ARANDANO

Los arándanos (Vaccinium), también llamados mirtilos son plantas subarbustivas de la familia de las ericáceas, dentro de las cuales tenemos otros arbustos como el madroño (Arbutus unedo), la gayuba (Artostaphylos uva-ursi), o los brezos (Erica).

El arándano común (Vaccinium myrtillus) es una planta caducifolia que mide entre 20 y 60 cm de altura. Tallos de colores verde claro, lampiños, con cuatro marcados ángulos. Hojas de hasta 3 cm de longitud, alternas, de color verde brillante, ovaladas, con dientes finos, de textura coriácea y con ápice agudo. Flores de 4 a 6 mm de diámetro en forma de linterna, de colores rosados o verde-rosado, aislados o en grupos de 2, que cuelgan de las axilas de las hojas superiores. Frutos en baya de unos 5 mm, de color negro, azul, cubierto de una pilosidad violeta, de forma redondeada con uno de los extremos planos. Florece de en primavera y los frutos aparecen de diciembre a enero.

El nombre científico de esta planta responde a la forma de las hojas que recuerdan a las del mirto, por esto en el siglo XVI se le dio el nombre de Myrtillus (pequeño mirto). Los farmacólogos de la Antigüedad no nos hablan del arándano; es una planta que no se cría en Grecia, y que en Italia sólo se halla en las elevadas montañas, desde los Alpes hasta los Abruzzos.

Ignacio de Asso, apoyándose en noticias dadas a conocer por Francheville en 1767, poco antes de publicar él su “Synopsis”, en las cuales decía que las bayas de arándano, mezcladas con leche, tiñen de color purpúreo; y que con alumbre y agallas dan un color azul que emplean los pintores, según manifestaba Gunner en su “Flora Norvegica”, no duda de que el vaccinium de los antiguos es el arándano.

Pone sendas citas de Virgilio, Plinio y Vitruvio, y la de este último autor alude precisamente a la misma mezcla de Francheville: “Eadem ratione vaccinium temperantes et lac miscentes purpuram faciunt elegantem” (Vitruvio, Libro VII, cap. 14; y Asso, “Synopsis”, pág. 48, 1779), que la nombró así, por tratarse de una especie que constituía fuente de alimento frecuente de las vacas, o el nombre deriva de “bacca” que, en latín, significa “baya”.

El arándano es una planta procedente del norte de Europa, muy habitual en los Países Escandinavos, es especialmente abundante en Irlanda, Escocia y Polonia,  donde forma una densa alfombra en la taiga cubriendo el suelo de los bosques de picea (Picea abies). En Islandia constituyen prácticamente la única fruta silvestre que puede encontrarse, junto con algunas otras ericáceas del género empetrum. A medida que avanzamos hacia el sur, hay que ir a buscarla en suelos húmedos de zonas de montaña. La importancia de esta fruta en esta zona es tal que cualquier persona tiene libertad plena para recolectarla aunque el bosque donde se halle pertenezca a otra personas.

Las mayores producciones de arándano se cultivan en EE.UU, Alemania, Francia, Polonia, Chile, Argentina, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

Los arándanos pueden comerse frescos cuando están bien maduros y han perdido su aspereza inicial. Comidos así, resultan dulces y astringentes. Otra forma de utilizarlos es beber su jugo. Existen en el mercado numerosas empresas que comercializan jugo de arándanos. Es muy habitual realizar mermeladas y tartas con estos frutos.

El fruto del arándano y especialmente sus hojas se utilizan como planta medicinal para el tratamiento de numerosas enfermedades, especialmente todas aquellas relacionadas con el aparato urinario.

Las hojas se secan lo más rápidamente posible y se guardan en lugar fresco y seco. Los frutos se pueden comer recién colectados, son agridulces y muy ricos en vitamina C.

Estudios de la Universidad de Clemson y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos han ubican al arándano en la posición número uno por su capacidad antioxidante, frente a todos los frutos y vegetales.

Las frutas son de bajo valor calórico por su escaso aporte de hidratos de carbono. Son especialmente ricas en vitamina C, tienen cantidades mayores que algunos cítricos. En general, las bayas silvestres son buena fuente de fibra; que mejora el tránsito intestinal, y de potasio, hierro y calcio (estos dos últimos de peor aprovechamiento que los procedentes de alimentos de origen animal), taninos de acción astringente y de diversos ácidos orgánicos.

Sin embargo, lo que en realidad caracteriza a estas frutas es su abundancia de pigmentos naturales (antocianina y carotenoides) de acción antioxidante. En la alimentación humana, este tipo de frutas constituyen una de las fuentes más importantes de antocianina, que les confieren su color característico y que están junto con ácidos orgánicos tales como el ácido oxálico o el ácido málico, responsables también de su sabor.

Las hojas contienen taninos catéquicos con acción astringente y antidiarreica. Un glucósido gálico (neomirtilina) de propiedades semejantes a los derivados guanídicos con acción hipoglucemiante. En extracto posee propiedades antifúngicas.

Además posee materias minerales, sobre todo hierro y manganeso, ácidos orgánicos (benzoico, málico, succínico y quínico). Pigmentos flavónicos (arabinósido de quercetol), ácidos triterpénicos (ursólico, oleanólico).

Las hojas del arándano contienen cantidades importantes de tanino, quercetina, arbutina, ácido quínico; y una substancia amarga, la ericolina, a la que se atribuyen propiedades glucosídicas, pero que, según otros, no es sino la arbutina misma.

En estado fresco, las hojas contienen 64 miligr. de vitamina C, y como tres veces más cuando secas.

Propiedades alimentarias del arándano

Una de sus características es la abundancia de pigmentos naturales (antocianos y carotenoides) de acción antioxidante. Neutralizan la acción de los radicales libres que son nocivos para el organismo, dando lugar a efectos fisiológicos muy diversos: antiinflamatorios y antibacterianos.

Entre todos ellos destacan los flavonoides antocianidinas o antocianinas. Los arándanos son ricos en cianidina, delfinidina, malvidina, peonidina y petunidida. La malvidina es la que alcanza la proporción más elevada en esta fruta y aparece en cantidad muy elevada en otros alimentos como las bananas, las granadas o la uva. Este pigmento es responsable de la coloración oscura del vino tinto y del color oscuro azulado del arándano.

La delfinidina ocupa la segunda posición. Tiene un color azulado-rojizo, siendo responsable de los tonos azulados de algunas flores como las violetas o las borrajas o el color tan peculiar del vino Cabernet Sauvignon. Algunos alimentos como las grosellas negras o las berenjenas también contienen este mismo principio.

La cianidina es el tercer componente en orden de importancia. Aparece en la piel de muchas frutas, como las moras, zarzamoras, cerezas, frambuesas, manzanas, ciruelas, etc. Se encuentra en algunas hortalizas como el repollo rojo.

La petunidida ocupa el cuarto lugar y es un componente que le proporciona el color de las flores de algunas variedades de petunias.

La peonidina ocuparía el quinto lugar, un pigmento que varía del color púrpura-rojizo al azulado y que aparece en las flores de la peonia, y en otras flores como la del guisante o la violeta tricolor. Este pigmento, que también está presente en muchas bayas, varía en tono de acuerdo al pH del suelo, de manera que cambia del púrpura (con un pH 2) al azulado, con un pH 8. Es el mismo componente que da color a la ipomomea.

Entre las principales virtudes que debemos destacar de las antocianidinas destacan sus propiedades antiinflamatorias, capaces de neutralizar los efectos inflamatorios que las histaminas y las prostaglandinas ejercen en los tejidos corporales. Será muy conveniente que consuman abundantes raciones de arándanos las personas con artritis, alergias, asma, reuma u otros procesos inflamatorios.

Otra de las propiedades de estos componentes es su capacidad para fluidificar la sangre, y preservar la integridad del colágeno de las arterias, fortaleciendo las arterias y los capilares y mejorando la circulación sanguínea. Por sus propiedades antiagregantes evita la formación de coágulos o ayuda a disolverlos. Ello se hace especialmente interesante en personas con tendencia a presentar una mala circulación. Comer este fruto mejora la salud de las personas con várices o aparición de venitas superficiales, arteriosclerosis, colesterol, hemorroides o problemas de corazón.

No menos importante resultan los antioxidantes de este fruto para la salud de la vista. Se ha comprobado que comer estos frutos en abundancia o ingerir jugo de arándanos ayudará a conservar la visión en mejor estado. Resulta especialmente importante para incrementar la capacidad de visión en personas con ceguera nocturna o aquellas que tengan problemas para adaptarse a los cambios bruscos entre la luz y la sombra.

Además de antocianidinas, los arándanos son ricos en otros flavonoides (epicatequinas, mirecitina y quercetina). Todos ellos contribuyen a configurar este fruto como uno de los mejores antioxidantes, capaz de evitar los desperfectos que la oxidación produce en el organismo.

Los arándanos contienen también vitamina C, otro importante antioxidante que también contribuye a solventar muchas de las anomalías mencionadas anteriormente.

En cuanto a las infecciones urinarias, está comprobado que es uno de sus mayores beneficios, el jugo de arándano se usa extensivamente para prevenir las infecciones en las vías urinarias. Antes se creía que al tomar el jugo, la orina se hacía más ácida, por lo que las bacterias tenían menos posibilidades de multiplicarse. Sin embargo, ahora se piensa que el mecanismo inhibe la adhesión de bacterias a las células uroepiteliales, reduciendo así el riesgo de infecciones.

La mayor parte de la evidencia se ha enfocado en los efectos en contra de la Escherichia coli, a pesar de que las investigaciones in vitro indican actividad en contra de otras bacterias como Proteus, Pseudomonas y otras especies. “Las investigaciones también demuestran que tomar el jugo puede ayudar a reducir: el mal olor en la orina, el ardor al orinar, el número de catéteres bloqueados, el calcio en la orina y el daño a la piel alrededor de los catéteres supra púbicos. Se considera que el jugo de arándano es una medida preventiva y no un tratamiento para las infecciones urinarias”, destaca el relevamiento de dos estudios sobre el tema publicados por la Arizona State University.

Otros, a pesar de estar en plena etapa experimental, le dan más crédito. Por ejemplo, un trabajo del Worcester Polytechnic Institute, de Inglaterra, sugiere que el arándano podría proporcionar un alternativa a los antibióticos, particularmente para combatir las Escherichias coli que han llegado a ser resistentes al tratamiento convencional. Los resultados de esta investigación fueron presentados en la reunión anual de la American Chemical Society.

En estudios comparativos se ha demostrado que el jugo de esta planta posee propiedades antibacterianas que la hacen muy adecuada en la prevención de la cistitis. Se cree que el componente principal es el ácido hipúrico que, aumenta la acidez de la orina, y no deja que se desarrollen en este medio las bacterias. La arbutina y las hidroquinonas intervienen en esta propiedad.

Colesterol y corazón: otra de las ventajas del arándano es que por su gran poder antioxidante también aumentan el HDL colesterol popularmente conocido como “colesterol bueno” lo que estaría asociado a una disminución en la probabilidad de sufrir afecciones cardíacas. El USDA (departamento de agricultura de USA), midió las propiedades antioxidantes de más de 40 frutas y vegetales, lo que determinó que el arándano es el fruto con el más alto valor antioxidante.

Respecto a los trabajos presentados sobre el tema; un grupo de investigadores dirigidos por el profesor de química Joseph Vinson, de la Universidad de Scranton, EE.UU; encontró que bebiendo tres vasos de jugo de arándano por día aumentó perceptiblemente en un promedio de 10% el HDL. Lo que significaría, de acuerdo con datos epidemiológicos, afirma Vinson, “una reducción aproximada del 40% en el riesgo de enfermedad cardíaca”. También mejoraría la función vascular, según otro estudio.

A su vez, el consumo de jugo de arándano ayudó a reducir los problemas gastrointestinales, hasta el punto de que se determinó en varios estudios la neutralización de los virus, según Patrice Cohen, de la Universidad Saint Francis, de Nueva York.

Los investigadores confirmaron esta nueva propiedad del arándano en pruebas realizadas con rotavirus intestinales de monos y cabras, y determinaron que el jugo de la baya impidió que el virus se adhiriera a los glóbulos rojos u otro tipo de células. Sin embargo, advirtió que todavía es necesario profundizar las investigaciones en seres humanos.

Por su parte, estudios realizados por el Center of Disease Control and Prevention de EE.UU, el 80% de las úlceras gástricas son causadas por una bacteria (Helicobacter Pylori) que afecta actualmente a dos tercios de la población mundial.

Un estudio realizado por científicos del Institute of Technology, de Haifa y la Universidad de Tel Aviv (Israel), comprobó en el 2000 que el jugo de arándano contiene propiedades antiadherentes que evitan que esta y otras bacterias se fijen en las paredes del estómago.

Un estudio de 2005, realizado por profesionales miembros del Beijing Institute for Cancer Research y la de Universidad de Pekín, China; volvió a confirmarlo.

Se han realizado estudios en animales que han llegado a la conclusión que, debido a las propiedades antioxidantes, este fruto es capaz de mejorar la capacidad mental y a preservar las neuronas del proceso de degeneración que ocurre con el paso de los años. Los animales que comían altas cantidades de arándanos tenían una capacidad mayor de aprendizaje y resolvían los problemas con mayor facilidad. Este mismo experimento ha llevado a numerosos investigadores a pensar que estos mismos beneficios podrían darse en los humanos. De esta manera una dieta que incluyese este tipo de frutos podría ser útil en la prevención de enfermedades mentales como el Alzheimer o podría beneficiar a las personas que tienen problemas de pérdida de memoria, de poca concentración mental, de demencia, etc.

Lo que sí que resulta evidente es que el cerebro necesita azúcar para poder rendir al máximo y que los arándanos contienen muchos azúcares en forma de fructosa, glucosa y sacarosa. Estos proporcionan mucha energía y resultan muy interesantes no solo para potenciar la actividad intelectual de los estudiantes y personas en general, sino que constituyen una buena fuente de energía para hacer frente al esfuerzo diario.

Los azúcares contenidos en este fruto se vierten al torrente sanguíneo de una manera paulatina, de manera que mantienen los niveles de azúcar en la sangre bastante constantes. Por ello es un fruto que resulta adecuado para las personas con diabetes. Por su contenido en mirtilina, inositol, pectina, fructosa, rutina y ácido ascórbico, se considera a este fruto como un buen antidiabético, y se piensa que podría tener efectos positivos en personas con diabetes mellitus no-insulino dependiente, es decir aquellas personas que han desarrollado la enfermedad de mayores.

Los arándanos contienen mucha agua y muy poca grasa. Son alimentos con muy pocas calorías. Además, contienen muchos componentes diuréticos, entre los que cabe mencionar los ácidos ascórbico, cafeico, clorogénico y ursólico; la arbutina, el magnesio y el potasio. Comer este tipo de alimentos incrementará la micción y ayudará a eliminar líquidos retenidos. Al mismo tiempo contribuirá a “llenar el estómago” aumentando la sensación de saciedad.

Los azúcares contenidos en esta fruta presentan una absorción paulatina por lo que contribuyen a mitigar el hambre y a no tener que recurrir a alimentos con más calorías. Por todo ello se recomienda el consumo habitual de arándanos en las personas que deseen realizar una dieta para adelgazar.

Es una fruta reguladora del intestino que es capaz al mismo tiempo de evitar la aparición del estreñimiento o de detener la diarrea. Su contenido en fibra le otorga propiedades laxantes y, su contenido en taninos lo convierte en un buen astringente. Comeremos los frutos tiernos si estamos estreñidos, mientras que es mejor comer los frutos secos si “vamos demasiado sueltos”.

Por su contenido en antioxidantes y fibra, este alimento, al igual que la mayoría de las bayas resulta ideal para prevenir el cáncer de colon. Los antioxidantes neutralizan la acción de las partículas potencialmente cancerosas sobre las paredes del intestino. La fibra aumenta el contenido de la masa fecal por lo que consigue evacuarla más rápidamente sin que las partículas dañinas tengan tiempo a actuar. Por otra parte, hay que considerar que esta fruta es muy rica en pectina, un tipo de fibra soluble, que envuelve las toxinas no permitiendo que estas sean absorbidas por el intestino.

Estos frutos contienen kaempferol, un flavonoide, cuyos efectos positivos para la salud han sido probados en numerosos estudios. Además de disminuir el riesgo de ataque cardíaco, este componente inhibe el crecimiento de células cancerosas en el ovario.

Por otra parte, esta planta es una de las más ricas en ácido clorogénico, después del café, el girasol o las ortigas. Este componente tiene muchas propiedades medicinales, entre ellas destacan sus propiedades anticarcenogénicas, es decir tiene la capacidad de inhibir el crecimiento de células cancerosas, especialmente las del estómago, hígado, colon y piel. Es particularmente activo en la neutralización de las nitrosaminas que los nitratos añadidos a los alimentos producen en el organismo. Las nitrosaminas son muy tóxicas y son uno de los compuestos mayormente responsables de la aparición de numerosos tipos de cáncer. Además del ácido clorogénico, esta baya también contiene ácido p-cumárico que es otro de los principales componentes antinitrosamínicos.

Propiedades medicinales del arándano

La ingestión de media taza diaria de este jugo es un buen preventivo, no solamente de la inflamación de la vejiga urinaria sino de las infecciones de los riñones, próstata, uretra y todo el tracto urinario en general.

Al actuar sobre ciertas bacterias presentes en la orina, como la Escherichia coli, produce su eliminación o inhibe su crecimiento, de manera que impide que estos microorganismos liberen amoníaco, lo que, además de mejorar o prevenir la infección, consigue que la orina no se presente con el olor desagradable que suele acompañar a los enfermos de las vías urinarias. (Tomar un par de vasos diarios) No obstante, se ha comprobado que hay ciertas personas a las que este jugo les resulta ineficaz porque no les consigue eliminar esta bacteria o porque están infectados por bacterias a las cuales no les afecta el arándano.

Para las infecciones urinarias: Lavar un puñado de arándanos y colocar en una licuadora junto a medio vaso de agua.  Licuar por unos instantes.  Colar y tomar dos vasos al día.

Para la cistitis: Hervir, durante 5 minutos, 70 g de bayas en un litro de agua. Colar y tomar el líquido resultante a vasitos durante el día.

El jugo de arándanos es muy útil en la prevención o disolución de los cálculos renales. Parece ser que al acidificar la orina, este jugo ayuda a expulsar los oxalatos de calcio, lo que previene la formación de piedras en el riñón o ayuda a disolver las arenillas.

Si no se dispone de jugo, un remedio muy eficaz para estas dolencias es la utilización de las hojas secas de arándano. (Infusión de una cucharadita de hojas secas por litro de agua. Beber tres tazas al día. No sobrepasar esta dosis o prolongar demasiado este tratamiento).

Por sus propiedades astringentes, se ha utilizado para el tratamiento de la enuresis, facilitando la contención de la orina. (Decocción durante 5 minutos de cuatro cucharadas de frutos secos por litro de agua. Tomar un par de tazas al día).

Durante la Segunda Guerra Mundial, los pilotos de la aviación inglesa descubrieron casualmente que su vista mejoraba en sus incursiones nocturnas si comían habitualmente mermelada de arándanos. Comprobaron también que su vista se adaptaba más fácilmente cuando pasaba de zonas muy iluminadas a zonas más oscuras. Posteriormente, se han llevado a cabo numerosos estudios que han demostrado la importancia que estos frutos tienen en la conservación de la vista y en la prevención de numerosas enfermedades oculares.

Los arándanos son ricos en flavonoides antocianinas, pigmentos que se encuentran en algunos frutos que van del color rojo al azul o morado como los arándanos, las frambuesas, las cerezas, los repollos morados, las ciruelas o las uvas. Estos componentes tienen una función antioxidante por lo que ayudan a reparar las lesiones que se producen en el interior de los ojos por la acción de los radicales libres.

La labor de estos flavonoides se centra especialmente en la reparación de las células nerviosas de la retina, en el aumento del caudal sanguíneo, lo que aporta mayores nutrientes al ojo; en la protección del colágeno, y en la conservación y mayor rapidez en la producción de rodopsina, una proteína de los bastones de la retina encargada de captar la luz. Todo ello determina una serie de ventajas para la salud de los ojos, en anomalías tan conocidas como:

Ceguera nocturna: La ceguera nocturna se caracteriza por la poca adaptación del ojo a las condiciones de baja luz por lo que el enfermo ve poco por la noche o en lugares con poca luz. Por su riqueza en flavonoides, antocianósidos,  y antioxidantes resulta ideal para que el ojo sea capaz de captar la luz de baja intensidad (Pueden tomarse cápsulas de esta planta de las farmacias o dietéticas en dosis según prospecto). Estas mismas propiedades suelen ser muy adecuadas para aquellas personas que tienen problemas para adecuar su visión a diferentes condiciones de luz. Muy interesante para los conductores que tienen que atravesar zonas despejadas y zonas con muchos túneles, porque esta fruta les permite ver más rápidamente al pasar de una zona a otra.

Para vigorizar la visión resulta adecuada la infusión de 3/4 de una cucharadita de hojas secas por taza de agua. Tomar 2 tazas al día entre las dos comidas principales. El líquido resultante de esta infusión puede ser adecuado para realizar lavados de ojos, los cuales potencian la visión.

Glaucoma: El arándano ayuda a mantener las estructuras del ojo en mejores condiciones al proteger el colágeno, la proteína que configura los tejidos oculares y cuya flaccidez puede ser responsable de la aparición de esta enfermedad. (Pueden tomarse cápsulas de esta planta de las farmacias o dietéticas en dosis según prospecto). Un alivio externo de esta dolencia consiste en realizar una decocción de 1/2 cucharadita de hojas secas por taza de agua durante 5 minutos. Dejar enfriar y mojar una compresa para realizar un lavado de los ojos.

Desprendimiento de retina: (Pueden tomarse cápsulas de esta planta de las farmacias o dietéticas en dosis según prospecto).

Astigmatismo: Puede ayudar a disminuir la tensión por sus efectos antiinflamatorios sobre los capilares oculares. (Infusión de una cucharadita de planta seca por taza de agua. Tres tazas diarias). (Comer arándanos en mermelada).

Cataratas: Este mismo tratamiento puede ayudar a detener las cataratas cuando se administra junto con suplementos de vitamina E. El poder antioxidante de ambos detiene la degeneración del cristalino y ayuda a los enfermos de cataratas. Este mismo tratamiento resulta adecuado para la retinopatía diabética.

Los arándanos poseen propiedades astringentes y antivomitivas por su contenido en ácido gálico e hidroquinonas. También son muy ricos en componentes antiespasmódicos (potasio, rutina, quercetina, ácido cafeico geraniol, etc.) y contienen más de 30 principios antiinflamatorios. Los betacarotenos y el cariofileno le proporcionan propiedades gastroprotectivas. Por la presencia de los ácidos gálico, málico y quercetina, posee propiedades bacteriostáticas, capaces de detener el crecimiento de las bacterias. Todo ello se ha venido utilizando en el tratamiento de anomalías del aparato digestivo como:

Diarrea: Sus propiedades astringentes son capaces de detener el exceso de deposiciones. Uno de los remedios más eficaces para combatir las diarreas difíciles es realizar una “tintura con frutos de arándanos”. Para ello se macerarán 40 gr de frutos secos en 360 gr de alcohol de 70º durante 10 días. Una vez realizada la tintura, se tomaran unas 25 gotas mezcladas en un vaso de agua un par de veces cada día hasta que remita la diarrea rebelde. Para las disenterías o diarreas de carácter infeccioso y con presencia de sangre resulta muy eficaz este tratamiento.

Malas digestiones: Para las indigestiones habituales o para las digestiones difíciles con presencia de gases o ardores de estómago, las propiedades tónicas y gastroprotectivas resultan muy adecuadas para facilitar la digestión y eliminar la pesadez de estómago. El “vino de arándanos” resulta muy adecuado para las personas con estómagos delicados que suelen tener digestiones lentas y complicadas. (Mezclar en un recipiente 3 partes de frutos secos y una parte de azúcar. Dejar fermentar al sol durante 30 días. Filtrar el líquido producido y tomar una copita antes de la comida principal).

Inflamaciones intestinales: La presencia de microorganismos en el intestino es responsable de la aparición de fermentaciones y putrefacciones en el intestino que son las responsables de numerosas inflamaciones intestinales. Las propiedades antiinflamatorias y bacteriostáticas de esta planta ayudan a disminuir el problema. También favorecen la expulsión de las pequeñas lombrices llamadas oxiuros. (Decocción de 30 gr de frutos por litro de agua. Tomar tres tazas al día).

Gastroenteritis: Esta misma preparación resulta adecuada para el tratamiento de la gastroenteritis. Esta preparación ayuda a disminuir la diarrea y los espasmos intestinales y reduce el vómito.

Las preparaciones de arándano constituyen una buena solución en los primeros estadios de la diabetes. Su uso se hace especialmente indicado en los problemas  de azúcar que aparecen a medida que las personas se hacen mayores. Se trata pues de un remedio solamente válido para diabetes de tipo moderado en personas adultas. (Infusión de media cucharadita de hojas secas por taza de agua. Beber tres tazas al día). (Infusión al 3 % de la mezcla de hojas secas de arándano y hojas secas de frutilla. Beber 3 tazas diarias).

Para fortalecer el sistema inmunológico: Colocar en una licuadora 2 manzanas picadas, el jugo de 2 naranjas, 1 cucharada de miel de abeja y 2 cucharadas de arándanos.  Licuar, junto con un poco de agua, por unos instantes y colar.  Tomar un vaso de este jugo a diario preferiblemente por la mañana.

El arándano favorece la circulación sanguínea. Posee propiedades vasodilatadoras, antiagregantes, antihemorrágicas y fortalecedoras de los capilares. Todo ello, unido a su riqueza en vitamina P, lo convierte en un buen aliado para el tratamiento de enfermedades relacionadas con el aparato circulatorio. Su uso resulta eficaz en alteraciones como:

Arteriosclerosis: Ayuda a mejorar los síntomas producidos por esta enfermedad, haciendo que los enfermos se encuentren en un mejor estado y presenten menos problemas: disminuye los mareos, el dolor de cabeza, los zumbidos en los oídos, los problemas de memoria, o el dolor en las piernas etc. (Infusión de una cucharadita de frutos secos por taza de agua. Tomar 2 tazas al día).

Várices: Al mejorar la circulación sanguínea constituye un remedio eficaz contra las várices. (Infusión de una cucharadita de frutos secos por taza de agua. Tomar 2 tazas al día).

Hemorroides: En uso externo, las preparaciones de esta planta, resultan muy adecuadas para el tratamiento de las hemorroides, incluso aquellas que se presentan con sangre. Mejora la circulación de la zona afectada y consigue que estas se desinflamen lo que reduce el escozor y la picazón. (Realizar una decocción de 70 gr de frutos por litro de agua durante 1/4 de hora. Dejar enfriar y aplicar una compresa en la zona afectada).

Flebitis: Sus propiedades antinflamatorias resultan especialmente indicadas en las inflamaciones venosas, especialmente aquellas que afectan a las extremidades inferiores. (Infusión de una cucharadita de frutos secos por taza de agua. Tomar 2 tazas al día).

Los preparados de esta planta, utilizados externamente, poseen propiedades vulnerarias muy eficaces para el tratamiento de enfermedades de la piel como:

Úlceras de la boca: Los enjuagues bucales ayudarán a reducir las úlceras de la boca y facilitaran su cicatrización. (Decocción durante 5 minutos de 4 cucharadas de hojas secas por litro de agua. Realizar enjuagues bucales. No tragar el líquido).

Eccemas: Este mismo tratamiento resulta muy adecuado para remediar los eccemas.

Acné: Las propiedades antiinflamatorias y vulnerarias de esta planta ayudan a desinflamar los granos y facilitan su cicatrización, por lo que mejoran el aspecto de la piel en las personas afectadas por esta manifestación del acné. (Decocción de tres cucharadas de frutos secos por litro de agua durante 15 minutos. Enfriar y limpiar la zona afectada con el líquido resultante, una vez por la mañana y otra por la noche).

Conjuntivitis: Por sus propiedades bactericidas es muy interesante en el tratamiento externo de la conjuntivitis. (Infusión de 1 cucharada de hojas secas por litro de agua. Realizar un lavado ocular con el líquido resultante).

Los mejores arándanos son aquellos que se compran frescos recién cultivados o recolectados del campo. Las personas que tengan la fortuna de vivir en lugares donde estos crezcan silvestres deberían recogerlos ellos mismos. Los arándanos frescos se distinguen de los que han sido congelados en poseen una capa blanquecina encima de la piel, como una pequeña felpa que se deshace cuando se frota con los dedos. Es importante, cuando se traen a casa, lavarlos bien para eliminar los posibles parásitos o microorganismos que puedan tener. Se pueden comer frescos solos o combinarlos con otras bayas o frutas.

Los arándanos frescos deben comerse rápidamente pues no aguantan demasiado. Los que no vayamos a comer, es mejor congelarlos. De esta manera pueden aguantar unos 20 días. Si los tenemos en la heladera, es mejor sacarlos un rato antes de la comida, pues para apreciar su auténtico no deben estar fríos.

La mermelada o la compota de arándanos son muy sabrosas aunque muchos de los principios de los arándanos frescos se pierden con la cocción. Esta mermelada puede comerse en el desayuno, encima de las tostadas, puede servir para endulzar el yogur, para rellenar panqueques o para la fabricación de tartas o tortas. Podemos comprar arándanos enlatados.

Si decidimos secar los arándanos, estos conservan la mayoría de las propiedades, aunque son mucho menos sabrosos. Otra opción muy interesante es triturarlos con una batidora para convertirlos en jugo. Este jugo es delicioso y posee propiedades maravillosas para el aparato urinario por su contenido en ácido hipúrico un antibiótico natural para muchas bacterias que habitan en las vías urinarias.

Toxicidad

Utilizado en dosis terapéuticas el arándano no presenta efectos secundarios o toxicidad. Sin embargo, debe evitarse el uso prolongado de los preparados con hojas. Estas contienen arbutina e hidroquinonas, dos principios que, si se supera la dosis permitida o se prolonga demasiado el tratamiento, resultan tóxicos, pudiendo conllevar problemas de pérdida de peso e incluso alteraciones graves. La dosis ingerida de droga a través de las hojas no debe superar los 5 o 10 gr por litro. Su uso no debe prolongarse en exceso y alternarse con otras plantas.

 

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