CARDO MARIANO

El cardo mariano, cuyo nombre científico es Silybum marianum, es una planta herbácea anual o bienal, originaria  del Mediterráneo que crece silvestre en el sur de Europa, norte de África, y Oriente Medio; y se cultiva en Hungría, Argentina, Venezuela, Ecuador y China.

Posee hojas ovaladas de hasta 30 cm, las basales distribuidas en roseta, bordes con lóbulos irregulares y espinas, color verde brillante con nervios blancos; altura entre 20 y 180 cm; flores de color rosa intenso o azul-violáceo que suelen aparecer el segundo año pudiendo alcanzar hasta los 8 cm de diámetro; brácteas externas en forma de pincho curvo con espinas laterales en una base dilatada, las medias/internas con espinitas próximas a un ápex también espinoso; las más internas prácticamente foliáceas y sin espina apical.

El cardo mariano se puede considerar una planta silvestre comestible. De sus hojas tiernas se pueden preparar ensaladas, una vez se haya cortado el contorno para sacar las espinas.

Las mismas hojas, así como las raíces y los capítulos florales, se pueden comer hervidas, no solo siendo muy beneficiosas para el hígado, sino que además constituyen un buen alimento antioxidante, con propiedades para evitar la formación de tumores cancerígenos.

Las hojas tiernas consumidas en ensaladas o hervidas y con aceite de oliva, ejercen una función reparadora de las células del hígado y ayudan a este órgano a eliminar toxinas, lo que resulta especialmente interesante cuando el hígado enfermo precisa esta ayuda.

Las semillas del cardo mariano son la parte más utilizada ya que contienen un principio activo llamado silimarina.

Oriundo de Europa, el cardo mariano o lechoso tiene una larga historia de uso tanto como alimento como medicina.

El silybum era ya citado por Plinio y por Dioscórides en su “Materia médica” como una planta medicinal de la familia de los cardos. Su nombre deriva del griego syilibon que significa “copa”. El adjetivo marianum deriva del latín y se refiere a la leyenda que cuenta que durante la huida a Egipto, la Virgen María buscó un lugar tranquilo para amamantar a su hijo y protegerlo de los soldados de Herodes. El cardo mariano se dio cuenta y con sus potentes hojas formó un techo para proteger a la madre y al hijo. Fue entonces que la Virgen María dejo caer leche sobre sus hojas y, desde entonces, sus hojas de un verde intenso tienen motas y bandas blancas.

El cardo mariano es una planta medicinal antiquísima. En los antiguos y más importantes manuales de farmacia de la Edad Media, como el “Kreutterbuch” de Matthiolus de 1626, se recomendaba contra los males de costado y la ictericia”. Paracelso la recomendaba “contra las picazones internas” y Adam Lonitzer, Lonicerus, escribía en 1679 que “era buena para el hígado inflamado”. El médico Johan Gottfried Rademacher (1772-1850) utilizaba el cardo mariano como terapia en caso de enfermedades hepáticas.

A principios del siglo XX, los jardineros ingleses cultivaban el cardo mariano para usar sus hojas como lechuga (después de cortar las espinas), los tallos como espárrago, las semillas tostadas como café y las raíces (puestas a remojar durante la noche) como planta de ostra. Las semillas y las hojas del cardo mariano también se usaban con propósitos medicinales, tales como tratar la ictericia y aumentar la producción de leche materna.

En la década de 1960, los investigadores alemanes estaban lo suficientemente impresionados con el historial y la eficacia clínica del cardo mariano como para empezar a examinarlo respecto a sus componentes activos. En 1986, la Germany’s Commission E aprobó un extracto oral de cardo estandarizado al 70% de contenido de silimarina cruda como un tratamiento para la enfermedad hepática.

Composición del cardo mariano

Carbohidratos, grasas (20-30%, alta proporción de ácido linoleico-omega-6), proteínas (25-30%) y fibra.

Vitamina C, betacarotenos.

Minerales: magnesio, calcio, potasio, selenio.

Flavolignanos (frutos): principalmente silimarina (1,5 – 3%), que constituye el principio activo de la planta. También contiene silibinina o silibina, silicristina, y otros.

Flavonoides: quercetina, taxifona, apigenina, luteolina y camferol (frutos y hojas).

Fitosteroles: campesterol, estigmasterol.

Propiedades alimentarias del cardo mariano

La silimarina protege el hígado al actuar como un antioxidante y promover el crecimiento de nuevas células hepáticas. La silimarina también ayuda con la digestión de grasas. Parece inhibir la entrada de substancias dañinas en las células del hígado. El cardo mariano puede ayudar a prevenir o sanar el daño al hígado causado por el alcohol, las drogas recreativas, los pesticidas, algunos venenos o hepatitis. La silimarina se ha usado (sobre todo en Europa) para tratar la hepatitis, el daño al hígado debido al alcoholismo y al envenenamiento por ciertos tipos de hongos.

Actúa sobre las células hepáticas enfermas regenerándolas y tiene un efecto protector al impedir que éstas enfermen. Por ello resulta muy adecuado tomar cardo mariano en los que beben mucho alcohol y para el tratamiento natural del alcoholismo ya que protege contra una posible cirrosis. El extracto de silimarina que se encuentra en las semillas del cardo mariano es muy útil en el tratamiento de enfermedades que afectan al hígado como la hepatitis, la cirrosis y la insuficiencia hepática.

También es adecuado para eliminar las impurezas que se pueden depositar en el hígado cuando este órgano filtra la sangre contaminada. Su eficacia como antídoto del veneno de la Amanita phaloides ha sido probado al impedir que las toxinas de este hongo destruyan el hígado. (Dosis de 20-48mg. de silimarina por kg. de peso)

Estos mismos tratamientos pueden ser válidos para ayudar a recuperar el organismo afectado de una contaminación química.

Igualmente se ha comprobado la eficacia del cardo mariano para combatir los problemas de vesícula y en impedir la formación de cálculos en este órgano (1 ml de tintura 3 veces al día).

Entre los tratamientos más adecuados para el envenenamiento, la enfermedad o para la protección del hígado tenemos los siguientes:

Raíces, tallos, así como el jugo de sus hojas machacadas en la proporción deseada: los componentes del cardo mariano son poco solubles en agua, por lo que es preferible tomar la planta entera o en polvo (cápsulas) antes que en agua.

Tintura: 1 ml 3 veces al día.

Infusión: una cucharadita de frutos triturados por vaso de agua, reposar durante 1/4 de hora. Tomar tres tazas al día durante 1 o 2 meses.

Cápsulas: 1g. tres veces al día.

Existen suplementos de silimarina que se pueden tomar de acuerdo a las condiciones del prospecto. Se recomienda dosis de 200 a 400mg. de silimarina al día para notar sus efectos.

El cardo mariano tiene propiedades que ayudarían a controlar los niveles de glucosa en la sangre. Estas propiedades hipoglucemiantes se deben a que ayudaría a regenerar las células que producen insulina en el páncreas, recomendándose su uso a personas que padecen de diabetes.

Además resulta recomendable el consumo de cardo mariano en situaciones que sea necesario aumentar la formación de orina, como exceso de ácido úrico, retención de líquidos y obesidad. Por tal motivo, también es muy recomendable el consumo del extracto de silimarina en personas que sufren cistitis, nefritis o alguna infección urinaria.

Las hojas del cardo mariano resultan ser un excelente antioxidante, ya que ayudan a eliminar los radicales libres de nuestro organismo. Para ello, preferentemente, se consumen las hojas hervidas.

Como hipocolesterolemiante, el cardo mariano es muy útil para personas que deseen bajar de peso, como también para aquellas que presenten un elevado nivel de colesterol.

El cardo mariano se utiliza para combatir la baja presión sanguínea, mediante la cocción de sus frutos a razón de unos 30 gramos por litro. Debido a sus efectos descongestionantes de la circulación abdominal, el cardo mariano ayuda a tratar las hemorroides.

En un estudio se administró 200mg. de cápsulas de silimarina a pacientes con diabetes. Al cabo de 4 meses, las personas que tomaban este suplemento mejoraron sus niveles de azúcar en sangre, además de reducir su colesterol y triglicéridos.

La protección que brinda esta planta al hígado puede resultar eficaz para ayudar a combatir los efectos destructivos que los medicamentos contra el virus del sida ejercen sobre el hígado.

Otras aplicaciones del cardo mariano

Febrífugas: Las infusiones de cardo mariano ayudan a rebajar la fiebre.

Hemostáticas: El cardo mariano ayuda a detener el sangrado. (Antes o después de pérdidas sanguíneas, como en el caso de las hemorragias nasales habituales).

Antialérgicas: Los preparados con cardo mariano ayudan a disminuir los síntomas de la alergia.

Antiasmáticas: Por estas mismas propiedades, el uso de cardo mariano resulta adecuado en el tratamiento de las alergias.

¿Es bueno el cardo mariano para aumentar la leche en las madres lactantes?

El cardo mariano posee una serie de contraindicaciones, efectos secundarios y toxicidad que debemos conocer. Por ejemplo, el cardo mariano ha sido utilizado tradicionalmente para aumentar la leche de las lactantes, sin embargo hoy en día muchos estudiosos afirman que no existen suficientes pruebas para confirmar la bondad de este uso, por lo tanto no debería utilizarse durante el embarazo o la lactancia.

El o infusión de cardo mariano no resulta ser la mejor forma de consumir esta planta, ya que la silimarina presente en las semillas del cardo mariano, no es muy soluble en el agua. Para obtener de mejor manera las propiedades de esta sustancia, es recomendable consumir sus extractos.

Para la preparación del té o infusión de semillas de cardo mariano necesitan los siguientes ingredientes:

  • 4 cucharadita de frutos (contienen la semilla) de cardo mariano.
  • 1 litro de agua.

El modo de preparación consiste en hervir los frutos triturados del cardo mariano en el litro de agua, durante 5 minutos. Luego dejar reposar esta infusión por un par de minutos y colar. Se recomienda tomar esta infusión 3 veces al día, durante al menos 2 semanas.

Usos medicinales del cardo mariano

Hemorragias y menstruaciones demasiado abundantes: Verter 1 cucharada de semilla de cardo mariano molida en una taza de agua que esté  hirviendo.  Retirar del fuego y reposar por 10 minutos.  Tomar 1 taza cada hora hasta que ver mejoría.

Cicatrización de llagas y úlceras cutáneas: Hervir, durante 10 minutos, 30 g de hojas secas de cardo mariano en un litro de agua.  Después de ese tiempo, retirar de fuego y dejar refrescar.  Empapar un paño de algodón con esta preparación y aplicar sobre la zona afectada.  Se puede también lavar el área con esta preparación.

Para tonificar los vasos sanguíneos: Verter 5 g de hojas desecadas y otros 5 g de raíces, previamente lavadas, en un litro de agua hirviendo. Apagar el fuego y dejar reposar durante 3 minutos. Colar y endulzar. Tomar tres tazas al día.

Para los mareos causados por viajes: Verter 5 g de hojas desecadas y otros 5 g de semillas en un litro de agua hirviendo. Apagar el fuego y dejar reposar durante 5 minutos. Colar y  endulzar. Tomar una taza antes de emprender un viaje.

Hipotensión: Verter 2 cucharadas de hojas secas de cardo mariano  en una taza de agua fría. Llevar a ebullición y mantenerlo así durante 3 minutos.  Colar y tomar una taza cada hora hasta lograr mejoría.

Para descongestionar el hígado: Verter 100 g de semillas en un litro de agua fría. Dejar macerar durante 15 min y llevar a ebullición otros 3 minutos.  Retirar el fuego y dejar reposar 10 minutos.  Colar y endulzar. Tomar tres tazas al día.

Para desintoxicar el hígado: Comer las hojas crudas en ensalada o bien, hervidas como si fueran una verdura común.

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