BERRO

Los berros (Nasturtium officinale) son una planta de la familia Brassicaceae. Es una planta acuática, suele crecer en lugares como ríos, a la orilla de arroyos, manantiales, etc.

Suelen medir entre 10 a 50 cm de altura, su tallo es suave y ramificado y sus hojas alargadas de forma oval con nervaduras acentuadas. Tiene florecillas blancas con cuatro pétalos, agrupadas en inflorescencias axilares y terminales. Su fruto es largo y delgado, con pequeñas semillitas que se utilizan como condimento.

Aunque sus usos alimentarios son relativamente recientes, la planta ha sido utilizada por sus propiedades curativas desde la antigüedad. Existen referencias históricas en el mundo clásico que mencionan el uso habitual de este alimento en la dieta de las personas que realizaban trabajos físicos muy intensos. Menciona el historiador, escritor y filósofo griego Jenofonte (431 a. C. – 354 a. C.) cómo los persas hacían uso de esta verdura para reponer fuerzas después de las tareas arduas.

Se dice que el médico griego Hipócrates, padre de la medicina occidental, mandó construir su hospital cerca del río para tener a su disposición estas plantas frescas con las que curar a sus enfermos.

Los romanos comían habitualmente esta planta a la cual consideraban como un buen afrodisíaco, como un estimulador de la mente y como un remedio para la calvicie.

Durante la Edad Media, los monjes los cultivaban frecuentemente en los huertos de los monasterios y los utilizaban para sanar a los feligreses o a sus propios compañeros cuando estos presentaban problemas de intoxicación sanguínea o cuando tenían que estimular el apetito de personas inapetentes.

Se conoce que la primera plantación de berros se constituyó en Alemania allá por el s. XVI.

El herbolario John Gerard ensalzó al berro como un anti-escorbuto (remedio para el escorbuto) ya en 1636. Sin duda, en esos días, era mucho más fácil de conseguir que las naranjas, una extravagancia de importación.

Su cultivo en Francia se remonta al siglo XVII, aunque una centuria antes Ambroise Paré, conocido como padre de la cirugía moderna, lo recetaría para aliviar la sarna en los niños.

Los ingleses, empezaron con ellos en 1800. Un inglés fundó una granja cerca de Londres, lo que atrajo la atención de los consumidores hacia el berro, como producto agrícola e hizo crecer su demanda para ensaladas. Y así es como se popularizó. Sería ya en el siglo XIX cuando se extendería por todo el país, especialmente en los alrededores de París y la región de Normandía.

Posteriormente, a medida que se han ido conociendo sus propiedades, el uso de los berros como alimento desintoxicante, depurativo, fortalecedor se ha ido haciendo más importante.

Los ingleses son famosos, por supuesto, por popularizar los sándwiches de berros. Hoy en día los berros en Reino Unido son un ingrediente de lo más frecuente y aparece a diario en los tés e infusiones cotidianas de las familias.

Los italianos también aportaron su granito de arena mediante la adición de ramitas de berros a su minestrone y otras sopas de verduras ricas y abundantes.

Los chinos han utilizado durante mucho tiempo sprays berro en su sopa de huevo, su sopa de wonton y, por supuesto, en su sopa de berros.

Sustancias activas

Gluconasturnina, un glicósido de la esencia de mostaza, aceite esencial con aceite feniletílico, potasio, hierro, magnesio, arsénico, yodo, principios amargos y vitaminas A, C, D y E.

Propiedades alimentarias del berro

Los berros son especialmente riquísimos en vitamina A, en forma de betacarotenos. Hemos de destacar la importancia de esta vitamina en la prevención del cáncer. Así, por ejemplo, es importante para conservar la vista, previniendo enfermedades oculares como las cataratas o la ceguera nocturna. Ayuda a mantener la piel en buen estado y nos protege de las infecciones.

Los berros también contienen bastante vitamina C y cantidades menores de vitamina E, que al igual que la vitamina A, poseen propiedades antioxidantes. Junto con la vitamina A, la vitamina C, protege la vista, ayuda a conservar la piel y favorece la cicatrización de heridas, quemaduras, la restauración de los huesos o tendones, etc.

También parece tener buen papel en el control de la hipertensión. Siendo la dosis recomendada diaria de 90 mg en un hombre y 75 en una mujer, basta con comer unos 30 g de esta verdura para conseguir una cuarta parte de la dosis diaria recomendada de vitamina C.

En cuanto a los minerales, los berros son especialmente ricos en calcio, fósforo y magnesio. Todos ellos intervienen en la formación de los huesos, por lo que ayudan a mantener los huesos, los ligamentos, los músculos, el pelo y las uñas en buen estado. El calcio también ayudará a los deportistas a prevenir los calambres musculares. Una dieta rica en calcio ayuda a prevenir la formación de placas en las arterias o a disminuir la hipertensión, por lo que el calcio es necesario para una buena salud del aparato circulatorio. El magnesio también participa en el buen funcionamiento muscular, proporciona ritmo al corazón y fluidifica la sangre, favoreciendo la circulación.

Los berros contienen cantidades elevadas de potasio y una cantidad considerable de sodio. La elevada proporción de potasio ayuda a neutralizar el sodio, regulando la presión arterial y favoreciendo la eliminación de líquidos corporales. De ahí que esta verdura se considera muy favorable para la dieta de retención de líquidos.

Los berros contienen mucha agua, muy poca grasa y muy pocos hidratos de carbono. Todo ello convierte a los berros en un alimento ligerísimo, tan solo con 11 Kcal por cada 100 g de verdura fresca. Por lo tanto, dadas sus propiedades beneficiosas y sus escasas calorías debería introducirse habitualmente en nuestra dieta saludable. Será especialmente aconsejable para las personas que quieran seguir una dieta para adelgazar, o una dieta depurativa. (Además de comer las hojas, en las dietas depurativas se suele utilizar el jugo de esta planta).

No debemos olvidar que esta hierba contiene bastante fibra por lo que ayudará a contribuir en la expulsión de las heces, previniendo el estreñimiento.

Propiedades medicinales del berro

Aunque normalmente el berro se utiliza más como un alimento que como medicina, contiene principios activos muy importantes que le proporcionan propiedades medicinales destacadas. Vamos a mencionar sus principales valores fitoterapéuticos.

Uso interno

Aparato respiratorio: El berro posee propiedades antivirales, antibronquíticas, expectorantes, febrífugas y tónicas muy adecuadas para el tratamiento de las enfermedades respiratorias como el resfrío y, muy especialmente, aquellas que se acompañan de flemas como la bronquitis o la tos con expectoración:

Bronquitis: Para el tratamiento de la bronquitis puede utilizarse toda la planta fresca (Tallos, hojas y extremos florales) o el jugo de la planta fresca.

Entre las principales preparaciones tenemos las siguientes:

Jugo de la planta fresca: Puede comprarse en farmacias o dietéticas u obtenerse personalmente machacando la planta con un mortero y exprimiendo la planta fresca machacada con una tela de lienzo. Posteriormente, se terminará de filtrar utilizando un colador muy espeso. Tomar unos 60 o 150 g diarios, repartidos en varias tomas, diluidos con agua o con caldo frío de verduras.

Decocción de la planta fresca: Hervir unos 5 g de planta fresca por vaso de agua durante unos 10 minutos. Dejar enfriar y tomar un par de vasos al día.

Tos: Los preparados de berro ayudan a suavizar las vías respiratorias y disminuyen los ataques de tos. (Seguir el preparado anterior de jugo de planta fresca. Endulzar cada vaso con una cucharada de miel.)

Resfrío: Las propiedades antivirales, febrífugas y tónicas del berro, así como su elevado contenido en vitamina C y Vitamina A, en forma de carotenos, pueden aprovecharse para ayudar a recuperarnos del resfrío y disminuir muchos de los síntomas que suelen acompañarle (Tos, afonía, nariz tapada o con mocos, estornudos, fiebre baja, garganta irritada, etc.) No debemos olvidar que esta planta posee además propiedades fortificantes que ayudan a los enfermos a superar la sensación de cansancio que producen después de un resfrío o catarro. Esta capacidad reforzante se debe a su contenido en los minerales magnesio, potasio y cobre así como en vitamina C, y vitamina B (especialmente el ácido pantoténico (B5) y la tiamina (B1)).

Jarabe de jugo de berros disuelto en almíbar: El almíbar se forma colocando en una olla 3 partes de azúcar y una de agua. Remover y quitar del fuego cuando rompa el hervor. Posteriormente filtrar con una tela de lienzo. Exprimir la planta hasta obtener la misma cantidad de jugo de la planta que la cantidad de almíbar. Filtrar el jugo de berros con una tela de lienzo y mezclar con el almíbar. Beber 4 cucharadas diarias.

Metabolismo: la capacidad diurética, antiartrítica y depurativa de los berros se ha aprovechado desde la antigüedad para el tratamiento de enfermedades metabólicas que mejorar al incentivar con la eliminación de líquidos y la depuración de la sangre y de los órganos de filtrado de nuestro organismo. Entre las principales anomalías tenemos las siguientes:

Retención de líquidos: El berro es una planta muy valiosa para tratar la retención de líquidos o hidropesía. Su elevada proporción de magnesio, potasio y calcio le otorgan esta propiedad, ayudando a eliminar los edemas. Se puede utilizar este remedio en casos de oliguria, es decir cuando se produzca una cantidad de orina inferior a lo normal. (Colocar 25 g de planta fresca en un vaso de agua fría durante toda la noche. Al día siguiente tomar 4 cucharadas de la maceración resultante repartidas a lo largo del día).

Diabetes: Los componentes anteriores, junto con el cobre y el zinc, la vitamina C y la niacina (B3), le confieren propiedades antidiabéticas que han sido utilizadas ampliamente para disminuir el exceso de azúcar en la sangre. (Comer la planta fresca en ensaladas).

Obesidad: La capacidad diurética de esta planta puede ayudar a mejorar el tratamiento contra la obesidad. (Comer la planta fresca en ensaladas).

Cálculos biliares o renales: El uso de esta planta puede ayudar a prevenir la formación de piedras en el riñón o la vesícula. Sin embargo, se utiliza como preventivo más que como curativo, dado que no debe administrarse cuando la vesícula o los riñones se encuentran inflamados pues puede aumentar la inflamación. (Comer la planta fresca en ensaladas).

Hígado: En caso de enfermedades del hígado, como la insuficiencia hepática, los berros ayudan a limpiar este órgano y facilitan su recuperación. (Comer la planta fresca en ensaladas).

Anorexia: Los berros, como otras plantas aromáticas, contienen principios estimulantes del apetito. Su acción se debe tanto a la presencia de zinc como al glucósido azufrado gluconasturtina o gluconasturtosido que estimula la mucosa digestiva produciendo un aumento de secreciones gástricas que abren el apetito. Comer berros frescos en ensalada ayudará a las personas anoréxicas o poco apetentes a tener más ganas de comer. No debemos olvidar, sin embargo, que los berros deben comerse en cantidades moderadas, puesto que un exceso de esta planta puede estimular demasiado el estómago irritándolo. Igualmente deberán comerlo con muchísima prudencia aquellas personas que, por naturaleza, posean estómagos delicados o demasiado ácidos.

Avitaminosis: La presencia de muchas vitaminas puede ayudar a prevenir o paliar problemas de falta de vitaminas. Desde muy antiguo se ha utilizado esta planta para el tratamiento o prevención del escorbuto que se produce por falta de vitamina C. Uno de los remedios más populares para remediar el escorbuto es realizar una decocción de la planta fresca en leche o en vino y beberla a lo largo de unos días.

Masticar las hojas de los berros fortalece las encías y limpia los dientes.

Estudios llevados a cabo hace unos años en Nueva York demostraron la capacidad de esta planta para eliminar las toxinas del tabaco y disminuir la capacidad que estas tienen para desarrollar cáncer de pulmón. Según estos estudios, los pacientes que consumían 150 g de berros frescos cada día, divididos en tres comidas, presentaban un índice de cáncer de pulmón mucho menos elevado que el resto de los pacientes.

Esta capacidad de los berros se debe a unas sustancias llamadas glucosinolatos que, al actuar sobre una serie de enzimas, previenen el desarrollo de células cancerosas.

También se comprobó que estos componentes son capaces de inhibir otra serie de enzimas que actúan sobre la cadena de ADN, produciendo cambios en la misma que pueden desencadenar en la aparición de células cancerosas, no solamente en los pulmones sino también en la tiroides, el colon, la vejiga o en el recto.

Se ha demostrado igualmente que pueden detener el proceso de angiogénesis que consiste en la formación de nuevos vasos sanguíneos en los tumores responsables de la metástasis de los mismos a otras partes del cuerpo.

Los glucosinolatos no son exclusivos de los berros sino que aparecen en otras plantas como las coles, especialmente en el brócoli, los repollitos de Bruselas, los nabos, los rabanitos, la mostaza, etc.

La capacidad anticancerosa de los berros no solamente se debe a su contenido en glucosinolatos sino a su elevado contenido en una serie de antioxidantes como la vitamina A, en forma de betacarotenos, la vitamina C, o la rutina. Resulta muy conveniente introducir esta verdura en la dieta para la prevención del cáncer. Los antioxidantes son capaces de neutralizar las toxinas que, con el paso del tiempo, pueden inducir a la aparición de procesos cancerosos.

Uso externo

Utilizados externamente el berro constituye uno de los mejores vulnerarios (curan heridas) que existen, capaz de ayudar a curar los posibles problemas que se producen en la piel. Esta capacidad le viene otorgada principalmente por la existencia de dos componentes que poseen propiedades antisépticas y curativas o regenerativas de la piel: el ácido ascórbico o vitamina C y el zinc, mientras que el flavonoide rutina le proporciona propiedades bactericidas al mismo tiempo que ayuda a conservar la vitamina C. Entre las principales aplicaciones podemos mencionar las siguientes:

 Heridas: Aplicadas sobre una herida, las hojas de esta planta ayudarán a cicatrizarla y la protegerán contra las infecciones. (Machacar unas hojas de berros y aplicarlas en forma de emplasto sobre la herida).

 Furúnculos, llagas, abscesos: El mismo tratamiento anterior puede servir de ayuda en la cicatrización y curación de los furúnculos, llagas, abscesos y otros problemas de la piel.

 Úlceras de boca o de lengua: Para el tratamiento de las úlceras de boca o de lengua se pueden usar unas hojas de berro sobre las que se les han añadido unas gotas de limón y una pizca de sal. Posteriormente se masticarán poco a poco intentando que la papilla formada por esta masticación alcance la parte de la boca o de la lengua ulcerada.

 Gingivitis: La preparación anterior resulta adecuada para el tratamiento de las inflamaciones de las encías. (Remover la pasta de berros con la lengua por las encías).

 Calvicie: El berro ha sido considerado tradicionalmente como uno de los mejores remedios para la caída del cabello. Las propiedades antialopécicas del berro son debidas a la presencia de zinc y biotina (B7), dos componentes que han demostrado ser muy eficaces en la conservación del cabello, por ello forman parte de muchos champús y otros productos para mantenerlo en buen estado. (Machacar unas hojas de berro y realizar fricciones sobre el cuero cabelludo).

¿Son seguros los berros?

No deben administrarse remedios de berros a personas con problemas gástricos, tales como gastritis, úlcera gástrica intestinal, así como a los enfermos de riñones o vesícula.

Un uso demasiado abundante de esta planta a través de la alimentación o mediante preparados medicinales puede producir irritación de los riñones o de la vejiga urinaria. Igualmente puede irritar el estómago en personas con el estómago débil o con demasiada acidez.

No deben administrarse preparados de berro a personas menores de 4 años.

El uso de la planta fresca requiere comprar plantas de confianza y lavarlas adecuadamente. No se recogerán plantas silvestres para uso interno sin cocinar puesto que pueden estar contaminadas y transmitir muchas enfermedades.

Para fines curativos, lo mejor es consumirlo crudo, ya sea en ensaladas o jugos. Un licuado de berros con zanahoria y alfalfa es un remedio potente para combatir las afecciones antes dichas, limpiar el cuerpo y adelgazar.

Si lo consumes en sopas o caldos, no lo cocines mucho, procura que sea al vapor y que esté crujiente cuando lo comas.

Cuando los laves, procura no remojarlos mucho en agua pues así perderá propiedades.

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