ANANA

El ananá o piña (ananas comosus Merr.) es el fruto de una planta de la familia de las Bromeliáceas, que contiene alrededor de 1.400 especies en todo el mundo.

Su nombre significa “delicioso perfume” (palabra Tupí); en Europa la bautizaron “Ananá” por su parecido a los piñones. Muchos de los miembros de esta familia son epifitos, es decir, que viven encima de otras plantas en zonas de clima tropical.

La planta del ananá a diferencia de éstas, nace sobre tierra firme. Muchos miembros de su misma familia los conocemos como plantas de jardinería, como la guzmania o la billgergia.

La planta del ananá es una planta perenne con una roseta de hojas puntiagudas de hasta 90 cm de longitud. Del centro de la roseta surge un vástago en cuyo extremo se producen las flores que darán lugar a la infrutescencia conocida como ananá, que es en realidad una fruta múltiple.

El fruto del ananá está lleno de espinas, es grande y de forma ovoide; su piel es rugosa y espinosa formada por secciones octogonales y al madurar adquiere un color dorado rojizo; su carne es firme, estriada, jugosa y muy fragante de color amarillo; su sabor es dulce y ácido. Cada ananá puede llegar a pesar hasta 4 kg.

Se cree que es originaria de la zona del sur de Brasil y Paraguay, los nativos de allí llevaron al ananá a lo largo de Sur América  y finalmente llegó al Caribe. Colón los descubrió en 1493 en las Indias y lo llevó con él a Europa, lo que hace al ananá la primer bromelia en dejar el nuevo mundo.  Los españoles la llevaron a las Filipinas, Zimbabue  y Guam. El ananá fue llevado a las islas de Hawái por los polinesios y  fue descubierta allí por el Capitán Cook en 1778. Curiosamente, a pesar de que fue descubierta por el capitán Cook, a John Kidwell se la acredita  la introducción de la industria del ananá en Hawái.

Empezó a cultivarse por primera vez a finales del siglo XIX en la isla de Hawai en su variedad “Smooth Cayenne”, que todavía hoy en día es la variedad más habitual que se vende.

En la actualidad se cultiva en la mayoría de países tropicales del mundo como Brasil, México, Costa Rica, Honduras, Ghana, Sudáfrica, Tailandia, India, Filipinas, Indonesia, Hawai y Costa de Marfil., hasta los 800 m de altitud o en el Ecuador en alturas más elevadas que no sobrepasen los 800 m.

Bien madurado, contiene alrededor de un 11% de hidratos de carbono, la mayor parte de los cuales son azúcares.

Vitaminas: Las más abundantes son la B1, B6, B9 y C.

Minerales: Destaca el manganeso (1,65 mg), seguido del cobre, potasio, magnesio y hierro.

Pero desde el punto de vista dietoterápico, los componentes no nutritivos son los más significativos:

Ácido cítrico y málico: Potencian la acción de la vitamina C.

Bromelina: Es una enzima que se encuentra en su jugo y en el tallo del ananá. Actúa en el tránsito digestivo deshaciendo las proteínas y facilitando su digestión. La bromelina se utiliza para disminuir la hinchazón (inflamación), especialmente de la nariz y los senos nasales, después de una cirugía o una lesión. También se usa para la fiebre de heno, para el tratamiento de una afección al intestino que incluye hinchazón y úlceras (colitis ulcerosa), para remover el tejido muerto y dañado después de una quemadura (limpieza), para prevenir la acumulación de agua en el pulmón (edema pulmonar), para relajar los músculos, para estimular las contracciones musculares, para retardar la coagulación, para mejorar la absorción de antibióticos, para prevenir el cáncer, para acortar el parto y para ayudar al cuerpo a eliminar la grasa.

 

Propiedades del ananá

 Uso interno

 Mejora la circulación: Por su contenido en bromelina, una enzima que está formada por tres enzimas combinadas (bromelina, extranasa y ananasa). Este componente disuelve los coágulos que puedan formarse y fluidifica la sangre, por lo que resulta muy adecuada para la circulación.

Esto es una buena manera de evitar problemas circulatorios como trombosis, ataques cardíacos, apoplejías y, al mismo tiempo ayudar a tratar la hipertensión.

 Digestivo natural: Además de por sus propiedades anticoagulantes, la bromelina ayuda a digerir las proteínas por lo que resultará de mucha ayuda en el proceso de la digestión. Un buen pedazo de ananá después de comer nos permite digerir mejor los alimentos, ayuda al estómago a realizar su función y a sentirnos más satisfechos más rápidamente.

El ananá trata los trastornos relacionados con la digestión de los alimentos: indigestión (pesadez de estómago), acidez, dolor de estómago, gases intestinales, obesidad, etc.

Las enzimas proteolíticas proporcionadas por algunas frutas, como la bromelina del ananá, son muy útiles para el tratamiento de la pancreatitis, ya que ayudan al páncreas a disgregar las proteínas de los alimentos. Las personas afectadas con pancreatitis no son capaces de producir las enzimas necesarias para la digestión por lo que la bromelina del ananá puede ser muy útil en este caso.

Para el estreñimiento: Contiene pectina que ayuda a evitar el estreñimiento.

Úlceras digestivas: Por su contenido en glutamina y bromelina, resulta beneficiosa para las úlceras en la boca y úlcera de estómago y de duodeno.

Esta capacidad para digerir las proteínas puede utilizarse a nuestro favor para eliminar microorganismos y parásitos del interior de nuestro cuerpo. Por eso el ananá ejerce una función purificadora del tubo digestivo y ayuda a tratar infecciones, y a eliminar las bacterias causantes de putrefacciones intestinales, responsables de la aparición de dolores en los intestinos o de diarrea.

Igualmente se puede utilizar, tal como se viene realizando en China, para eliminar las lombrices intestinales. El tratamiento de los gusanos intestinales consiste en comer únicamente ananá durante dos o tres días.

La bromelina no solamente digiere las proteínas sino que se ha comprobado su poder para digerir las grasas, lo que se puede aplicar en el tratamiento de la obesidad. Es rica en fibra y vitamina C y baja en calorías, que la faculta para esta misma función.

Además, el ananá presenta propiedades anorexígenas, es decir propiedades adecuadas para reducir el hambre, por lo que terminar las comidas con un trozo de ananá nos ayudará a sentirnos más llenos y disminuirá el deseo de picotear entre comidas.

El ananá es un buen diurético. Además de asparagina, contenida en los espárragos, y bromelina, contiene, entre otros, potasio que neutraliza el sodio, ácido cafeico y arginina. Todos ellos ayudan a eliminar agua del cuerpo, por lo que evitan la formación de edemas o retención de líquidos en el organismo.

Estas propiedades pueden resultar útiles para rebajar peso y en bastantes afecciones que están relacionadas con la retención de agua en el cuerpo: gota, ácido úrico, artritis, etc.

Esta misma propiedad es la que se ha utilizado para el tratamiento de la celulitis, una enfermedad producida precisamente por la incapacidad de drenaje de las células del tejido adiposo y en cuyo tratamiento resulta especialmente interesante la utilización de diuréticos.

El ananá posee propiedades antiinflamatorias que resultan muy útiles para tratar el dolor. Comer ananá es un hecho habitual entre los deportistas para evitar la inflamación de los tendones (tendinitis), de los sacos sinoviales (bursitis) o para el dolor muscular.

Es un alimento adecuado cuando hay inflamaciones, cuando para mitigar el dolor producido por el síndrome del túnel carpiano, etc.

Estudios científicos demuestran que estos efectos del ananá son efectivos contra el lupus. Los mismos estudios apuntan que si se combina el consumo de ananá con el de cúrcuma (por ejemplo, como especia en las comidas), el efecto antiinflamatorio es mayor.

La costumbre de añadir ananá a las ensaladas, mezclada si es posible con la papaya (que también contiene bromelina), ayuda a superar los dolores articulares, no solamente de los deportistas sino de toda la gente en general. Problemas de espalda, esguinces o luxaciones podrían resultar menos dolorosos y curarse antes con una buena dieta rica en ananá.

Un cuarto de ananá cubre prácticamente las necesidades diarias de vitamina C. Es muy rica en potasio y contiene en menor proporción cobre, magnesio y hierro. Su poder calórico le viene dado por sus hidratos de carbono en forma de azúcares de muy fácil asimilación, principalmente sacarosa y fructosa. Contiene muy poca grasa.

Uso externo

La piña o ananá puede utilizarse externamente para el cuidado de la piel. Los nativos americanos la han venido utilizando desde hace mucho tiempo como vulneraria por su capacidad para desinfectar y cicatrizar las heridas. Un pedazo de ananá, en forma de emplasto, aplicado sobre una herida puede facilitar su curación.

La capacidad de la bromelina del ananá para disolver las proteínas puede ser aprovechaba externamente para la eliminación de verrugas. Para ello debe aplicarse un trozo de cáscara de ananá sobre la verruga de tal manera que la parte tierna toque a la verruga, sin que afecte a la piel sana, durante toda la noche. Por la mañana se retira y se lava con agua caliente. Aplicar varias veces en caso de que le cueste desaparecer. Esta misma aplicación puede servir para la eliminación de juanetes y callos.

La capacidad de la bromelina para descomponer la carne es tan fuerte que los trabajadores de las plantaciones o los que trabajan en las empresas de enlatado deben protegerse con ropa adecuada para que este componente no les afecte a la piel.

El ananá contiene unos componentes llamados AHA, una serie de ácidos entre los que se encuentran el ácido cítrico y el glicólico, que ejercen una función rejuvenecedora de la piel. La acción se debe tanto a su capacidad para estimular el colágeno e hidratar la piel, como la de remover aquellas células muertas de la misma.

Una mascarilla realizada con cáscara y pulpa de ananá trituradas será adecuada para la realización de una buena mascarilla que, aplicada sobre la piel, servirá para quitar las arrugas y mantener la piel más firme y con una buena hidratación. Limpiar bien y enjuagar al cabo de un cuarto de hora o media hora.

Debido a que la bromelina del ananá ayuda a digerir los alimentos, las propiedades de este componente son utilizadas por la industria de la alimentación, para que las carnes envasadas sean más blandas. Sin embargo, este hecho perjudica la composición de la enzima que se destruye con el calor y hace que no sea aprovechable por el organismo, por lo que deberemos comernos la fruta fresca si queremos aprovecharnos realmente de sus propiedades.

Esta virtud puede utilizarse cuando se cocinan carnes. Si añadimos al guiso un pedazo de ananá o un buen chorro de su jugo conseguiremos reblandecerlas de manera que resulten más comestibles, tiernas y jugosas.

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