TOMATE

Los tomates, jitomates o frutos de la tomatera (Lycopersicom esculentum), son un fruto carnoso (baya) excelente para aquellos que desean adoptar una dieta saludable.

Es una planta herbácea anual, a veces bienal, erecta o decumbente, de tamaño muy variable según las variedades (las precoces suelen alcanzar una longitud de 1,2 m; las tardías, son casi siempre más grandes y pueden llegar al doble de longitud). Tiene tallos ramificados, a veces volubles, densamente glanduloso-pubescentes, con pelos cortos con o sin glándulas y pelos largos, blancos y pluricelulares. Las hojas llegan hasta 24 por 17 cm, ovadas u ovado-lanceoladas. Las flores son actinomorfas, hermafroditas, sin brácteas, con pedicelos de 5,5- 20 mm en flor, y de hasta de 30 mm, deflexos y ensanchados en la fructificación, con una articulación hacia la mitad o un poco por encima de la misma.

El fruto es una baya jugosa (el tomate propiamente dicho), de forma generalmente sub-esférica, globosa o alargada y, habitualmente, de unos 8 centímetros de diámetro, cortamente glanduloso-pubescente y verde cuando inmaduro y que toma generalmente un color rojo intenso con la maduración. Las semillas tienen 2,5-3 por 2 mm, son ovoides, comprimidas, lisas o muy velludas, parduscas y están embebidas en una abundante masa mucilaginosa.

El nombre de tomate deriva de la palabra tomatl del nahuatl, idioma de los antiguos mexicanos.

Existen evidencias arqueológicas que demuestran que el tomatillo (Physalis ixocarpa), una especie que produce una fruta ácida y de color verde, que aún se consume en México, fue usada como alimento desde épocas prehispánicas. Esto hace pensar que el tomate también fue cultivado y usado por los pueblos originarios mesoamericanos desde antes de la llegada de los españoles. Es posible que después de la llegada de los españoles el tomate se cultivara y consumiera más que el tomatillo por su apariencia colorida y su mayor tiempo de vida después de ser cosechado.

En todo caso, el tomate emigró a América Central por diversos medios. Los mayas y otros pueblos de la región lo utilizaron para su consumo, y se cultivaba en México meridional, y probablemente en otras áreas hacia el siglo XVI. Dentro de las creencias del pueblo, quienes presenciaban la ingestión de semillas de tomate eran bendecidos con poderes adivinatorios. El tomate grande y grumoso, una mutación de una fruta más lisa y más pequeña, fue originado y alentado en la América Central. Smith indica que este es el antepasado directo de algunos tomates modernos cultivados.

Los españoles distribuyeron el tomate a lo largo de sus colonias en el Caribe después de la conquista de América. También lo llevaron a Filipinas y por allí entró al continente asiático.

Datos históricos indican que fue llevado a Europa por Hernán Cortés en 1523, poco después de la conquista de México. Curiosamente, los mexicanos llaman todavía al tomate rojo jitomate, término procedente del azteca xietlitomatl.

Considerado un alimento noble, se le han atribuido durante siglos virtudes afrodisíacas en el Viejo Continente, donde lo denominan pomum amons (manzana del amor). En México y Perú es símbolo de buen augurio y no puede faltar en ningún banquete nupcial.

El tomate entró en Europa por Galicia aunque su extensión se produjo en Italia, a través de las cocinas de Nápoles y Génova, así como de la francesa de Niza. Los italianos lo llamaron poma d’oro y los franceses, pomme d’amour.

Al pertenecer a la familia de las solanáceas, como la papa, y por su parecido a los frutos tóxicos de la belladona, el tomate tardó mucho tiempo en imponerse en la cocina. Su supuesta toxicidad llevó a los botánicos a asignarle el nombre latino de lycopersicum, el pescado del lobo, lo que motivó que su primera utilización fuese ornamental.

Esta leyenda de planta tóxica también se extendió por Norteamérica, donde se describió la cardiopatía tomatiana como una consecuencia de su ingestión; un cuadro caracterizado por una angustia que recordaba a la angina de pecho, cuando hoy se sabe que es una de las verduras más suaves y saludables que existen.

El tomate forma parte del grupo de las frutas. Existen numerosas variedades que presentan grandes diferencias entre sí, tanto por la forma de la planta como por la clase del fruto, dependiendo de la variedad, hay frutos redondos o alargados en colores rojo, amarillo y verde. El cultivo se realiza a través de semillas contenidas en el fruto.

El tomate encierra en sus rojas carnes todos los nutrientes esenciales. Es también un auténtico fármaco de huerta carente de efectos secundarios y riesgo de sobredosis que ayuda al organismo en muchas de sus funciones vitales.

Es muy rico en agua, contiene una pequeña proporción de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Los hidratos de carbono están formados principalmente por glucosa y fructosa; sin embargo el valor nutritivo y dietoterápico del tomate reside en su riqueza vitamínica y mineral, así como en las sustancias no nutritivas que posee.

Vitaminas: La más abundante es la C; 100 g cubren la tercera parte de las necesidades diarias de un adulto. Las vitaminas A, B1, B2, B3, B6 y B9 está presentes en cantidades significativas.

Minerales. El tomate también atesora una buena colección de minerales, en especial hierro, fósforo, calcio, manganeso, magnesio, cobre, potasio, zinc y sodio.

Los componentes no nutritivos ejercen importantes funciones para el organismo:

Fibra vegetal: Contiene una pequeña cantidad de tipo soluble, que se encuentra en la pulpa y especialmente en la sustancia mucilaginosa que rodea las semillas.

Ácidos orgánicos: Especialmente el málico y oxálico, de efecto alcalinizante en la sangre, en los tejidos orgánicos y en la orina.

Bioflavoniodes: Otro de sus componentes estrella son los flavonoides. Se trata de pigmentos fenólicos que toman parte en el mantenimiento de la integridad de la pared celular, haciéndola menos frágil y permeable.

Licopeno: Es un pigmento vegetal perteneciente al grupo de los carotenoides, que ejerce una acción antioxidante impidiendo el deterioro que los radicales libres producen en las células del ADN.

Propiedades alimentarias del tomate

El licopeno y el glutatión son dos potentes antioxidantes con propiedades para tratar ciertas enfermedades e involucrados en la prevención de algunos tipos de cáncer.

Deben evitar su consumo aquellas personas con problemas de gastritis, acidez de estómago o úlcera péptica, ya que puede ser un alimento irritante de la mucosa estomacal.

El primero de ellos se denomina licopeno, un componente al cual deben su coloración roja, con beneficios similares a los betacarotenos de las zanahorias, que tiene propiedades anticancerígenas. El licopeno parece reducir las probabilidades de cáncer de próstata, pulmón, estómago, vejiga, mama y cuello del útero.

También se ha demostrado que de este flavonoide para estimula la formación de tejido óseo, muy adecuado cuando hay riesgo de osteoporosis, como en la menopausia, y en la vejez para prevenir fracturas de huesos.

El licopeno aparece en los tomates frescos, pero especialmente en los cocinados, dado que la cocción ayuda a liberar este elemento y facilitar la absorción por el organismo.

Comer tomate en salsas (kétchup o fritos) o cualquier alimento cocinado con salsa de tomate puede constituir una buena manera de cuidar la salud, previniendo del cáncer o reduciendo el colesterol.

El glutatión es otro componente con propiedades antioxidantes demostradas, que ayuda a eliminar los radicales libres, responsables de la aparición de muchas enfermedades. Este elemento, que también podemos obtener de los brócolis, se encuentra fundamentalmente en la piel del tomate, por lo que deberemos comerlos crudos en ensalada. Es un elemento muy adecuado en la eliminación de las toxinas del cuerpo, especialmente de los metales pesados, que producen deterioro del organismo por acumulación de los mismos. Se ha comprobado como el tomate ayuda a eliminar eficazmente el plomo.

Otros alimentos ricos en este componente son: el ajo, la papa, las espinacas y el maíz. Además de esta propiedad, debemos resaltar su capacidad para rebajar la presión arterial, favorecer el buen estado de nuestro hígado o prevenir el eczema.

Estudios recientes muestran que el tomate y la salsa de tomate consumidos habitualmente en la dieta pueden tener un papel protector frente al cáncer de próstata. Estos efectos son debidos al potencial antioxidante del licopeno. El licopeno y el glutatión, otro componente antioxidante, podrían unirse al tejido de la próstata y reducir el daño del ADN del tejido prostático.

El tomate es muy rico en potasio, un mineral que interviene en la regulación de los líquidos corporales así como en el buen estado de los nervios, el corazón y de los músculos. Junto con el calcio, muy abundante también en el tomate interviene en el equilibrio del potasio y del sodio.

Además de la riqueza en estos dos minerales, su contenido en gamma aminoácidos bútiricos (GABA) los hace especialmente adecuados en la dieta para la hipertensión.

Otros componentes beneficiosos para desintoxicar el organismo son la vitamina C y la vitamina A (en forma de carotenos). El tomate es un fruto que presenta una gran riqueza de ambos.

El tomate se considera que es un buen afrodisíaco dado que se ha comprobado que comer tomates frescos incrementa el deseo sexual.

Los tomates pueden utilizarse para el cuidado del cutis, para confeccionar mascarillas. También poseen propiedades desengrasantes por lo que resultan muy adecuados para el tratamiento del acné. Con ellos pueden elaborarse mascarillas para eliminar las espinillas.

La planta que produce tomates, la tomatera, es un miembro de la familia de las solanáceas. Como el resto de especies de esta familia, toda la planta es venenosa, excepto los frutos, los tomates.

Propiedades medicinales del tomate

Gota, reumatismo, diabetes: Comer ensalada de tomate con ajo machacado, con la mayor frecuencia posible.

Irritaciones de los ojos: El jugo de tomate, bien colado y filtrado, hace un gran colirio.

Ayuda a curar las heridas de todo tipo, rebaja la inflamación y favorece la cicatrización. Simplemente se tiene que machacar una hoja de tomate y aplicar en forma de emplasto sobre la herida. El fruto también presenta propiedades similares y puede colocarse sobre las heridas con similares efectos.

Para evitar el mal olor de pies puede realizarse un baño de unos 20 minutos de duración con un par de litros de agua tibia en la que se haya disuelto medio litro de jugo de tomate.

Para eliminar esos molestos y duros callos en los pies producto del tiempo o el trabajo, es posible frotarse todas las noches con un pedazo de cebolla el área afectada luego de haberse lavado, aplicarse pulpa de tomate y vendarse, ya verá como el callo va desapareciendo.

Debilidad sexual: Se recomienda al hombre, pues la vitamina C que contiene el tomate contribuye a la virilidad.

Abscesos dentales: Hacer un cocimiento de 30 gramos de hojas y tallos de tomate en 200 gramos de agua. Hacer buches con esta preparación varias veces en el día. También es recomendable combinar un cataplasma hecho con las hojas y los tallos del tomate con uno de manzanilla calentada en grasa de gallina. Se deberán aplicar ambos cataplasmas por periodos de 2 minutos consecutivamente uno tras otro, así el absceso cederá y se aliviarán tanto el dolor como la inflamación.

Cuando las encías se tornan rojas, se inflaman y el dolor aparece no hay nada mejor para deshacerse de ese malestar que mezclar una copa de agua con vinagre y un tomate machacado. Caliente esta mezcla y haga buches tres veces al día, no tardará en sentirse mejor.

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