BROCOLI

El brócoli, brócoli o bróculi es una verdura de la familia de las Bracicaceas (Crucíferas), emparentada con las coliflores, los repollos y los nabos.

El nombre de “brócoli” procede del latín “brachium” que significa “rama” y hace referencia a la forma ramificada de sus cabezuelas florales. Está estrechamente emparentado con la coliflor. Se diferencia de ésta fundamentalmente en que sus cabezuelas florales son generalmente verdes.

El origen del brócoli o brécol se asienta en los países con climas templados a orilla del Mediterráneo oriental, en Oriente Próximo. La Península de Anatolia, Líbano o Siria acogerían los primeros ejemplares de esta planta provenientes de una especie silvestre común con las coles y coliflores.

Durante la época de dominio del Imperio Romano, esta verdura llegaría hasta la Península Itálica donde fue cultivada para consumo, llegando a ser muy popular en el país trasalpino.

En Europa se introdujo en el Siglo XVI, a través de Italia. Desde entonces, muchos son los países donde los brócolis constituyen un alimento muy apreciado, destacando Italia y Estados Unidos.

Los italianos trajeron el brócoli a los Estados Unidos en 1806, pero fue en la década de 1920 cuando se volvió popular. La venta comercial del brócoli se originó con los hermanos Andrea y Estefano D’Arrigo, inmigrantes de Messina, Italia.

En la actualidad su cultivo se extiende por en Europa, diversas naciones asiáticas donde destaca Japón y en Estados Unidos. Este último país es el mayor productor mundial, gracias a las plantaciones ubicadas en California, que poseen un clima muy similar al del arco mediterráneo.

Del brócoli, al igual que de la coliflor, nos comemos fundamentalmente sus flores inmaduras y el grueso tallo que las precede. El tallo parte de las raíces y se encuentra rodeado por las hojas.

Respecto a otras coles, como la coliflor o el repollo, el brócoli posee una mayor riqueza en vitaminas y minerales. Destaca por su gran riqueza en vitamina A en forma de betacarotenos, vitamina C, fósforo, ácido fólico (B9) o folatos, potasio y hierro.

El brócoli posee una composición similar a los repollitos de Bruselas, aunque éstos últimos son algo más calóricos.

El brócoli contiene algo de grasas e hidratos de carbono, pero sobre todo destaca por la riqueza de sus fitoquímicos que lo convierten en un alimento medicina muy importante: Según numerosos estudios realizados por el Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos, el brócoli es la hortaliza que posee mayores propiedades para defendernos contra el cáncer.

Propiedades del brócoli

El brócoli es uno de los alimentos más importantes en la dieta anticancerígena. Estas propiedades se deben a una serie de componentes muy abundantes en este alimento, los glucosinolatos.

Uno de sus componentes que se encuentra es la sinigrina, que se transforma en alil-isotiocianato por acción de la enzima mirosinasa cuando es ingerida. Lo más interesante es que este fitoquímico es que estimula la apoptosis (muerte natural) de las células tumorales precancerosas del aparato digestivo, ayudando a prevenir contra el cáncer de estómago y el cáncer de colon.

También se ha comprobado que los isotiocianatos ayudan a disminuir los cánceres producidos por el humo del tabaco, como el cáncer de boca o el cáncer de pulmón.

Otro de los componentes derivados de los glucosinolatos son los indoles que actúan protegiendo el organismo contra aquellos cánceres producidos por causas hormonales, como el cáncer de mama y el cáncer de próstata.

El brócoli también posee fitoquímicos que ayudan a depurar nuestro organismo de sustancias tóxicas como las nitrosaminas y las aflatoxinas, causantes de algunos cánceres de colon y cánceres de hígado.

Además de los fitoquímicos ya mencionados contra el cáncer, el brócoli posee vitaminas que ayudan a prevenir el cáncer:

Betacarotenos: Dentro de la protección contra el cáncer hay que mencionar la riqueza en betacarotenos del brócoli. Los betacarotenos se transforman en vitamina A dentro de nuestro organismo y ejercen una función antioxidante, siendo capaces de prevenir muchas enfermedades degenerativas, entre ellas el cáncer.

Vitamina C: La vitamina C es otro potente antioxidante, por lo que también interviene en la prevención del cáncer. No obstante hay que tener en cuenta que gran parte de la vitamina C puede perderse en el proceso de cocción.  La pérdida de vitamina C durante la cocción es de hasta un 60 % al hervir y un 20 % si se cocina al vapor.

El brócoli es muy rico en ácido fólico (vitamina B9), un componente de vital importancia para el organismo humano. Entre sus muchas funciones, cabe destacar la prevención de malformaciones en el feto (previene la espina bífida), la correcta absorción del hierro, la prevención de las enfermedades cardíacas o el mantenimiento del buen estado mental y emocional.

El ácido fólico también ayuda a reducir los niveles de la homocisteína. Altos niveles de homocisteína pueden producir enfermedades de corazón.  Su inclusión habitual en la dieta favorecerá, por ejemplo, la prevención de las arritmias cardíacas o la arteriosclerosis.

Por estos motivos es una verdura indispensable en la dieta para la hipertensión, personas que deban cuidar su corazón y en el embarazo.

El brócoli contiene 1,20 mg. de hierro por 100 g. Aunque hay alimentos más ricos en hierro, esta verdura es bastante rica en hierro y muy interesante de introducir en la dieta para la anemia.  Introducir brócoli frecuentemente en la dieta ayuda a combatir o prevenir la anemia debido a que es rico en vitamina C (que aumenta la absorción de hierro) y a que además de ciertas dosis de hierro, aporta ácido fólico, que es otra vitamina involucrada en la aparición de algunos tipos de anemia. El brócoli debería entrar en la dieta habitual de personas que pueden presentar una mayor facilidad para desarrollar esta enfermedad (embarazo, lactancia, mujeres con menstruaciones abundantes, personas que habitualmente sangran por la nariz, etc.)

 Esta verdura, además de ácido fólico, contiene abundantes cantidades de otras vitaminas del grupo B. Entre ellas, por ejemplo, la piridoxina (vitamina B6), que es necesaria para la formación de ciertas enzimas, como la pepsina, que ayuda a disgregar los alimentos favoreciendo la digestión. Comer brócoli puede ayudar a resolver problemas de indigestión causantes de flatulencia u otros síntomas negativos. Además, por su contenido en fibra vegetal, ayuda a mantener una flora intestinal saludable, lo que también repercute en una mejoría de las digestiones.

 El ácido fólico (B9) es necesario junto con la cobalamina para producir dopamina, que proporcione sensación de bienestar y evita la depresión, nerviosismo y estrés. El calcio y el magnesio son muy importantes en la regulación de los ciclos del sueño. Comer alimentos que contengan estos minerales ayudará a las personas con insomnio a prevenir o remediar el insomnio. El brócoli también es muy rico en magnesio, un relajante natural. Este mineral es necesario para que los nervios y los músculos funcionen bien.

El magnesio regulariza el latido del corazón, proporciona energía a los músculos, favorece la fluidez de la sangre e interviene junto con el calcio en la formación de los huesos y de los dientes. Su papel lo hace indispensable para los niños y los deportistas.

Además, participa en funciones corporales básicas, entre otras, por ejemplo, la síntesis de proteínas, el metabolismo de los hidratos de carbono o la renovación celular, lo que permite la regeneración de las células de las mucosas del organismo en general.

Estas propiedades ofrecen protección contra la invasión de las bacterias o virus y ayuda a mejorar los procesos digestivos y protegiendo nuestros órganos contra infecciones.

Por estos motivos comer brócoli aumentará la sensación de vitalidad.

 El brócoli es muy rico en potasio. Este mineral es muy útil para contrarrestar el sodio. Con ello, puede regular el nivel de líquidos en el organismo. Comer brócoli ayudará a prevenir la retención de líquidos, por lo que resulta adecuado en casos de edemas, obesidad o hipertensión.

La capacidad para eliminar acumulaciones serosas en las articulaciones que le proporciona el potasio junto con su riqueza en glutatión la convierten en un alimento idea en la dieta de las personas con artritis. Se ha comprobado que las personas con bajos niveles de glutatión en el organismo son más propensas a desarrollar artritis.

El brócoli es rico en calcio, cuyo papel en la formación de los huesos resulta tan importante al prevenir la aparición de procesos descalcificatorios u osteoporosis. Es importante incluir este alimento habitualmente en la dieta para la osteoporosis y para aquellas personas que puedan ser más propensas a la descalcificación (personas mayores porque tienen mayor dificultad para absorber este mineral, mujeres en el periodo de menopausia, niños en época de crecimiento, personas que fuman o que beben abundante alcohol dado que estas drogas interfieren en la absorción del calcio).

Las propiedades antioxidantes del brócoli no solo son adecuadas para la prevención del cáncer sino para la desintoxicación del cuerpo en general. Consumir brócoli estimula la actividad del hígado purificando la sangre de toxinas, lo que repercute en la salud total del organismo. Esta mejora se manifiesta exteriormente en la piel, un órgano que manifiesta claramente cuál es el estado del cuerpo. Incluir dos o tres raciones semanales de brócoli ayudará a nuestra piel, uñas y cabello a lucir con mayor amplitud y conseguirá evitar o reducir los síntomas de muchas enfermedades que les afectan como sequedad de piel, el acné, manchas en la cara, arrugas, prevenir la caída del cabello, etc.

La capacidad del brócoli para prevenir las infecciones se debe a una serie de componentes que aumentan el sistema inmunológico. Entre estos tenemos principalmente la vitamina C y la vitamina A. Muchas infecciones del aparato digestivo o del aparato respiratorio se pueden prevenir ingiriendo habitualmente brócoli.

 Las brasicaceas como el brócoli, el repollo, la coliflor, los nabos, los rabanitos, las hojas de mostaza o los repollitos de Bruselas poseen la capacidad de disminuir la hormona de la tiroides. (Son alimentos bociogénicos). Por este motivo, comer estos alimentos puede resultar conveniente en el tratamiento del hipertiroidismo.

 La riqueza en fibras del brócoli lo hace muy útil para incentivar la evacuación intestinal, previniendo el estreñimiento. La fibra, además de favorecer la defecación, ayuda a eliminar toxinas del intestino y crea la sensación de saciedad que nos permite mantenernos más tiempo sin comer otros alimentos más calóricos.

Es rico en fibra, bajo en calorías (Casi un 90 % de agua), bajo en grasas, y rico en potasio. El brócoli ayuda a eliminar toxinas y es una verdura muy interesante en las dietas de adelgazamiento.

No hay que olvidar que el brócoli contiene carbohidratos complejos, que proporcionan azúcar a la sangre de una manera gradual por lo tanto pueden ayudar a mantener los niveles de energía constante.

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