CASTAÑA DE CAJÚ

El árbol del anacardo denominado Anacardium occidentale, también llamado cajú, nuez de la India, marañón o jacote marañón, merey o merei, alcayoiba o acayoba, acacauba o cacahuil, acajú, cajuil, castañas de cajú, panjí, paují o paujil, nuez de caoba o de cajul,

es un cultivo originario del nordeste brasileño con excelentes propiedades medicinales y nutricionales. Actualmente todos sus componentes han sido utilizados en diferentes áreas, desde la elaboración de dulces y cosméticos, hasta la creación de medicamentos para tratar diferentes enfermedades.

Se caracteriza por ser un árbol de aspecto desarrollado, de altura aproximada entre 5 a 12 m, perenne y cuyo tronco se ramifica a muy baja altura. La vida de un árbol de anacardo es de unos 30 años aproximadamente y produce frutos desde el tercer año de vida. El tronco es irregular y ramificado a baja altura, tiene 10 a 30 cm de diámetro. Exuda una resina que se emplea como goma. A la corteza se le atribuyen propiedades medicinales, para curar diarreas, disenterías, infecciones de la garganta, hemorragias y cicatrizar heridas; también se usa para curtir pieles. Con la madera se fabrican mangos para herramientas.

Las hojas son simples, alternas, obovadas, de 6 a 24 cm de largo y 3 a 10 cm de ancho, glabras, con el ápice redondeado, cortamente pecioladas. Inflorescencias en panículas terminales de numerosas flores verdes o amarillentas, aromáticas, de 10 a 20 cm de largo, masculinas o femeninas.

El fruto consta de dos partes: el seudofruto y la nuez. El seudofruto es el resultado del desarrollo del pedúnculo en una estructura carnosa característica de esta planta que se desarrolla y madura posteriormente a la nuez. Su uso está relacionado con la fabricación de mermeladas, conservas dulces, jaleas, gelatinas, merey pasado, merey seco, vino, vinagre, jugos, etc. También puede consumirse como fruta fresca. A pesar de poseer un gran potencial esta parte del fruto, sólo se procesa un 6% de la producción total actual ya que solamente hay garantía de venta en el mercado para las semillas, debido a que éstas tienen mucha mayor demanda, son relativamente duraderas y también a que hay poca información sobre el resto de los derivados del pseudofruto.

El fruto real es la nuez, localizada en la parte externa del pseudofruto y adyacente a este. Es de color gris con forma de riñón, duro y seco de unos 3 a 5 cm, en donde se aloja la semilla.

En el pericarpio de la nuez, específicamente en el mesocarpio, se aloja un aceite sumamente cáustico, de color café oscuro y sabor picante denominado cardol, formado por ácido oleico (omega-9) en un 55 a 64% y linoleico (omega-6) de 7 a 20% básicamente, además, es muy aplicado en la industria química para la producción de materiales plásticos, aislantes y barnices. En la medicina es utilizado como materia prima para crear medicamentos y utilizado por las industrias en todo el mundo como componente de productos para insecticidas, pinturas, etc.

La semilla tiene una gran demanda a nivel mundial por sus propiedades nutricionales, además es utilizada en la repostería y muy recomendada en la dieta alimentaria.

Existen dos especies diferenciadas. El llamado anacardo rojo y el anacardo común. El anacardo rojo se caracteriza por su color y su forma más alargada, asociada en algunas culturas con la fertilidad. Curiosamente, necesita de climas húmedos (incluso nórdicos) para crecer.

Su nombre original en portugués brasileño es caju (pronunciado /cashú/ [caʒú],[ cadʒú]), palabra que deriva del tupí acajú (acashúm). Se dice que en el año 1558 el monje y naturalista francés André Thevet, hacía referencia en sus relatos e ilustraciones a las plantas y su fruto. De cashú se deriva el término inglés cashew.

Cuando llegaron los colonizadores portugueses, les llamó mucho la atención las propiedades nutricionales de sus nueces; se dice que los portugueses llevaron las semillas a la India en 1568 y a partir de ahí fue introducido en el sudoeste asiático, llegando a África en la segunda mitad del siglo XVI. Estados Unidos hizo las primeras importaciones de semillas desde la India en 1905. Entre este año y 1914 se dan otras hacia Francia e Inglaterra.

En 1923 la India exportaba 45 tn de semillas hacia EE.UU. En aquella época el viaje tenía una duración aproximada de 45 a 50 días. Ya para 1941 la India maneja casi un monopolio mundial gracias a la exportación de este producto.

A causa de la segunda guerra mundial las exportaciones sufrieron una paralización en 1943, pero se reanudó cuando el gobierno norteamericano permitió el comercio de las nueces desde la India para conseguir su aceite corrosivo ya que era considerado de interés bélico para el país.

En 1956 se crea en Brasil un campo experimental del Instituto de Investigación y Experimentación Agropecuaria del Nordeste con el fin de experimentar con siembras de anacardo a gran escala para su posterior estudio. Fue el ingeniero agrónomo Esmerino Gomes Parente quien sembró en este campo experimental un total de 36 plantas. Para 1965 se realizó un trabajo de selección en el campo experimental para estudiar sus aspectos morfológicos, en 1976 se inició un programa de desarrollo agronómico de la siembra de semillas de anacardium injertando plantas jóvenes de anacardium con plantas adultas para obtener frutos en un menor tiempo.

En los años 90 y comienzos del siglo XXI hubo un aumento en las exportaciones de anacardium, convirtiéndose en uno de los alimentos con mayor demanda en el mundo.

 Información nutricional de la castaña de cajú

Contiene un 22% de glúcidos, un 47% de lípidos y un 21% de proteínas. Su aceite está formado por ácido oleico (omega-9) (55 – 64%) y linoleico (omega-6) (7 – 20%) básicamente, es decir, ácidos grasos insaturados.

Como en el caso de todos los frutos secos, la castaña de cajú es una valiosa fuente de vitamina B, especialmente B1, B2 y B5.

Es rico en minerales, sobre todo en potasio, calcio, hierro y fósforo.

Es rico en selenio con lo cual nos ayudará a conseguir un efecto antioxidante y sobre todo a formar la enzima glutatión peroxidasa que previene el desarrollo de algunas clases de cáncer.

Su buen aporte de magnesio hace de la castaña de cajú muy aconsejable para asimilar correctamente el calcio.

Propiedades alimentarias de la castaña de cajú

Las castañas de cajú son un alimento muy nutritivo y se consideran un fruto seco, debido a su pobre contenido en agua. Éste bajo contenido en agua, supone un aumento de la proporción de nutrientes por valor de 100g de peso del alimento, motivo por el cual, resultan más concentrados y por tanto, más nutritivos.

Las castañas de cajú tienen un contenido de grasas muy alto, al igual que otros frutos secos. Su contenido en grasa total es cercano al 50% de la composición de la castaña de cajú. El otro 50% está compuesto por nutrientes como los carbohidratos en más de un 30% y un nivel de proteínas que sobrepasa el 15%.

La grasa que contienen las castaña de cajú se puede dividir en dos tipos, saturada e insaturada. A su vez, la grasa insaturada se distingue dos formas, si bien es monoinsaturada o poliinsaturada.

Las castañas de cajú, como la mayoría de frutos secos tienen una alta cantidad de proteína. Pero esta proteína de origen vegetal, es pobre en dos aminoácidos, llamados lisina y metionina. Si realizamos una alimentación exclusivamente vegetariana, debemos combinarlo conjuntamente con cereales y legumbres, porque si no crearemos déficits alimentarios perjudiciales y evitables.

Un correcto aporte de éste nutriente es de gran importancia para poder realizar multitud de reacciones en nuestro cuerpo, pero también para mantener la musculatura y no perderla. Cuando hablamos de musculatura no nos referimos únicamente a la musculatura visible a simple vista (brazos, piernas,…), sino que están incluidos tejidos internos de nuestro cuerpo y los órganos de éste, como el corazón.

Si queremos aumentar la cantidad de proteínas de nuestra alimentación de una manera saludable, podemos tomar de 3-4 raciones semanales de frutos secos, lo cual nos ayudará a aumentar el consumo de proteínas diarias totales, pero también nos ayudará a mejorar nuestra nutrición, por ser un alimento con un gran contenido en nutrientes.

Las castañas de cajú tienen un alto contenido en carbohidratos, con cantidades que superan el 30% del total del alimento. Contiene dos tipos de carbohidratos, los llamados carbohidratos complejos y los llamados carbohidratos simples. Éstos últimos también se conocen con el nombre de azúcares.

Al igual que sucede con los demás frutos secos, las castaña de cajú están compuestas mayoritariamente por carbohidratos complejos. Solamente contienen una pequeña parte de azúcares.

Los azúcares, se absorben más rápidamente que los carbohidratos complejos, son una fuente inmediata de energía, pero esto también puede implicar un rápido aumento de la glucosa a nivel sanguíneo, que puede resultar perjudicial, sobretodo en casos de padecer diabetes, porque desequilibrara los niveles de glucemia, provocando un aumento súbito de éstos.

Al ser mayoritariamente compuesto por carbohidratos complejos y no de azúcares simples, las castañas de cajú no crean subidas repentinas en los niveles de azúcar en la sangre, ya que se absorben más lenta y progresivamente en nuestro cuerpo, resultan ser muy beneficiosos además de ayudar a controlar la glucemia en personas con diabetes.

Las castañas de cajú a diferencia de otros frutos secos no son muy ricas en fibra, ya que solamente contienen un 3g de fibra por 100g de alimento. Esto no significa que no sea beneficioso su consumo, ya que contiene muchos otros nutrientes saludables. De hecho, en comparación con otros alimentos como por ejemplo la lechuga, las castañas de cajú son mucho más ricas en fibra que éstos, ya que triplican su contenido.

Lo que significa es que en comparación con otros frutos secos, como por ejemplo los pistachos o las almendras, el contenido en fibra de la castaña de cajú no llega a constituir ni la tercera parte del contenido en fibra de los pistachos y solamente representa la cuarta parte del contenido de fibra de las almendras. Por tanto, si consumimos castañas de cajú por ser saludables y nutritivas, pero no por su “alto” contenido en fibra.

Aún y teniendo un bajo contenido en fibra (en comparación con otros frutos secos), su contenido en fibra igualmente está formado por los dos tipos de fibra, es decir, contiene tanto fibra soluble como fibra insoluble. Por su contenido en fibra soluble estará indicado en caso de diarreas y para reducir la absorción de otras sustancias,

Las castañas de cajú son muy ricas fundamentalmente en cobre, son ricas en fósforo, magnesio, zinc y hierro, y también contienen cantidades importantes de otros minerales como potasio, calcio, manganeso, selenio y sodio.

Su contenido en cobre es muy alto. Con solamente 20g o 20 unidades de castaña de cajú, suministramos hasta el 40% de la cantidad diaria recomendada. El cobre es un mineral que conjuntamente con el manganeso y la vitamina B2, intervienen en funciones tan importantes como la producción de energía para que nuestro cuerpo pueda funcionar correctamente. También combaten la perjudicial acción de los conocidos radicales libres.

Su contenido en manganeso también ronda el 40%, aunque, en éste caso, se requiere la ingesta de 100g de alimento. También tiene propiedades beneficiosas conjuntamente con el zinc y otros minerales, resultando indispensable para mantener la salud de nuestro cabello, ayudando a retrasar la calvicie y favoreciendo su crecimiento.

Su contenido en fósforo también es muy alto, ya que con 100g de castaña de cajú, conseguimos cubrir casi el 90% de la cantidad diaria recomendada de éste mineral. Como la ración de frutos secos es de 20g o 20 unidades, cubriremos casi el 20% de las necesidades de nuestro cuerpo en éste mineral.

Por tanto, aseguraremos el correcto funcionamiento de nuestro cerebro y todas sus conexiones, mejorará nuestra capacidad de atención y reacción, por lo que son ideales en la dieta para aumentar la memoria o como preventivo para la amnesia.

También a nuestro estado de ánimo, disminuyendo la irritabilidad. El fósforo es un mineral que encontramos almacenado en los huesos y dientes, conjuntamente con el calcio. Si la relación entre ambos es mayor a 0.8 (Calcio/fósforo = o > 0.8), se considera que tendrá efecto calcificante para dichas estructuras.

Su contenido en calcio es muy pobre, con 100g de castaña de cajú solo alcanzamos un 4.5% de la cantidad diaria recomendada, con lo cual se considera sumamente descalcificante. La relación entre el contenido de calcio y el contenido de fósforo de la castaña de cajú es del 0.091, con lo que está muy alejado de ser considerado un alimento rico en calcio y con efecto calcificante.

La castaña de cajú contiene mucho magnesio ya que si ingerimos 100g de castaña de cajú, obtenemos casi el 75% de la cantidad diaria recomendada. Esto significa que con solo 20g de castaña de cajú cubriremos casi el 15% de las necesidades de nuestro cuerpo en éste mineral, provocando una disminución de los niveles de insomnio, ansiedad, nerviosismo e irritabilidad, que nos ayudará a relajarnos más fácilmente.

Pero no solo actúa a nivel de relajación psíquica, sino también a nivel físico, es decir, nos ayuda a realizar la descontracción y la contracción de nuestra musculatura. Además, tiene acción alcalinizante que contrarresta la acidificación excesiva a la que sometemos diariamente nuestro cuerpo.

Su contenido en hierro es muy alto, pero, al ser de origen vegetal se absorbe en menor medida. Con lo que, aunque 100g de castaña de cajú nos aporten hasta un 66% de la cantidad diaria recomendada de hierro, la parte que nuestro cuerpo asimilará será muy inferior.

Por lo tanto, el consumo de castaña de cajú ayuda a mantener una dieta variada y sana. Si existe alguna enfermedad que produzca déficit de éste mineral, como por ejemplo una anemia ferropénica, deberemos consumir los alimentos que contengan una alta cantidad de hierro, pero también debemos tener en cuenta su capacidad por ser absorbidos, es decir, si podemos asimilarlo y utilizarlo para ayudar a disminuir el déficit

La castaña de cajú, como la mayoría de frutos secos tiene un alto contenido en zinc, concretamente casi el 60% de la cantidad diaria recomendada en 100g de castaña de cajú. Tanto el zinc como el selenio, cuyo contenido es menor (21%), aunque no poco importante, tienen efectos antioxidantes que combaten los temidos efectos de los radicales libres, como el envejecimiento prematuro, ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Su contenido en potasio es moderado, aunque comparado con la cantidad de sodio que contiene, resulta muy alto. Con 100g de castaña de cajú, suministramos hasta una tercera parte de la cantidad diaria recomendada. Éste mineral se ocupa de regular algunos impulsos del corazón, la presión arterial y mantenerla en equilibrio, si existe un aumento o disminución excesiva de dicho mineral puede acarrear consecuencias muy negativas para nuestra salud.

Concretamente, tiene un altísimo contenido de sodio en comparación con otros frutos secos. Por ejemplo, 100g de castaña de cajú tostados sin sal añadida suponen 16g de sodio (equivale al 3% de las necesidades diarias), en comparación con 100g de almendras en las mismas condiciones (tostadas sin sal añadida), cuyos valores de sodio no superan el 1 gramo.

Evidentemente, es mejor comer castaña de cajú sin sal, dado que, en el momento que se añade sal a cualquier fruto seco, su contenido en sodio se dispara. En el caso de las castañas de cajú, los 16g de sodio que supone la ingesta de 100g resulta una cantidad ínfima. (Las castañas de cajú saladas aportan sobre los 600g de sodio en 100g de alimento).

Tanto el sodio como el potasio, son dos minerales responsables de regular la eliminación de líquidos de nuestro organismo. Como el contenido en potasio de la castaña de cajú es mucho mayor que su contenido en sodio, a pesar de que este es elevado en comparación con otros frutos secos, se le considera un alimento con efecto diurético, muy útil en caso de retención de líquidos.

Las castañas de cajú contienen vitamina E y vitaminas del grupo B, a excepción de la B12, por ser un alimento de origen vegetal. No contienen cantidades significativas de otras vitaminas como la vitamina C o la vitamina A.

Contienen vitamina E, pero en cantidades que no superan el 6% en 100g de castaña de cajú. Aunque sea en pequeñas cantidades, tiene un alto efecto antioxidante que resulta muy beneficioso para la salud de nuestro organismo ya que combate las acciones de los radicales libres, como son el envejecimiento prematuro de tejidos y órganos o incluso promocionar la oxidación prematura del colesterol promoviendo la aparición de enfermedades como la arteriosclerosis o algunos tipos de cáncer.

Con respecto a las vitaminas del grupo B, resalta su contenido en la vitamina B3, la vitamina B5 y la vitamina B9, aunque contiene menores cantidades de la vitamina B1, la vitamina B2 y la vitamina B6. Todas ellas en conjunto, ayudan a promover un correcto funcionamiento cerebral y de sus conexiones. Si existe un déficit de estas vitaminas puede llegar a generar depresión y cambios del estado de ánimo importantes. En cambio, si nuestra alimentación soporta una ingesta correcta y/o abundante en dichas vitaminas puede llegar a tener el efecto contrario, teniendo no más que beneficios.

Al ingerir 100g de castaña de cajú, aportamos el 7% de la cantidad diaria recomendada de niacina o vitamina B3 y el 30% de la cantidad diaria recomendada de ácido pantoténico o vitamina B5, conjuntamente, estas dos vitaminas resultan beneficiosas por su efecto a nivel celular, generando energía.

Con la misma cantidad de alimento también obtenemos una cantidad muy interesante de ácido fólico o vitamina B9, un 35% de la cantidad diaria recomendada. Gracias a esta vitamina podremos ayudar a realizar correctamente las proteínas estructurales, fabricar la hemoglobina de la sangre de nuestro cuerpo, minimizar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Es una vitamina muy importante durante el embarazo, su déficit puede comportar la formación de un bebe con espina bífida.

Las castañas de cajú contienen altas cantidades de fitoesteroles que tienen efectos contrarios al colesterol LDL o VLDL, es decir, el más comúnmente conocido como el “colesterol malo”. Además, 100g de castaña de cajú nos aportan el 100% necesario para cubrir nuestras necesidades y aportar todos sus beneficios, constituyendo un alimento muy preventivo contra las enfermedades del corazón y vasculares.

Se consideran preventivos en algunos tipos de cáncer al frenar el desarrollo de algunos tipos de células tumorales.

Contienen una sustancia llamada Zeaxantina. Esta sustancia es un flavonoide con un efecto altamente antioxidante, que se sumará al efecto antioxidante que también tienen algunas de las otras sustancias que contienen las castañas de cajú. Por lo que, podemos afirmar que existe una acción sinérgica, es decir, que se potencia su acción al sumarse.

Concretamente, se considera que dicho efecto antioxidante, ayuda a evitar o prevenir algunos daños causados por una radiación solar excesiva, o una exposición a ésta sin la protección adecuada a nivel ocular.

Esta sustancia además de proteger, es beneficiosa para mantener un correcto estado de la retina de los ojos, ya que forma parte de la composición de ésta. Las castañas de cajú ayudarán a mantener la salud de los ojos, siendo preventivos en la aparición de anomalías oculares como la ceguera nocturna o la pérdida de visión por degeneración macular.

Propiedades medicinales de la castaña de cajú

De las castañas de cajú se utilizan principalmente sus frutos como alimento. Sin embargo la planta de la castaña de cajú también posee propiedades medicinales que han sido utilizadas en fitoterapia.

En función de la parte de la planta, se le atribuyen unas u otras propiedades y efectos medicinales:

Uso interno

Diarrea: La corteza del árbol de la castaña de cajú, por su contenido en taninos, se suele utilizar como remedio para las diarreas. Por otro lado, la raíz macerada también se indica como antidiarreica.

Hipotensión: La infusión de las hojas se indica como hipertensivo, en casos donde conviene aumentar la presión arterial.

Bronquitis: Igualmente la infusión de hojas secas se utiliza como expectorante, para despejar las vías respiratorias obstruidas por la mucosidad.

Embarazo: La corteza de la planta de la castaña de cajú es anticonceptiva. Esta ha sido utilizada en forma de decocción para prevenir un embarazo, es decir, como un método anticonceptivo.

Afrodisiaco: A los frutos de la castaña de cajú se le atribuyen propiedades medicinales y beneficiosas contra problemas de inapetencia sexual, ya que se considera un afrodisiaco.

Anginas: El jugo fermentado del fruto de la castaña de cajú se emplea por sus propiedades beneficiosas contra la disentería, o sin fermentar, en irritaciones de garganta.

Otros usos menos esgrimidos resultan en otros remedios realizados con la maceración de la corteza en agua fría a razón de 100 gr por litro. El líquido resultante de esta maceración, en una dosis de unas 3 copitas diarias, se ha utilizado para problemas de memoria, retención de líquidos y problemas de nervios.

Uso externo

Las propiedades vulnerarias de la castaña de cajú proceden de su riqueza en taninos así como de la naturaleza de sus resinas y aceites. Dado que la resina fenólica y su aceite tienen propiedades ácidas, eliminan efectivamente muchas afectaciones cutáneas, ayudan a su cicatrización, a su endurecimiento y a su mayor resistencia contra las infecciones.

La resina y el aceite de la semilla, de la castaña de cajú, se emplea contra las ampollas en la piel, eccemas, psoriasis y otras afectaciones similares. (Aplicar la resina y el aceite de castaña de cajú diluidos sobre la parte afectada de la piel).

Cuando la resina de castaña de cajú no se diluye posee propiedades cáusticas por lo que puede ser utilizado para eliminar callos, verrugas. (Cubrir la zona donde se encuentra el callo o la verruga con vendaje, dejando libre la parte que corresponde al callo o la verruga y cubierta la parte sana de la piel para que no le afecte la aplicación. En caso contrario, esta podría quemar la zona de la piel adyacente al callo o la verruga. Aplicar la resina de castaña de cajú sobre el callo o la verruga para conseguir “quemarlos”).

Dentífrico natural: Las hojas frescas de la castaña de cajú, si se mastican como un chicle, se emplean para mantener la higiene bucal.

También se puede extraer un aceite que es apto para el consumo humano. El aceite se extrae mediante sistemas de prensado en frío como los utilizados en la extracción del aceite de oliva virgen extra.

Las castaña de cajú son uno de los pocos frutos secos que no se suelen comercializar con su cascara. Lo cual, puede acortar su período de conservación, ya que ésta ejerce de barrera protectora. Además, es un alimento muy susceptible a enranciarse debido a su contenido en grasa monoinsaturada y poliinsaturada.

Igualmente, se deben conservar almacenándolas en recipientes cerrados herméticamente, en un lugar fresco, sin humedad, al que no le dé la luz directamente y que pueda causar una oxidación prematura, que pueda provocar un enranciamiento no deseado. Si lo mantenemos en refrigeración alargaremos substancialmente su vida útil, pero si los congelamos, podemos alargarla hasta un periodo de un año.

Las castañas de cajú se utilizan de distintas formas y en distintas presentaciones en una amplitud de elaboraciones diferentes. Las encontramos habitualmente enteras, aunque también se suelen triturar, laminar, tostar, freír, añadirles azúcar, miel o sal.

La manera en que se suele consumir con más frecuencia, es como aperitivo, pero también se utilizan para rebozar, como ingrediente para ensaladas o postres, incluso en la elaboración de algunas salsas. Aunque podría utilizarse en repostería, no es el fruto seco utilizado por excelencia, como pudiera ser la nuez o las almendras.

Si bien, en la cocina tailandesa se suele utilizar en algunas elaboraciones como el curry, con arroz, carnes y verduras. También en algunas elaboraciones de la cocina africana, sobretodo como ingredientes de salsas.

En algunas zonas de Colombia, cuando son épocas de altas temperaturas, realizan helado con el fruto. En Panamá, se realizan refrescos con el jugo de la fruta, al que se les añaden las semillas tostadas y cortadas.

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