CEBADA

La cebada (Hordeum vulgare) es una planta de la familia de las poáceas. Es un cereal, al igual que la avena, el arroz, el trigo o el maíz.

Tradicionalmente se ha utilizado la cebada para alimentar animales, bien sea para fabricar forraje o comiendo el grano directamente. La importancia de la cebada en la agricultura ha sido y sigue siendo enorme, basta pensar que es el cereal que tiene una producción mayor después del trigo, el maíz y el arroz.

Existen muchas variedades de cebada. Todas ellas se caracterizan por presentar tallos huecos en forma de caña que nacen de raíces fasciculadas. Al final de cada tallo, se desarrolla una inflorescencia en forma de espiga donde se formaran los granos de cebada o semillas.

Cada espiga consta de un eje principal o raquis sobre las que se distribuyen lateralmente las espiguillas que nacen directamente del raquis, Según el número de espiguillas que permanece en la espiga después de madurar se clasifican los distintos tipos de cebadas.

La cebada se considera uno de los productos agrarios más antiguos, datando su origen en Asia y Etiopía. El cultivo de esta planta fue una parte importante de la economía en las grandes civilizaciones, siendo una base en la alimentación griega, romana, egipcia y china. Hoy en día, es el cuarto cereal de mayor producción en el mundo.

Los primeros restos arqueológicos del uso de la cebada silvestre como alimento humano se sitúan hace 21.000 años en el poblado neolítico de Ohalo II en la costa suroeste del Mar de Galilea en el valle de Rif (Israel). Los restos de este emplazamiento muestran con perfecta claridad el paso de las culturas nómadas de cazadores-recolectores a las primeras civilizaciones sedentarias que basaban su sustento en la agricultura y ganadería.

La investigación fue llevada a cabo por el arqueólogo israelí Daniel Nadel entre los años 1989 y 2000 sobre una superficie aproximada de 2000 metros cuadrados. Se descubrieron, entre otras cosas, algunas viviendas, fogones exteriores adyacentes a las viviendas, una tumba y herramientas lo cual demostraba que la gente del lugar había conseguido mantenerse estable allí. Hoy en día, el emplazamiento se encuentra cubierto por el agua del Mar de Galilea, así que se espera que desciendan las mismas para poder seguir investigando.

Sin embargo, lo más interesante de todo fue el estado de perfecta conservación en que se encontraron 90.000 especies de semillas y frutas dentro de una de las cabañas. La forma en que se encontraron y la elevada cantidad indica que estaban guardadas allí a propósito para poder sembrarlas.

Los restos de granos chamuscados indicaban que eran tostados para comer.

Entre todos los cereales encontrados destacaba por cantidad la cebada silvestre (Hordeum spontaneum).

En las escuelas filosóficas, médicas y matemáticas de los griegos, era el alimento recomendado por Platón, Hipócrates y Pitágoras para los alumnos, por ser ideal para promover la capacidad de pensar, concentrarse y atender las enseñanzas, estando en ese tiempo prohibido el consumo de alimentos muy proteicos. También los guerreros griegos consumían cebada, hábito citado en la Ilíada y la Odisea. Tanto Hipócrates como Galeno recomendaban el agua de cebada en todas las enfermedades agudas.

En el oriente también utilizaban la cebada como alimento base. Por ejemplo el tsampa de los tibetanos, hecho a base de cebada tostada. En la medicina china es considerado el cereal ideal para la primavera y las curas depurativas hepáticas.

Al ser la base de muchas bebidas populares, su expansión fue notable. Germinada y tostada, la cebada da lugar a la malta, bebida sin alcohol.

En los países sajones es consumida por embarazadas y madres que dan de lactar.

El grano molido y tostado era utilizado para realizar una infusión considerada el “café de los pobres”.

Entre los principales usos de la cebada podemos mencionar los siguientes

Alimento o bebida para el hombre: La cebada es un cereal que puede utilizarse en la alimentación humana. Con él se puede elaborar pan, solo o mezclado con otros cereales.

También se pueden elaborar bebidas alcohólicas como la cerveza.

De la cebada se obtiene la malta, que se usa como sustituto del café o en la producción del whisky o el vino de cerveza que se elabora hirviendo agua con cebada para producir agua de cebada que posteriormente se mezcla con vino y otros ingredientes (limón, azúcar, borraja, etc.).

De la cebada se obtienen bebidas no alcohólicas como el agua de cebada que por sí sola constituye una bebida muy refrescante.

La cebada, además de destinarse a la fabricación de pan, puede usarse como ingrediente para elaborar diferentes platos en diferentes cocinas de todo el mundo, principalmente en países árabes, países del Este de Europa, Islas Británicas y África.

Alimento para los animales: La cebada se utiliza directamente como grano para alimento de los animales o entra a formar parte de la composición de muchos forrajes para el ganado. La cebada constituye el cereal principal utilizado para alimentación animal en los lugares fríos donde el maíz u otros cereales no pueden crecer adecuadamente. (Norte y Este de Europa, Canadá, Norte de los Estados Unidos).

Planta medicinal: La planta de cebada o su grano se utilizan como plantas medicinales para el tratamiento del colesterol, diabetes, dolor de vientre, diarrea, etc. Estudios recientes han demostrado que podría ser muy interesante en el tratamiento del cáncer.

Planta de jardinería: Algunas variedades de cebada se utilizan en jardinería.

La cebada se presenta principalmente de las siguientes maneras:

 Cebada integral: Es aquella que presenta todo el grano completo, excepto la glumela exterior. Se le llama también “cebada desvestida”

Cebada perlada: Es una cebada que se le ha retirado la glumela externa y el salvado y que se ha sometido a diferentes procesos para blanquearla y abrillantarla.

Cebada descascarillada: Es una cebada que se le ha retirado la glumela externa y parte del salvado.

Copos de cebada: Están formados a partir de machacar las semillas y someterlas a calor. Es el tipo de cereal que se utiliza para mezclar con el yogur, el muesli, con la leche o para hacer potajes, etc. Puede ser integral, perlada o descascarillada.

Cebada tostada: A partir de ella se elabora un tipo de café sin cafeína.

De entre todos los tipos de cebada la más sana es la cebada integral porque conserva todas sus propiedades alimentarias. La cebada perlada es la que se utiliza más, porque a la mayoría de las personas les resulta más agradable al paladar, no resulta tan difícil de cocinar y no tiene la textura tan gomosa como la cebada integral. Sin embargo, es la menos conveniente, porque el proceso de refinado disminuye sus vitaminas, minerales, grasas y proteínas. Aun así resulta un alimento muy recomendable.

Una solución intermedia consiste en utilizar la cebada descascarillada que resulta más agradable al paladar y todavía conserva la mayoría de sus nutrientes.

El gluten aparece fundamentalmente en el trigo y en el centeno y, en menor cantidad, en la cebada y la avena. Este componente resulta muy adecuado en la elaboración del pan por su capacidad para producir una masa esponjosa y elástica. El gluten está formado por la mezcla de las proteínas gliadina y gluteína con el agua. Algunas personas presentan intolerancia a la gliadina por lo que el organismo, cuando ingiere alimentos que contienen esta proteína, reacciona contra la misma ocasionando esta enfermedad.

El gluten, que resulta tan útil para la panificación, no es adecuado para los celíacos o personas que presentan intolerancia al gluten. Por lo tanto, las personas con esta enfermedad intestinal crónica deberán abstenerse de comer cebada o alimentos que puedan contener cebada, harina de cebada u otros productos que puedan contener este cereal. (Malta, cerveza, etc.).

En su lugar deben sustituir los cereales que contienen gluten por otros libres de él, como el maíz, el mijo o el arroz. También tienen la opción de comer alimentos preparados libres de gluten o beber cerveza sin gluten.

Los granos de cebada integrales tienen una composición muy similar a la del trigo completo, con algunas diferencias:

Proteínas: Su porcentaje es algo superior al del trigo pero contiene menos gluten; también son deficitarias de lisina.

Hidratos de carbono: Contiene algo menos que el trigo, aunque ambos están formados por almidón.

Vitaminas: La cebada es muy buena fuente de inositol, sustancia considerada durante mucho tiempo como vitamina del grupo B. El inositol evita la rigidez de los capilares, es tónico cardíaco, regula el colesterol, evita la acumulación de grasa en el hígado, protege el sistema nervioso y combate ansiedad y depresión. La cebada también posee vitaminas del grupo B, ácido fólico (vitamina B9), colina (vitamina B7) y vitamina K.

Minerales: Es buena fuente de potasio, magnesio y fósforo, pero su mayor virtud es la riqueza en oligoelementos: hierro, azufre, cobre, zinc, manganeso, cromo, selenio, yodo y molibdeno. Esto la convierte en alimento ideal para estados carenciales y para el proceso de crecimiento.

Fibra: Es el cereal mejor dotado de fibra (17%) y sobre todo en materia de fibra soluble (beta glucanos). Esta fibra retarda el índice de absorción de la glucosa y reduce la absorción de colesterol. Además la cebada posee otras sustancias benéficas, como los lignanos, antioxidantes y protectores del cáncer.

Propiedades alimentarias de la cebada

La cebada, al igual que el resto de los cereales, es un alimento que proporciona una gran energía (354 kcal/100g). El poder energético de la cebada procede principalmente de su riqueza en hidratos de carbono. (76, 38 %).

Comparado con otros cereales, posee más hidratos que el maíz (74,2 %), que el trigo (68, 3%) o que la avena (66, 27 %), aunque un poco menos que el arroz integral (77,24%).

La cebada es rica en azúcares o hidratos de carbono complejos, principalmente almidón y celulosa y cantidades menores de maltosa y rafinosa. En proporciones menores, contiene también hidratos de carbono simples, como fructosa y glucosa y otros azúcares.

El almidón del grano de cebada es el principal responsable de que la cebada sea un alimento tan energético, útil para proveer de energía el organismo, tanto en nuestras actividades diarias, como el gasto que nuestro cuerpo experimenta en estado de reposo, lo que se conoce como metabolismo basal.

En la actualidad se ha comprobado que, más interesante que su poder energético, resulta la forma en que este componente proporciona esta energía: La cebada contiene mucho almidón y el almidón es un hidrato de carbono complejo que precisa que el organismo realice una serie de transformaciones hasta convertirlo en glucosa para que puede ser absorbido y aprovechado.

Todo ello conlleva un proceso de digestión de los azúcares más lento lo que permite aprovechar mejor su capacidad energética que si se tratara de azúcares simples. (Azúcar de mesa, pastelería realizada con azúcar refinado, miel, melaza, fruta, etc.).

En pocas palabras, el organismo va aprovechando la energía de la cebada poco a poco, de manera que nos mantiene más tiempo saciado, sin tener que comer otros alimentos.

Por otra parte, consigue estabilizar los niveles de azúcares en la sangre, evitando posibles problemas corporales como el desarrollo de la diabetes, hipoglucemia, mareos por falta de azúcar en la sangre, debilidad, etc.

La cebada es un alimento muy bueno para todo el mundo y especialmente para desnutridos, deportistas, estudiantes o trabajadores que realizan grandes esfuerzos.

El hecho de que se trate de un alimento muy energético no implica necesariamente que engorde y que deba ser excluido de las dietas para adelgazar. Cualquier tipo de dieta puede conllevar a un aumento de peso cuando en ella se ingieren más calorías que la que nuestro organismo gasta. Además de saber medir las calorías necesarias para no engordar, debemos considerar la manera en que el organismo “quema” estas calorías.

En este sentido, los hidratos de carbono complejos, como el almidón, son “quemados” mejor que los azúcares simples, de manera que, adecuadamente racionados, no tienden a almacenarse en forma de grasa. Ingiriendo el mismo número de calorías, engordaremos menos si lo hacemos consumiendo alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, como la cebada, el arroz, las papas, que si comemos otro tipo de azúcares más simples, como facturas, caramelos, helados, etc. y o incluso los alimentos ricos en fructosa como la fruta.

La cebada contiene poca grasa. Tan solo un 2,3 %. Del total de grasas que aparecen en la cebada más de la mitad son poliinsaturadas, el ácido linolénico (omega-3) y el ácido linoleico (omega-6). Entre las grasas monoinsaturadas tenemos el ácido oleico (omega-9). Solo una quinta parte aproximadamente son saturadas (ácido palmítico).

El tipo de grasas contenido en los granos de la cebada es muy saludable. La mayoría son ácidos grasos esenciales que desempeñan un buen papel en el control de las enfermedades circulatorias, así como en la salud de la piel, en enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, la psoriasis o en los síntomas negativos del síndrome premenstrual.

Además de carbohidratos complejos asimilables por el organismo, la cebada es rica en otros carbohidratos no asimilables que actúan como fibra dietética. La mayor parte de fibra dietética es fibra insoluble, como la celulosa o la lignina, que, aunque no resultan nutritivas porque el organismo humano no puede digerirlas, sino que son importantes como reguladoras del tránsito intestinal. La cebada también contiene pentosanos un tipo de hemicelulosa no digerible que abunda en mayor cantidad en todos los cereales integrales.

Estas fibras se hidratan y aumentan de tamaño en el intestino. Con ello incrementan su volumen y presionan las paredes intestinales. El intestino reacciona contrayendo los músculos de las paredes intestinales y las heces son expulsadas al exterior antes y con mayor facilidad.

El aumento del peristaltismo intestinal consigue que los residuos fecales permanezcan menos tiempo en el interior por lo que se consigue evitar el estreñimiento. La fibra favorece la flora intestinal y ayuda a prevenir el desarrollo de putrefacciones intestinales que son responsables de heces malolientes, dolor de vientre, flatulencias, etc.

Por otra parte, como la fibra acelera la expulsión de las heces, las toxinas son eliminadas con mayor rapidez en la defecación, lo que resulta un método preventivo en la aparición de enfermedades como el cáncer de colon.

También presenta un efecto protector contra otro tipo de cánceres alojados fuera del intestino, como el cáncer de mama. Estudios llevados a cabo por el Instituto de Medicina Medioambiental de Estocolmo demostraron que el consumo de alimentos ricos en fibra supone una protección contra el desarrollo de cáncer de mama, especialmente en mujeres que se sometían a tratamiento hormonal para la menopausia. En este último caso se comprobó que estás tenían hasta un 50 % menos de probabilidad de desarrollar células cancerosas en el pecho.

No menos importante resulta el consumo de fibra en la prevención del colesterol. La fibra disminuye la absorción de colesterol y facilita su expulsión. Una disminución de colesterol implica una menor posibilidad de desarrollar enfermedades circulatorias como hipertensión, arteriosclerosis o ataques de corazón.

La riqueza en fibra de la cebada supone una mayor rapidez en la expulsión de grasas, lo cual facilita la labor de la vesícula que no se ve obligada a producir tantos ácidos biliares para digerirlas y puede constituir una ayuda en la prevención del desarrollo de piedras en la vesícula cuyo origen se debe en muchos casos a un exceso de colesterol y bilirrubina disueltos en la bilis.

Estudios llevados a cabo en la Universidad de Harvard llegaron a la conclusión que ingerir una taza de cereal integral por la mañana reducir las probabilidades de sufrir un infarto en un 29 %. Por esto y otros motivos el Departamento de Salud de los Estados Unidos en su publicación “Consejos dietéticos para los americanos” (2005) recomienda lo siguiente:

“Consuma 3 o más equivalentes de onzas de productos integrales por día, con el resto de los granos recomendados procedentes de productos de grano entero o enriquecido. En general, al menos la mitad de los granos deben provenir de granos enteros”.

Tres onzas representan unos 85 gramos, por lo que el consumo de cereales integrales diarios debe ser al menos de 43 gramos. Comer unas 8 cucharadas de copos de avena o cebada en el desayuno puede cubrir esta cantidad.

La cebada es rica en minerales, especialmente calcio, potasio, magnesio, fósforo cobre y hierro. Todo ello le confiere un poder remineralizante muy elevado, útil en casos de desnutrición y en casos de astenia.

Su riqueza en calcio la hace particularmente interesante durante la época de crecimiento para el buen desarrollo óseo. Igualmente importante en la conservación de los huesos, los dientes y la uñas, especialmente a medida que nos hacemos mayores y podemos estar afectados por la descalcificación (osteoporosis).

El potasio se complementa con el calcio en el balance de líquidos corporales contrarrestando al sodio lo que resulta interesante en la prevención de la retención líquidos y de la hipertensión arterial. El papel del potasio en el control del ritmo cardíaco, la relajación muscular y el metabolismo es crucial.

La riqueza en magnesio de la cebada permite ayudar en el metabolismo de los hidratos de carbono o la formación del DNA, regulariza el ritmo cardíaco, mantiene los nervios y los músculos en buen estado y favorece la fluidez de la sangre. Junto con el calcio, contribuye a una buena salud de los huesos.

El cobre es otro mineral esencial necesario para mantener una buena salud. Es necesario para mantener los nervios en buen estado. Junto con la vitamina C interviene en la formación del colágeno y de numerosas enzimas. Una deficiencia de este mineral puede conducir a un aumento del colesterol, problemas en el sistema nervioso, esterilidad, cabello canoso o débil o anemia.

Aunque resulta muy difícil presentar déficit de fósforo, la cebada constituye una buena garantía para su mantenimiento. No menos importante es su riqueza en hierro, ideal en casos de anemia.

Propiedades medicinales de la cebada

La planta de cebada, posee propiedades diuréticas, ya que estimula la función renal, contribuyendo a la eliminación de líquidos del organismo. Además tiene propiedades digestivas, en tanto genera un aumento de la producción de bilis, con lo cual estimula el funcionamiento del sistema digestivo. Por tal razón, es muy útil para tratar infecciones urinarias, como también casos de cistitis y ayuda a disminuir el sobrepeso.

La planta de cebada también posee propiedades antiespasmódicas es muy útil en casos de diarreas y acumulación de gases, tanto en niños como en adultos.

Por otra parte, es un excelente estimulante del sistema nervioso, además de ser un alimento muy completo, debido al gran contenido de nutrientes que entran en su composición.

La cebada es uno de los alimentos más ricos en almidón por lo que resulta muy conveniente para el tratamiento de problemas como los siguientes:

Dolor de estómago: El almidón es una clase de hidrato de carbono compuesto cuyas propiedades emolientes y absorbentes resultan muy útiles para suavizar la mucosa intestinal lo hace muy recomendable en casos de dolor estomacal producido por irritación. (Tomar tres vasos diarios de agua de cebada).

Acidez de estómago: El tratamiento anterior es adecuado para calmar el exceso de ácidos que resulta responsable de acidez estomacal.

Diarrea: La capacidad absorbente del almidón resulta útil en casos de diarrea leve, al ser capaz de absorber el exceso de líquido de las heces y detener la diarrea. (Tomar tres vasos diarios de agua de cebada).

Llagas en la boca: Las propiedades emolientes del almidón son muy útiles en el tratamiento de úlceras bucales. Realizar gargarismos con agua de cebada.

Dolor de garganta: En casos de inflamación de garganta, por anginas, tabaco, resfrío, etc. los gargarismos con agua de cebada ayudarán a reducir la inflamación y a disminuir el dolor.

Exceso de sed: El agua de cebada puede ser muy útil para calmar la sed en días muy calurosos o como consecuencia de alguna anomalía corporal. (Tomar tres vasos diarios de agua de cebada).

Deshidratación: No menos interesante resulta el agua de cebada para reponer líquidos y minerales perdidos en procesos que causan deshidratación como el calor excesivo, la fiebre, exceso de sudor, exceso de micción, etc.

Brotes de cebada

Hay que considerar también a los brotes de cebada como un alimento muy interesante por su riqueza en nutrientes. Los brotes de cebada se obtienen dejando crecer la planta hasta que esta alcance unos 20 cm de altura ya que su concentración en principios inmediatos, minerales, vitaminas y enzimas es el más óptimo. En este caso no se aprovecha el grano, que todavía no se ha producido, sino la planta en un estado de crecimiento temprano.

Los brotes de cebada ayudan a conseguir el equilibrio químico del cuerpo (por su gran aporte de nutrientes) sin tener que provocar drásticos cambios en la alimentación de las personas, mientras se les va enseñando la manera más conveniente y adecuada de alimentarse según las necesidades de cada uno.

La planta de la cebada, su jugo, así como la planta del trigo, son muy ricos en clorofila. La clorofila es un componente básico de las plantas dado que es el pigmento verde que interviene en la fotosíntesis. Desde un punto de vista de la medicina natural, la clorofila resulta muy importante por sus propiedades anticancerígenas, antibacterianas, antioxidantes y energizantes.

El jugo de brotes de cebada es uno de los alimentos con más propiedades remineralizantes produciendo a la vez un efecto tonificante y depurativo.

Hay empresas que luego lo evaporan y lo comercializan en forma de polvo o comprimido.

Información nutricional del brote de cebada

Es bastante corriente, la creencia de que la mayor fuente de proteínas procede del reino animal, es decir, carnes, pescados, lácteos y huevos entre otros. Pero tal creencia es falsa, de hecho gran número de plantas tienen un rico contenido proteico; destacan las hojas de cebada verde con aproximadamente un 45% de proteínas.

Debemos resaltar su contenido en triptófano, precursor de la biosíntesis de diversas sustancias, entre ellas, la serotonina, sustancia vasoconstrictora y neurotransmisora.

Contiene ácidos grasos esenciales, tales como el linoleico (omega-6), linolénico (omega-3), zoomárico, cáprico, oleico (omega-9), erúcido, laúrico, esteárico, palmítico, mirístico, araquírico, etc.

Es rica en vitamina C, tiamina (vitamina B1), colina (vitamina B7), riboflavina (vitamina B2), ácido fólico (vitamina B9), piridoxina (vitamina B6), carotenos (provitamina A), ácido nicotínico, ácido pantoténico (vitamina B5).

Es rica en minerales, entre los que destacan: cobre, fósforo, zinc, calcio, magnesio, sodio, hierro, manganeso y potasio.

Propiedades del brote de cebada

Previene el envejecimiento celular y la aparición de arrugas prematuramente gracias a su contenido en las enzimas SOD, peroxidasas y catalasas, vitaminas y minerales y proteínas que actúan favoreciendo el buen estado celular tanto de los órganos internos, como de la piel.

Alteraciones cutáneas inespecíficas (dermatosis, eczemas, etc.), en donde la acción de vitaminas, minerales y enzimas, se potencian con las de los ácidos grasos esenciales.

Alteración de líquidos, en donde el contenido de potasio y sodio de la cebada, ayuda a mantener el equilibrio osmótico celular. Evitando la retención de agua (edemas) y las deshidrataciones.

 Control de peso: actúa de forma indirecta, ya que al mejorar el metabolismo a nivel general, actúa agilizando el metabolismo de los lípidos, además de estimular la movilización de los líquidos tisulares.

Cómo preventiva de osteoporosis y la falta de calcio.

 Anemias, por la capacidad antianémica de la clorofila, por su contenido en ácido fólico, hierro y cobre que favorecen y estimulan la síntesis de hemoglobina.

El brote de cebada es un potenciador de la energía sexual y del fluido seminal gracias a su contenido en zinc.

En casos de astenia y fatiga primaveral.

En el embarazo es sabida la garantía de salud para el feto si se mantiene una alimentación alcalinizante y equilibrada durante el embarazo.

En la lactancia, por su contenido en vitaminas, minerales, proteínas e isoflavonas con capacidad estrogénica.

 Cirrosis y esteatosis hepáticas, por su contenido en colina (sustancia que se opone a los depósitos de grasa en el hígado) y en ácidos grasos esenciales.

En la rigidez muscular sobre todo de hombros y espalda. Esto es debido a una acumulación de ácido láctico, sobre todo gracias al estrés. El efecto alcalinizante y remineralizante del germinado de cebada es fundamental en estos casos.

 Convalecencias y personas mayores por su contenido en vitaminas, minerales, proteínas, clorofila, etc.

En deportistas es ideal el brote de cebada para reponer la gran cantidad de minerales que han perdido por el sudor; la cebada por su poder alcalinizante, contrarresta los efectos de la acidosis producidos en los períodos de máximo esfuerzo muscular, impidiendo la aparición de calambres.

 Alteraciones gástricas e intestinales, por su contenido enzimático, en clorofila, vitaminas y minerales, colabora en la digestión de los alimentos, favoreciendo su asimilación y correcta utilización por parte de las células.

En procesos reumáticos (artrosis, artritis, gota, etc.) en donde existe una gran tendencia a la acidosis del organismo, la cebada tiene un gran campo de acción tanto por su poder alcalinizante como por su contenido en vitaminas y minerales.

En niños por su riqueza en vitaminas, minerales y clorofila, es muy útil en períodos de crecimiento, en falta de apetito, desarrollo muscular insuficiente, durante el periodo escolar, en caso de infecciones repetitivas, etc.

Malta

La malta, son los granos de cebada de alta calidad que han sido germinados, secados y tostados. La malta de cebada se utiliza también como sustituto de café y es un endulzante natural (jarabe de malta, azúcar de malta).

Diversos estudios y especialistas han demostrado que la malta posee propiedades de gran valor nutritivo y medicinal ya que contiene elementos que previenen enfermedades y renuevan nuestras energías diarias.

Los investigadores Richard E. Pyler y D.A. Thomas, en la publicación “Cereales malteados: Su producción y uso” y el investigador R.S. Bhatty, integrante de la American Association of Cereal Chemists, en su publicación “Producción de alimentos de malta desde la cáscara de cebada”, han destacado el valor nutritivo y las propiedades constituyentes de este cereal.

En estas investigaciones, se menciona que la malta de cebada es el resultado del proceso llamado “malteo” que consiste en pre-germinar granos de alta calidad del mismo cereal bajo condiciones controladas de temperatura y humedad, produciéndose cambios en muchos de los constituyentes de los granos: paredes celulares, almidón, proteínas, además de una considerable formación de enzimas, dando lugar a materias solubles de mejor digestibilidad para el ser humano.

Según la Dra. Luz Gómez Pando, Jefe del Programa de Cereales y Granos Nativos de la Universidad Nacional Agraria de La Molina, en Lima, Perú, la malta es un alimento nutritivo y energético, que ayuda a la digestión de los carbohidratos y favorece nutritivamente a las personas que la consumen, en especial a los jóvenes en etapa escolar y las madres en etapa de lactancia, por su contenido en proteínas vegetales, vitamina B, ácido fólico, aminoácidos como la lisina y el ácido glutámico y otros minerales como el hierro y el calcio, importantes para los adolescentes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s