DÁTIL

Los dátiles son los frutos de las palmeras datileras (Phoenix dactylifera) una palmera perteneciente al a la familia de las Arecáceas que puede alcanzar los 30 metros de altura.

Los dátiles aparecen en forma de racimos colgantes debajo de las grandes hojas pinnadas que se desarrollan en forma de penacho.

Los troncos se caracterizan por su gruesa corteza en la que persisten las marcas de las antiguas hojas. Las hojas o frondas, de color verde con tonos gris, poseen largos peciolos cubiertos de púas en la base. Pueden alcanzar los 5 metros de longitud.

Las flores son pequeñas y amarillas y de ellas nacen los frutos, unas bayas comestibles llamados dátiles de forma oblonga que pueden alcanzar los 4 cm de longitud.

Los dátiles resultan muy importantes para los habitantes del desierto, ya que han constituido y constituyen una de las principales fuentes de alimento y de riqueza de las zonas con agua.

Los restos arqueológicos demuestran que este árbol ya fue utilizado desde hace más de 5.000 años porque se han encontrado carozos de dátil en las excavaciones de cuevas primitivas. Probablemente los primeros cultivos aparecen hace unos 3.000 años. (Inscripciones asirias demuestran como este pueblo ya las polinizaba artificialmente). Aparece nombrada con frecuencia en la Biblia y sirve de decoración en las tumbas egipcias.

En la actualidad, las palmeras datileras crecen en estado natural en el Norte de África. Pueden verse en gran abundancia en Arabia, Marruecos, Túnez, Argelia, Siria, Irak y Palestina, aunque también aparece cultivada en muchas regiones del mundo de clima cálido. Su área de expansión se extiende desde las Islas Canarias hasta la India.

Los principales productores de dátiles del mundo son Arabia, Irán, Egipto e Irak. Túnez y Argelia, que suministran muchos a Europa. La palmera datilera se ha adaptado bien en América después de haber sido exportada en el siglo XIX por los colonizadores españoles. Existen grandes campos plantados en México y California.

Para poder producir dátiles las palmeras femeninas necesitan tener en la proximidad pies masculinos. Cuando se cultivan, generalmente se realiza la polinización de manera artificial (Se cortan inflorescencia masculinas y se cuelgan en el centro de las femeninas). Los dátiles solo pueden madurar en zonas de clima cálido y seco. Climas cálidos y húmedos producen dátiles de baja calidad.

Las palmeras femeninas producen una cantidad muy elevada de frutos, llegando algunas a proporcionar más de 200 kilos al año. Existen manojos de dátiles que pueden llegar a pesar más de 12 kilos.

Constituyen una de las frutas de mayor riqueza energética (el 11% de las necesidades diarias de energía para un hombre adulto de actividad física media).

En su composición destacan los siguientes nutrientes:

Azúcares: Es una de las frutas más ricas en azúcares; compuestos principalmente de glucosa y fructosa.

Vitaminas, especialmente B1, B2, B5, B3 y B6. Entre otras cosas, estas vitaminas tienen la facilidad de aprovechamiento de los azúcares por las células, proporcionando energía y vigorizando el organismo.

Minerales: Aportan sobre todo potasio, hierro, magnesio, fósforo y calcio.

Oligoelementos: Aportan cobre, manganeso  calcio y zinc, en cantidades significativas.

Fibra vegetal: 100g de dátiles contiene casi la tercera parte de la cantidad diaria recomendada, además se trata mayormente de fibra soluble, formada por pectina y gomas, aunque también contiene fibra insoluble y celulósica. Al complementarse, ambas ejercen acciones favorables sobre el intestino.

Propiedades alimentarias del dátil

Los dátiles, por su gran contenido en hidratos de carbono y azúcares, constituyen un alimento muy energético. Ideales para reponer las fuerzas después de una gran caminata o un trabajo fuerte. Buena fuente de energía para los niños que pueden seguir jugando durante mucho tiempo sin sentir la sensación de cansancio o para los deportistas después o durante los grandes esfuerzos.

A diferencia de otros alimentos muy calóricos pero provistos de energía vacía de muy corta duración, los dátiles pueden mantenernos satisfechos durante mucho tiempo porque sus azúcares, de fácil asimilación, son liberados poco a poco prolongando la sensación de saciedad. En este sentido estos frutos son ideales para mantenernos satisfechos cuando tenemos hambre entre comida y comida sin la necesidad de recurrir a golosinas, chucherías u otros alimentos menos deseables.

Los dátiles aportan mucha energía, tanto a los músculos como al cerebro, por lo que permiten, no solamente realizar grandes esfuerzos físicos, sino que incrementan la capacidad y la agilidad mental, por lo tanto constituyen un buen recurso para los estudiantes que pueden concentrarse mejor y rendir mucho más en los exámenes si comen unos cuantos dátiles.

Este alimento es muy rico en ácido pantoténico o vitamina B5, una vitamina necesaria para la producción hormonal así como para la transformación de las grasas e hidratos de carbono en energía. Se piensa que la ingestión de alimentos ricos en ácido pantoténico contribuyen a rendir mucho más en el deporte. Se realizaron estudios según los cuales la ingestión de un par de gramos diarios de vitamina B5 conseguía obtener marcas más elevadas.

Esta misma vitamina se utiliza para combatir el estrés, el nerviosismo y sedar el organismo. Los dátiles, en este sentido, pueden considerarse como “pastillas naturales anti-estrés” por la capacidad que tienen de relajar al individuo y hacerlo sentir mejor. Comer dátiles antes de irse a dormir, por su contenido en triptófano que estimula la formación de la melatonina, es una buena solución para conciliar el sueño y evitar el insomnio.

También contiene mucha vitamina B3 o niacina que, además de intervenir en la metabolización de las grasas, los azúcares y las proteínas, ayuda a disminuir el colesterol, participa en la buena salud de los nervios y de la piel, disminuye la presión arterial y ayuda a tener el aparato digestivo en buenas condiciones.

Los dátiles son muy ricos en minerales. Contienen mucho potasio, especialmente los dátiles secos. El potasio mantiene el equilibrio hídrico del organismo al contrarrestar el sodio. Los dátiles incrementan la micción y ayudan a tratar la retención de líquidos y otras enfermedades relacionadas con la acumulación de toxinas y líquidos en las articulaciones como la gota o la artritis. Al aumentar la diuresis tienen un efecto positivo contra la hipertensión.

Además de potasio, contienen cobre, un mineral que interviene en la formación de la hemoglobina de la sangre. La deficiencia del mismo puede producir anemia, problemas en el sistema nervioso o colesterol elevado. También son ricos en magnesio y calcio. El primero es esencial para la transmisión de los impulsos nerviosos y el ritmo del corazón. El calcio es necesario para la buena formación de los huesos y de los dientes.

Los dátiles contienen bastante fibra por lo que pueden ser útiles para prevenir o tratar el estreñimiento. Al mismo tiempo, tratándose de fibra soluble, es muy útil para evitar el aumento del colesterol dado que este tipo de fibra arrastra el colesterol y evita que sea absorbido en el intestino.

Propiedades medicinales del dátil

Los dátiles, además de sus propiedades alimentarias, poseen propiedades medicinales utilizadas principalmente en los países árabes. Entre las principales propiedades tenemos:

Uso interno

Anemia: Por su elevada cantidad de hierro la ingestión habitual de este fruto puede ser útil para remediar el problema de la anemia, en especial en lo que se refiere a anemia ferropénica.

Bronquitis: Las decocciones de dátiles, higos secos, azufaitos o frutos del jingolero (Ziziphus jujuba) y ç pasas de uva constituyen una solución adecuada para el tratamiento de la bronquitis. Ayudan a relajar los alveolos y a expulsar las mucosidades del aparato respiratorio. (Decocción durante 10 minutos de dos higos, dos azufaitos, dos dátiles y dos cucharadas de pasas de uva por litro de agua durante 20 minutos. Beber un par de vasos al día).

Tos: Los dátiles, combinados con los higos secos, pueden constituir un remedio adecuado para el tratamiento de la tos. (Decocción de tres dátiles y dos higos en un litro de agua durante 10 minutos. Un par de tazas al día).

Uso externo

Anginas: Por su contenido en magnesio y niacina, la decocción de dátiles ayuda a superar el dolor de anginas y disminuye el tamaño de las amígdalas. (Realizar una decocción durante 10 minutos de 4 dátiles en un vaso de agua. Dejar que se enfríe un poco y realizar gargarismos con el líquido resultante).

Los dátiles pueden comerse solos como postre, entre comidas como tentempié o para añadir a otros platos, como los postres dulces o el muesli.

Para conservarlos se deben guardar en recipientes de cristal hermético y seco en un lugar oscuro. Conservados de esta manera pueden aguantar mucho tiempo sin estropearse.

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