BERENJENA

La berenjena (Solanum melongena) es, al igual que el tomate, las papas y los pimientos dulces, una planta de la familia de las solanáceas, originaria de la India, donde fueron cultivadas hace más de 4000 años;

característica de climas secos y cálidos, cuyo fruto es de tonalidad morada (color que se debe a su elevado contenido en antocianinas), también pueden ser rayadas o blancas;  brillante por fuera y blanco o amarillento por dentro, de forma cilíndrica y de puntas redondeadas, carnoso y puede alcanzar entre los 5 y los 30 centímetros de largo.

Es una verdura muy sabrosa y con múltiples propiedades beneficiosas para la salud, a pesar de que durante mucho tiempo tuvo mala fama por considerarse tóxica y creer que producía locura.

La historia del nombre de esta hortaliza, como la de tantas otras palabras, se ha ido fraguando en parte a través de malos entendidos, muchos de los cuales han acabado perpetuándose y gozando de gran popularidad, y quién sabe si tal vez moldeando incluso nuestro entendimiento. Su nombre común proviene de un vocablo de las Lenguas drávidas de la india, de donde es nativa la especie, que pasó al persa como بادنجان ‘, y luego al árabe, باذنجان bēdinŷêna, y de ahí al español a principios del Siglo XV; dicho vocablo árabe es el origen de todos los nombres comunes de la planta en Europa.

Se supone que la planta se domesticó por vez primera en Asia, aunque aún no se sabe a ciencia cierta dónde, ni a partir de qué especie silvestre. La primera prueba documentada del cultivo de la berenjena la encontramos en el año 59 A.C. en China, donde aún hoy sigue siendo muy consumida. Por cierto, en China llaman al tomate “berenjena extranjera”, frente a la suya propia, que es berenjena a secas, algo que coincide con algunas áreas de Marruecos, donde se denomina “berenjena francesa” al tomate.

También se consume actualmente, y mucho, en la India. Al parecer ya llamaban a la planta, por lo menos desde el s. III D.C. वातिगगम, vātiga-gama, algo así como la “planta que cura el viento”, aunque también se ha sugerido que pudiera derivar de una forma vangana, es decir, simplemente “la planta de Bengala“. Desde la India, la planta viajó al este de África (en la lengua amhárica de Etiopía la llaman ባዚንጀን ‘bazinəǧänə’), y sobre todo a Persia, donde también adaptaron el nombre sánscrito a بادنجان bâdenjân.

Cuando los árabes conquistaron Persia en 642, adoptaron, junto a muchas otras innovaciones, el cultivo de la berenjena. De todos modos parece que los árabes nunca dejaron de ser conscientes de que la berenjena provenía de otro lugar.

Los árabes llevaron consigo la berenjena y la cultivaron en todos los lugares donde se instalaron, y en la Edad Media entró a Europa por la España musulmana, desde donde se extendió su cultivo por los países cálidos del Mediterráneo.

Es muy posible que por desconocimiento de cómo tratar culinariamente a la berenjena o por utilizar especies no comestibles causara problemas digestivos, creándose una mala fama. Durante los primeros siglos de la entrada a Europa existió la creencia de que su consumo provocaba múltiples enfermedades como fiebre, epilepsia y la locura, por lo que la planta fue utilizada durante tiempo como un adorno decorativo y exótico y no como un alimento.

El famoso botánico sueco Carlos Linneo le puso su actual nombre científico Solanum melongena.

La primera documentación sobre la berenjena en lengua castellana se encuentra en el libro llamado Cancionero de Baena (del siglo XV) donde cita sus usos y virtudes. Fue introducida en América por los españoles.

Allí donde se produce es muy consumida. Los mayores productores mundiales de berenjena son China e India. También se produce en Japón y en diversos países del Mediterráneo como España, Italia y Grecia.

La berenjena contiene un 90 por ciento de agua. Comparada con otras verduras y hortalizas, contiene una cantidad intermedia de fibra, más abundante en la piel y en las semillas. Contiene vitamina E, vitamina A, vitamina C, vitamina B1, vitamina B2, ácido fólico (B9), hierro, calcio, fósforo y potasio.

Propiedades alimentarias de la berenjena

La berenjena es un alimento con propiedades desintoxicantes. Por un lado, ayuda al organismo a eliminar toxinas mediante una suave acción diurética producida por su elevado contenido en potasio. Así, la berenjena sirve para paliar los edemas y para controlar la tensión arterial en personas hipertensas. Por otro lado, la berenjena es un alimento laxante, ideal para reeducar un intestino perezoso. Resulta muy útil comer esta fruta cuando hemos ingerido una comida abundante en grasas, como carnes o quesos, porque sirve de desengrasante y no permite que los ácidos grasos saturados se depositen en las arterias al expulsarlos a través de los intestinos. También estimula la bilis por lo que resulta muy adecuado cuando nuestro hígado precisa una ayuda extra para disolver las grasas, tal como ocurre en casos de insuficiencia hepática.

Las propiedades medicinales de la berenjena más interesantes son, posiblemente, las relacionadas con su poder hipoglucemiante. El consumo regular de berenjena rebaja los niveles de glucosa en sangre, algo muy interesante para quienes padecen diabetes tipo II.

Además la berenjena rebaja los niveles de colesterol en sangre, reduciendo así el riesgo de infarto de miocardio y previniendo la arterioesclerosis.

Diversos estudios parecen avalar los beneficios de la berenjena como preventivo del cáncer de estómago, al inhibir el crecimiento de las células tumorales en este órgano.

Parece ser que su consumo inhibe el crecimiento de las células cancerosas en el estómago, de tal manera que en ciertas zonas su jugo se toma para prevenir esta enfermedad. La aplicación del mismo en animales que poseían lesiones estomacales precancerosas, ha dado resultados positivos, aunque no se ha demostrado lo mismo con los humanos.

La berenjena es fuente de hierro, fósforo y calcio, por lo tanto resulta adecuada para personas con anemia, para asegurar el buen funcionamiento del sistema nervioso y para prevenir la osteoporosis.

Los beneficios de la berenjena van más allá aún, pues su pulpa sirve para aliviar quemaduras mediante su aplicación tópica e incluso para calmar dolores reumáticos.

Resulta muy adecuada para tratar la obesidad o se utiliza en las dietas de berenjena para adelgazar por su alto contenido en agua que supera el 90 % y especialmente por su bajo contenido calórico.

Propiedades medicinales de la berenjena

Riñones: Contra las enfermedades de los riñones se recomienda beber el jugo y también el caldo del cocimiento de la berenjena.

Tumores o abscesos: Las cataplasmas de pulpa de berenjena, colocadas sobre la región afectada, ablandan los tumores y alivian el dolor.

Embriaguez: Su infusión o el caldo de cocimiento se pueden tomar para aliviar los síntomas de la embriaguez.

Diurético: La berenjena licuada cruda en agua posee propiedades diuréticas.

Obesidad: La berenjena se considera también una ayuda en los regímenes para bajar de peso; para ello se debería de consumir combinada con el jugo de un pepino.

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