hígado. Los compuestos que contiene se deben filtrar en este órgano, y si éste está enfermo (por una infección, virus, etc.) puede dañarlo aún más y agravar la enfermedad existente. Por ello, cuando aparecen dolores o indicaciones de que el hígado no está bien (ictericia, dolor), es muy importante acudir al médico y tomarlo sólo bajo su supervisión.

Se ha comprobado que las infusiones de la raíz de ruibarbo son efectivas contra las bacterias Staphylococcus aureus, una bacteria infecciosa que produce úlceras, orzuelos y foliculitis (infección de tipo acneica que aparece en la barbilla).

Un estudio científico evaluó la actividad antimicrobiana de las antraquinonas de Rheum officinale Baillon para combatir las infecciones por Megalobrama amblycephala en peces. La mortalidad fue significativamente menor en el grupo de peces que habían seguido el tratamiento antibiótico con extracto ruibarbo (0,1%) que en el grupo control, lo que demuestra los efectos antibióticos de la raíz.

Uno de los compuestos que contiene la raíz de ruibarbo en altas concentraciones es la emodina. La emodina es una sustancia con efectos antiinflamatorios. Un estudio científico realizado en animales con asma alérgico observó los efectos de esta sustancia sobre las vías respiratorias, y concluyó que la emodina tiene propiedades efectivas para evitar la progresión de la inflamación de las vías respiratorias y que podría ser utilizada en la terapia de pacientes con inflamación alérgica de las vías respiratorias.

Para qué sirve el ruibarbo chino?

Estreñimiento NO crónico: Se utiliza para remediar situaciones de estreñimiento, por sus propiedades que provocan el peristaltismo (movimiento de los intestinos), la secreción de moco intestinal y efecto catártico (que acelera la defecación).

Atonía estomacal: el ruibarbo puede ser un remedio efectivo para aumentar la actividad muscular del estómago, especialmente en personas con digestiones difíciles. Asimismo, también se ha reportado efectos positivos sobre personas con gastralgia. Posología: decocción al 2% de raíz seca machacada. Hervir unos minutos, dejar reposar y tomar 3-4 tazas diarias.

Anorexia: el ruibarbo en muy bajas dosis puede aumentar las secreciones estomacales aumentando así la sensación de hambre y actuando como aperitivo y digestivo. Adecuado para personas convalecientes, decaídas, cansadas o sin hambre. Posología: de 0,15 a 0,30 gramos de raíz en polvo media hora antes de cada comida.

Dispepsia: las mismas cualidades comentadas anteriormente pueden ayudar a combatir la dispepsia por falta de jugos gástricos. Posología: de 0,15 a 0,30 gramos de raíz en polvo media hora antes de cada comida.

Diarrea: en dosis muy bajas, el polvo de raíz y rizomas de ruibarbo puede solucionar casos de descomposición debido a su elevado contenido en taninos, con efecto astringente. Se ha mostrado eficiente también como remedio para la disentería. Posología: decocción 1,5% de raíz seca machacada. Hervir unos minutos, dejar reposar y tomar 3-4 tazas diarias.

Afectaciones hepáticas: antiguamente se utilizaba el polvo de esta raíz para casos de ictericia y para ayudar al hígado a purgar el organismo debido a sus propiedades colagogas. Algunas alteraciones hepáticas requieren cuidados diferentes, por lo que para estos casos se debe consultar previamente al especialista. Posología: decocción 1,5 – 3% de raíz seca machacada. Hervir unos minutos, dejar reposar y tomar 3-4 tazas diarias.

Oliguria: tratados de fitoterapia describen la raíz de ruibarbo chino como remedio para aquellas personas que orinan poco. Sin embargo, no es adecuado en personas con litiasis renales (piedras en el riñón), cistitis ni oxaluria. Para estos casos se debe consultar previamente al especialista.

Posología

Infusión: en 1 litro de agua hirviendo, añadir 10-20 gramos de polvo de raíz de ruibarbo seca y triturada. Dejar reposar 15 minutos y beber una taza de aproximadamente 180ml antes de cada comida como aperitivo, digestivo o tónico.

Polvo: triturar la raíz desecada con la ayuda de un mortero o un molinillo de café. Servirse media cucharadita de café en vino o vermut de 2 a 3 veces al día durante un período inferior a 15 días. Se consiguen efectos aperitivos, digestivos y ligeramente laxantes. En caso de aumentar esta dosis, tendía efectos purgantes. Nunca deben superarse los 15 días de tratamiento, pues a nivel digestivo puede crear tolerancia o dependencia.

Vino terapéutico: dejar macerar en vino dulce de postre 50 gramos de raíz de ruibarbo molido durante 10 días. De 2 a 3 vasos de vino al día, durante un período no superior a 10 días.

Extracto de ruibarbo: asequible en farmacias. Consumir de 5 a 100 gotas, según la prescripción médica y los efectos deseados.

Puré para el estreñimiento: preparar un puré con 3 pecíolos de hojas ruibarbo (sin el limbo de las hojas), una taza de jugo de manzana, 1/4 de taza de jugo de limón y una cucharada de miel.

Cocinar con ruibarbo

El ruibarbo (Rheum rhabarbarum) es una verdura de textura carnosa que nos aporta alto contenido en fibra, vitaminas y minerales con escaso aporte calórico. Por tanto, esta verdura es ideal para enriquecer cualquier dieta saludable como aporte de fibra, para personas con diabetes por su bajo índice glucémico, y para personas en dietas de adelgazamiento.

En sus numerosas aplicaciones culinarias, destaca la propiedad del ruibarbo (Rheum rhabarbarum) para preparar platos dulces con frutas debido a su contenido en azúcar, ácido cítrico y ácido málico. Estos le confieren un sabor excelente que combina con frutillas, manzanas y todo tipo de frutos carnosos. Además, por su contenido en agua y fibra soluble pectina, con añadir azúcar a esta verdura pueden elaborarse deliciosas mermeladas o rellenos para tartas.

Otra aplicación culinaria para los tallos de ruibarbo (Rheum rhabarbarum) es introducirlos en nuestros platos habituales, como ensaladas, sopas, guisos u otras preparaciones al horno. Cuanta más cocción le apliquemos, mejor sabor y más dulce resultará.

Consejos en la cocina

Para cocinar el ruibarbo hay que tener en cuenta su elevado contenido en ácido oxálico.

El ácido oxálico o los oxalatos son sustancias presentes en muchas plantas, como las espinacas, el cacao o la remolacha, que cuando las ingerimos, se combinan con el calcio impidiendo su digestión y causando un déficit de este mineral. Se ha demostrado que una dieta muy rica en oxalatos puede causar litiasis renal, lo que popularmente se conoce como piedras en el riñón. Por la misma razón, el ruibarbo no es adecuado en la dieta de las personas con artrosis o artritis.

Hervir antes los tallos de ruibarbo. De esta manera reduciremos su contenido en ácido oxálico. El agua resultante de la cocción la hemos de desechar.

Combinar el ruibarbo con alimentos ricos en calcio. Por ejemplo, cocinar el ruibarbo dentro de quiches con crema de leche o queso, en ensaladas con queso fresco, combinado con cítricos en postres y mermeladas, o simplemente tomando un postre lácteo.

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