CHOCLO – MAÍZ

El maíz, cuyo nombre científico es Zea mays, también es conocido en diferentes países como elote, es un cereal, una gramínea caracterizada por

dos tipos de raíz, las primarias son fibrosas, presentando además raíces adventicias, que nacen en los primeros nudos por encima de la superficie del suelo, ambas tienen la misión de mantener a la planta erecta .

Destaca fundamentalmente por su inflorescencia femenina llamada mazorca, en donde se encuentran las semillas (granos de maíz) agrupadas a lo largo de un eje.

El tallo está compuesto a su vez por tres capas: una epidermis exterior, impermeable y transparente, una pared por donde circulan las sustancias alimenticias y una médula de tejido esponjoso y blanco donde almacena reservas alimenticias, en especial azúcares.

Las hojas toman una forma alargada íntimamente arrollada al tallo, del cual nacen las espigas o mazorcas (choclo). Cada choclo consiste en un tronco u olote que está cubierto por filas de granos, la parte comestible de la planta, cuyo número puede variar entre ocho y treinta.

Es una planta monoica de flores unisexuales; sus inflorescencias masculinas y femeninas se encuentran bien diferenciadas en la misma planta:

La inflorescencia masculina es terminal y se le conoce como panícula, panoja, barba o espiga compuesta por un eje central o raquis y ramas laterales; a lo largo del eje central se distribuyen los pares de espiguillas de forma polística y en las ramas con arreglo dístico y cada espiguilla está protegida por dos brácteas o glumas, que a su vez contienen en forma apareada las flores estaminadas; en cada florecilla componente de la panícula hay tres estambres donde se desarrollan los granos de polen.

Las inflorescencias femeninas, los choclos, se localizan en las yemas axilares de las hojas; son espigas de forma cilíndrica que consisten de un raquis central u olote donde se insertan las espiguillas por pares, cada espiguilla con dos flores pistiladas una fértil y otra abortiva, estas flores se arreglan en hileras paralelas, las flores pistiladas tienen un ovario único con un pedicelo unido al raquis, un estilo muy largo con propiedades estigmáticas donde germina el polen.

El choclo está cubierto por brácteas de color verde y textura papirácea y termina en una especie de penacho de color amarillo oscuro, formado por los estilos.

En el choclo, cada grano o semilla es un fruto independiente llamado cariópside que está insertado en el raquis cilíndrico u olote; la cantidad de grano producido por choclo está limitada por el número de granos por hilera y de hileras por choclo.

Restos arqueológicos revelan que el maíz comenzó a cultivarse hace casi 5.000 años en América. Este alimento constituyó la base de muchas culturas americanas antiguas. Aztecas, incas o mayas centraban su alimentación en él.

El mismo nombre deriva del vocablo mahis, que según los nativos de Haití, significaba “el que sostiene la vida”. El cultivo de este cereal ya se encontraba plenamente implantado en América cuando llegaron los colonizadores europeos.

Los nativos basaban su alimentación en él y lo complementaban con el cultivo de frijoles y calabazas. (Además de complementar la alimentación, los tallos del maíz permitían a los frijoles enroscarse en ellos y las hojas de las calabazas impedían el desarrollo de las hierbas).

Eran unos tipos de alimentos con una elevada producción sin una dedicación exclusiva al mismo tiempo que tenían un fácil almacenaje.

Los colonizadores españoles lo trajeron a España en el siglo XVI. A principios del siglo XVI comenzó a extenderse su cultivo por el norte de la península ibérica para pasar a extenderse en el siglo XVIII por el resto de Europa.

Hoy en día se encuentra cultivado prácticamente en todas las zonas del mundo, con la condición de que tengan un sistema de riego o de lluvias primaverales necesarias para su crecimiento.

Es un alimento fundamental de la dieta de muchos países americanos, tanto por su alto valor nutricional, como por sus importantes propiedades medicinales. Las posibilidades culinarias del maíz son enormes. Algunas sugerencias:

Cocinado como verdura: Se puede comer hervido como verdura cocinada al vapor. (El tiempo de cocción no deberá sobrepasar los 8 minutos). Los mejores choclos son los que tienen la vaina cerrada, los granos lisos y tiernos y, cuando se aprietan rezuman fácilmente un líquido lechoso.

En ensaladas: Crudo en forma de granos tiernos que se añaden a las ensaladas o pequeños choclos tiernos que complementan las mismas. Hay que utilizar choclos del día para que el maíz sea tierno y no se enrancie. Conviene guardar los que sobren en la heladera.

Polenta: la harina del maíz, junto con el aceite y el queso, sirven para elaborar un puré que puede acompañar otras combinaciones de verduras o carnes. Es muy habitual en la cocina italiana, especialmente en la región del Piamonte. Puede comerse como puré o en forma de tortitas horneadas o tostadas.

Palomitas: que se obtienen calentando el maíz con una sartén o con el microondas. Pueden comerse solas, aderezadas con un poco de aceite de oliva y sal, o envueltas en azúcar caramelizado, queso, etc. Hay que hacer notar que, aunque resultan muy atractivas y muy buenas para el paladar, su contenido en nutrientes es muy bajo dado que prácticamente solo contienen almidón.

Tortitas de maíz, arepas u oji: son variedades de harina de maíz tratada con diferentes procesos para mejorar sus propiedades alimentarias. Muy habituales en las cocinas americanas o africanas requieren conocimientos culinarios muy específicos por lo que es mejor recurrir a restaurantes dedicados a este tipo de comida. Los restaurantes mejicanos o afroamericanos pueden servirnos de ayuda en este tema.

Cereales: Los copos de maíz se elaboran a partir del cereal triturado que se ha sometido a un proceso de cocción junto con endulzantes (jarabe, miel o azúcar) y transformado en copos por un proceso de prensado en frío. Resultan muy adecuados en el desayuno, mezclados con el yogur, el kéfir o la leche, aportando una gran energía en las primeras horas de la mañana. Especialmente indicados para los deportistas o los jóvenes. Los más adecuados nutricionalmente son los integrales.

Sus nutrientes más destacados son

Hidratos de carbono: Suponen el 16,3% de su peso. Están formados por una mezcla de azúcares y almidón. En los granos inmaduros predominan los azúcares, mientras que los maduros contienen el almidón. Ambos tipos de hidratos de carbono son fácilmente digeribles y asimilables.

Grasas: Se encuentran especialmente en el germen del grano y suponen el 1,18% de su peso. Es rico en ácidos grasos mono y poliinsaturados, sobre todo el ácido linoleico (omega-6), un ácido graso poliinsaturado que ayuda en la lucha contra el exceso de colesterol y las enfermedades que él conlleva.

Proteínas: Su proteína más abundante se conoce como zeína, y aunque contiene todos los aminoácidos esenciales, hay dos de ellos que están en una proporción insuficiente: lisina y triptófano. Esto hace que la proteína del maíz tenga un valor biológico relativamente insuficiente (60%) y sea recomendable que su consumo sea mezclado, por ejemplo con semillas de girasol o legumbres, para alcanzar su nivel idóneo.

Vitaminas: El maíz dulce de color amarillo aporta una cierta cantidad de provitamina A, mientras que el maíz blanco apenas la contiene. Sin embargo, es una buena fuente de vitaminas B1 vitamina B7 o biotina, niacina (vitamina B3), inositol, ácido fólico o vitamina B9 y C.

Minerales: Contiene potasio, fósforo, magnesio, manganeso selenio, zinc y hierro.

Fibra: Es buena fuente de fibra de ambos tipos: soluble e insoluble.

Propiedades alimentarias del maíz

Como alimento el maíz destaca por su riqueza en hidratos de carbono que le proporciona su abundante almidón. Como consecuencia, el maíz es un alimento muy saciante capaz de calmar el hambre durante mucho rato sin tener que recurrir a otros alimentos más ricos en grasas pero menos saludables para el organismo y con un poder calórico superior. Esta capacidad para calmar el apetito hace al maíz muy adecuado en las dietas de adelgazamiento. Se ha comprobado que las dietas que incluyen abundantes azúcares naturales y féculas permiten disminuir el peso de una forma más adecuada que aquellas que se basan en grasas o que someten al organismo a una sensación de hambre insostenible. Desde este punto de vista, el maíz, el arroz o las papas son alimentos muy aconsejables para reducir la obesidad.

El maíz posee una proporción elevada de proteínas si bien no completamente asimilables por el organismo. La razón de esto, según numerosos estudios, se encuentra tanto en la poca proporción de ciertos aminoácidos, principalmente triptófano, lisina y metionina, como la elevada proporción de leucina que neutraliza la absorción de la niacina (vitamina B3). La falta de este componente origina numerosas enfermedades, entre ellas la más conocida es la pelagra, que afecta a la piel, al aparato digestivo y al sistema nervioso y que puede ser mortal sino se trata adecuadamente. Esta enfermedad era muy habitual a principios del siglo XVIII cuando la población pobre de América, África y Europa basaba su alimentación en el maíz. Es importante combinar este alimento con otras verduras y con legumbres que puedan complementarlo.

Se ha comprobado que aquellas dietas que contienen un porcentaje bastante elevado de fibra consiguen hacer disminuir el peso corporal y eliminar el estado de ansiedad que produce la sensación constante de hambre, especialmente la fibra soluble que se mantiene durante más tiempo en el aparato digestivo. Si además de utilizarla para combatir la obesidad, tenemos en cuenta la importancia que tiene la fibra en el control del colesterol, en la prevención del estreñimiento o en la protección con respecto a cierto tipo de cánceres, nos daremos cuenta de la importancia que este componente tiene en la alimentación. El maíz tierno es especialmente rico en este componente.

El maíz es una de las plantas con más riqueza en vitamina B1 o tiamina. Esta vitamina es necesaria para que el organismo pueda transformar los alimentos en energía y para que el cerebro pueda absorber glucosa, necesaria para su buen funcionamiento. Una falta de esta vitamina producirá en las personas síntomas de depresión, cansancio, estrés, falta de vigor o poca capacidad mental. Proporcionar maíz en la comida es una manera de evitar las posibilidades de depresión y levantar el ánimo. Igualmente interesante resulta comer abundante maíz para las personas que deban hacer un esfuerzo mental, como los estudiantes en épocas de exámenes, dado que este alimento permite aumentar su concentración y fijar mejor los contenidos. No menos importante resulta la función antiestresante de la tiamina. En épocas de mucho trabajo, con problemas personales, nerviosismo, etc., el maíz puede constituir una de las mejores tranquilizantes naturales contra el estrés.

Además de la vitamina B1, hay que mencionar la riqueza del maíz en vitamina B7 o biotina, niacina (vitamina B3) y el ácido fólico o vitamina B9. El ácido fólico ejerce un papel primordial en la prevención de los ataques cardíacos, en el tratamiento de la depresión y en la formación del feto donde ayuda a prevenir los casos de espina bífida. 350 gr. de maíz diarios proporcionan la cantidad recomendada de esta vitamina en un hombre adulto.

Dentro del complejo de la vitamina B, hay que considerar la importancia del inositol, un componente que hace funcionar mejor al hígado al participar en la formación de la lecitina. Ayuda a la destrucción de las grasas, la eliminación del colesterol y la conservación de la piel y el cabello. Una deficiencia de este elemento podría producir un aumento del colesterol, problemas en la piel o caída del cabello. Comer maíz permitirá tener las arterias en mejores condiciones y lucir un cutis y un cabello más sano.

Además de vitaminas del complejo B, el grano de maíz, especialmente el seco, contiene cantidades importantes de vitamina A en forma de betacarotenos a diferencia del resto de cereales que contienen cantidades poco significativas de este elemento. Sabemos de la importancia de los betacarotenos como antioxidantes en la prevención de numerosas enfermedades degenerativas y su papel como desintoxicantes del organismo, así como su importancia en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

En cuanto a los minerales posee porcentajes bastante elevados de potasio, magnesio, hierro, fósforo y zinc. Es especialmente rico en manganeso por lo que ayuda al crecimiento de los huesos y a la formación de los músculos; selenio, cuyos niveles elevados ayudan a prevenir el cáncer de mama, el cáncer de próstata o de pulmones y previene la aparición de la caspa ; zinc, un mineral que ayuda a la formación de los huesos y de los dientes, a la salud del sistema inmunitario así como al incremento de la potencia y el deseo sexual.

El maíz es un cereal que carece de gluten por lo que su uso es muy adecuado para aquellas personas que padecen de enfermedad celiaca, o enfermedad caracterizada por una intolerancia al gluten. De igual manera constituye un alimento ideal en la dieta de los bebés de manera que forma parte de las papillas o comidas preparadas para los primeros alimentos sólidos del bebé.

Para aquellas personas que no desean ingerir las más de 300 calorías que proporcionan los 100 gr. de maíz seco existe la posibilidad de consumir este alimento como una hortaliza o verdura, cuando los choclos están tiernos. (Los choclos se pueden hervir junto con otras verduras).

Resulta ideal la combinación de maíz con quinoa o con espirulina, una combinación muy habitual en la cocina hispanoamericana, en la que estos últimos alimentos proporcionan al maíz una serie de aminoácidos esenciales en los que este cereal es deficitario, proporcionando a la combinación unas cualidades alimentarias excepcionales.

100 gr. de maíz tierno solo aportan 86 calorías y tienen la ventaja de poseer vitamina C, aunque su riqueza en otros componentes es menor. Hay que tener en cuenta que el maíz tierno puede ser más conveniente para aquellas personas que tienen la tensión arterial alta. Su riqueza en potasio, que casi iguala a la del maíz seco, y el hecho de poseer la mitad de sodio, junto con su mayor contenido en agua facilitaran la expulsión de líquidos del organismo más fácilmente.

Propiedades medicinales del maíz

Uso interno

La decocción de barbas de choclo, a razón de 5O g por litro durante 20 minutos, constituye uno de los recursos naturales más importantes para aumentar la diuresis o eliminación de líquidos del organismo.

Tomar cuatro vasos diarios de este preparado estimula los riñones haciendo aumentar la necesidad de orinar lo que constituye un recurso muy importante en un conjunto de anomalías corporales. Entre todas las afecciones para las que puede utilizarse la infusión de barbas de choclo, mencionaremos las siguientes:

Obesidad: Muy útil para perder peso, motivo por el cual entra en la composición de la mayoría de los preparados para perder peso.

Hipertensión: La eliminación de líquidos corporales contribuye a rebajar la presión arterial alta.

Cálculos renales: Esta preparación previene la formación de piedras en el riñón o ayuda a disolverlos.

Cálculos biliares: Igualmente útil resulta la ingestión de este líquido en la prevención de piedras en la vesícula.

 Cistitis: Aumentando la micción se puede ayudar a expulsar los microorganismos causantes de inflamaciones en la vejiga.

Nefritis: Aumentando la micción se puede ayudar a expulsar los microorganismos causantes de inflamaciones del riñón.

Edemas: Ayuda a eliminar agua, por lo que resulta indicado en los casos de excesiva acumulación de líquidos en el organismo en forma de edemas.

Insuficiencia cardíaca: Se ha utilizado como recurso para mejorar los síntomas de la insuficiencia cardíaca en relación a la acumulación de líquidos corporales que esta enfermedad conlleva. (Tobillos hinchados, abdomen hinchado, aumento de peso, etc.) Tratamiento peligroso. Consultar previamente con el médico.

Insuficiencia renal: Se ha utilizado como recurso para mejorar los síntomas de la insuficiencia renal en relación a la retención de líquidos corporales que esta enfermedad conlleva. (Tobillos hinchados, abdomen hinchado, aumento de peso, etc.) Tratamiento peligroso. Consultar previamente con el médico.

Síndrome premenstrual: Puede utilizarse este preparado para reducir la hinchazón que acompaña al síndrome premenstrual.

Remedio para los dolores en las piernas con maíz: En el caso de las personas con dolores en las piernas, se aplican baños tibios en las áreas afectadas. Para ello, se hierve los granos machacados de la choclo por 10 minutos y se agrega, después, flores de saúco.

Para el nerviosismo: se debe preparar un cocimiento de 25 gramos de barbas de choclo por litro de agua el cual se hierve por 15 minutos. Se bebe tres tazas al día. También se recomienda el mismo tratamiento para inflamación de los riñones.

 Para las inflamaciones de la vejiga: En las inflamaciones de la vejiga, el cocimiento de barba de choclo, expuesto en el párrafo anterior, limpia las mucosidades de la vejiga.  Se puede también complementa con una cataplasma caliente de harina de maíz que se aplica sobre el  área de la vejiga al acostarse.

Remedio con el maíz: A las madres cuando quieren disminuir su leche para destetar a sus niños, se les recomienda tomar el cocimiento de diez gramos de barba de choclo en medio litro de agua hervida durante diez minutos. Se toman dos tacitas por día con azúcar antes de comer o al acostarse.

Uso externo

El uso externo del aceite de maíz, muy rico en carvacrol, timol y mentol, se utiliza para fines cosméticos. Entre las principales aplicaciones mencionaríamos:

Manos secas: El aceite de maíz hidrata las manos y las protege de la sequedad. Muy útil después de realizar un trabajo físico con superficies ásperas o secas o después del contacto con la arena o el aire reseco. (Hidratar las manos con un poco de aceite).

Pelo seco: Igualmente la aplicación de unas gotas de este aceite sobre el pelo reseco ayuda a hidratarlo y proporcionarle más brillo.

La harina de maíz, utilizada externamente en forma de cataplasma, puede utilizarse con propiedades terapéuticas vulnerarias para la curación de las enfermedades de la piel y para el tratamiento del reumatismo. (Añadir un chorrito de agua a un vaso de harina de maíz y remover hasta que se forme una pasta consistente. Aplicar sobre la zona afectada). Entre las principales aplicaciones tenemos:

Eccemas: aplicar la cataplasma de harina de maíz sobre el eccema.

 Dermatitis del pañal: Aplicar harina de maíz desinfectada sobre la zona irritada. Para desinfectarla se asa ligeramente.

Llagas o úlceras

Golpes: Aplicar sobre la parte hinchada y dolorida.

Reumatismo: Aplicar la cataplasma sobre la articulación afectada.

Aceite de Maíz

El aceite de maíz se hace generalmente utilizando una combinación de procesos naturales y químicos para separar el aceite del germen de maíz del resto de los materiales vegetales.

La punta del germen de maíz es esencialmente donde se encuentra todo el aceite de un grano. Unos 6 kg de maíz disecado producirán aproximadamente 1,13 kg de aceite.

El procesamiento del aceite de maíz generalmente implica el craqueo del grano que tiene un contenido total de aceite de aproximadamente un 3% a 30% en peso y posteriormente se extrae el aceite del grano de maíz agrietado.

Este aceite es especialmente útil para comer en crudo o cocinado, proporcionando abundantes ácidos grasos esenciales, que son aquellos que el organismo no puede fabricar y tiene que tomar de los alimentos.

El mejor aceite de maíz es aquel que se obtiene por presión en frío, sin la intervención del calor, del germen del maíz.

Para ello se hace germinar al grano de maíz y luego, después que se haya secado, se extrae el aceite. Este tipo de aceite es rico en vitamina E, que es un tipo de vitamina que se obtiene a través de las grasas vegetales y que constituye un elemento muy importante para la salud del corazón y para la prevención de muchas enfermedades degenerativas, dado que constituye un gran antioxidante.

El aceite de maíz presenta muy buen sabor y muy buenas cualidades. Su uso permite realzar el sabor de los alimentos, especialmente ensaladas, platos al horno o guisos diversos. Es también adecuado para realizar mayonesa o postres. No debemos olvidar, sin embargo, que, al igual que otros aceites poliinsaturados (girasol, soja, etc.) o monoinsaturados vírgenes (aceite de oliva virgen, colza o maní) son menos estables que los refinados. (El refinado altera la calidad de los ácidos grasos pero los hace más duraderos). Así pues, hay que prevenir que este tipo de aceites se descompongan en contacto con la luz solar o el calor, por lo que deben ser guardados en un lugar oscuro y fresco. Si preferimos que el aceite de maíz sea más duradero y tenga más resistencia a volverse rancio, utilizaremos aceite de maíz refinado. A la hora de freírlo, al igual que el resto de aceites, es conveniente utilizar pequeñas cantidades y no reutilizarlo para impedir que el aceite desarrolle substancias tóxicas para el organismo. Se ha comprobado que el aceite de maíz tiene una resistencia mayor a la oxidación que el aceite de soja.

El aceite de maíz entra a formar parte de la composición de muchas margarinas vegetales que utilizan este aceite junto con otros aceites de naturaleza vegetal, fundamentalmente soja, oliva o girasol. Estos aceites son tratados con hidrógeno para conseguir estabilizarlos. Como resultado de este proceso, se forman grasas hidrogenas que presentan mejor textura, apariencia y se conservan mejor, pero que actúan en el organismo como si fuesen grasas saturadas y, por lo tanto, menos saludables. Aunque la margarina no contiene tanta grasa saturada como la manteca, no es tan aconsejada como el aceite puro. Son más saludables los alimentos que se fríen con un poco de aceite de maíz que aquellos en los que se utiliza la margarina o la manteca.

El aceite de maíz es rico en ácidos grasos poliinsaturados (58,7 % de ácido linoleico (omega-6)), o monoinsaturados (24,2 % de ácido oleico (omega-9)) frente a los saturados (12,7 % de ácido palmítico y esteárico. Dentro de los aceites grasos poliinsaturados el aceite de maíz es rico en omega-6, (ácido linoleico). El omega-6 es un ácido graso esencial, cuya importancia en la salud del aparato circulatorio resulta trascendental (disminución del colesterol, prevención de la arteriosclerosis, disminución de los ataques de corazón). El aceite de maíz es uno de los aceites vegetales con mayor proporción de grasas polinsaturadas, solamente superado por el aceite de nueces que contiene un 63,3%. Como la mayoría de los aceites vegetales, no contiene colesterol.

El aceite de maíz, ya sea refinado o virgen, tiene una gran cantidad de vitamina E: 17,2 mg. Al tener esta cantidad de vitamina E le convierte a este aceite en un poderoso aliado para combatir el envejecimiento y a los radicales libres producidos por la oxidación de las grasas. La vitamina E es un antioxidante natural.

Aunque el aceite de maíz virgen tiene mayor cantidad de vitamina E, no hay que despreciar el aceite refinado, pues también contiene, aunque en menor medida.

Se ha comprobado que la eficacia del aceite de maíz virgen en la reducción del colesterol es mucho mayor que la del refinado, por la presencia de una proporción mucho más grande de fitoesteroles.

No hemos de olvidar que el aceite de maíz, como el resto de las grasas, contiene un gran poder calórico, por lo que hemos de ser prudentes en su utilización ya que un abuso del mismo puede conducir a problemas de obesidad. Una cucharadita de aceite de maíz contiene unas 120 calorías. Para reducir la ingestión de grasas, si se tiene problemas de obesidad o se desea perder peso, es importante que, una vez vertido en la sartén, se deje calentar bien antes de añadir los alimentos. De esta manera, conseguiremos que la comida absorba menos aceite. Se puede optar por la técnica del “salteado” que consiste en freír ligeramente los alimentos con un poquito de aceite mezclado en un poquito de agua. El salteado permite freír sin que los alimentos se empapen con mucho aceite.

El aceite de maíz se utiliza en cosmética para el tratamiento de la piel y el cabello resecos por lo que entra a formar parte de muchos productos elaborados con esta finalidad. Igualmente se utiliza con propiedades terapéuticas para muchas afecciones de la piel.

Harina de Maíz

Además de comer los granos secos o tiernos del maíz o utilizar el choclo para comer como una hortaliza fresca, la molienda del maíz permite extraer la harina con la que se elaboran muchos preparados alimenticios:

La harina de maíz es el polvo, más o menos fino, que se obtiene de la molienda del grano seco del maíz. Puede ser integral, por lo que presenta un color amarillo, o refinada en cuyo caso es de color blanco. Está formada fundamentalmente por almidón y de zeína, un tipo de proteína.

Propiedades alimentarias de la harina de maíz

La principal ventaja de la harina de maíz con respecto a otras harinas como las de trigo, cebada, centeno o avena, es el hecho de carecer de gluten por lo que resulta adecuada para las personas con enfermedad celiaca o intolerancia al gluten. Esto permite preparar una serie de platos que son adecuados para este tipo de enfermos. Por otra parte, por el hecho de carecer de gluten, no puede utilizarse este tipo de harina como ingrediente exclusivo en la fabricación de pan si no se combina con otras harinas panificables (trigo, cebada, centeno o avena) Esto no implica que no sea utilizado como “pan” básico en algunas culturas que, utilizan diferentes técnicas para conseguir su digestibilidad.

La harina de maíz presenta, al igual que el grano de esta planta, deficiencias en aminoácidos, por eso muchas veces se le añaden suplementos de los mismos para aumentar sus propiedades alimentarias, especialmente triptófano. Por otra parte, este tipo de harina es una buena fuente de hidratos de carbono, minerales (magnesio, fósforo, hierro, selenio y zinc) de vitamina B, especialmente tiamina, vitamina E y vitamina A. La harina de maíz preferida por el consumidor es la blanca, que, cuando no está enriquecida, carece de vitamina A y de fibra, pues ambos componentes desaparecen con el refinado.

La harina de maíz es un alimento sin colesterol y por lo tanto, su consumo ayuda a mantener bajo el colesterol, lo cual es beneficioso para nuestro sistema circulatorio y nuestro corazón.

La harina de maíz al no tener purinas, es un alimento que pueden tomar sin problemas aquellas personas que tengan un nivel alto de ácido úrico. Por este motivo, consumir alimentos bajos en purinas como la harina de maíz, ayuda a evitar ataques en pacientes de gota.

Debido a que tiene un bajo nivel de sodio, consumir la harina de maíz es beneficioso para quienes padecen hipertensión o tienen exceso de colesterol.

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