DIENTE DE LEÓN

(Taraxacum officinale) Planta perenne muy variable de hasta 40 cm de altura.

Tallos que soportan las flores sin hojas. Hojas basales en roseta, que varían bastante, desde enteras hasta divididas en lóbulos triangulares y con el pecíolo generalmente alado. Flores en capítulos amarillos de hasta 6 cm. con largas lígulas y brácteas bien marcadas, con las exteriores curvadas hacia atrás. El fruto es un aquenio provisto de vilano o penacho, con forma esférica y plumosa. Las rosetas de las variedades cultivadas son mucho más grandes pudiendo alcanzar hasta los 50 cm. de diámetro.

Hábitat: Junto a los caminos, baldíos, pastos secos, en campos cultivados, borde de los caminos y herbazales. Ampliamente distribuida por el hemisferio norte del planeta, Europa, América del Norte y otras zonas templadas del planeta. La planta se comienza a cultivar en algunos lugares como verdura.

Taraxacum deriva de la palabra árabe-persa tharakhchakon, que designa un cierto tipo de achicoria.

No fue hasta el año 1000 que el nombre pasó al latín de la Edad Media por la mediación del médico árabe Avicena (Ibn Sinâ). La palabra officinalis del latín, significa “oficina”, que más tarde se convertiría en “farmacia”.

Los nombres más antiguos no son muy conocidos ya que no se encuentra con certeza ninguna información sobre su origen en los antiguos manuales hasta la Edad Media.

Esto explica, probablemente, que la aparición masiva del diente de león, es una especie de fenómeno cultural que tiene inicio sólo en los últimos siglos, desde que las fumigaciones de las praderas con el purín benefician la propagación de esta especie.

De todas las plantas locales, el diente de león es el que tiene mayor número de nombres comunes. Uno de sus nombres está vinculado a las propiedades diuréticas de la planta: Pissenlit. Hyeronymus Bock preconiza su efecto diurético ya en 1546.

En el mismo siglo, el apotecario alemán Jacob Dietrich von Bergzabem (Tabemaemontanus) recomendaba esta planta contra “los calentamientos del estómago y del hígado, los libera y los expulsa por la orina”.

El diente de león no fue conocido ni por los Griegos ni por los Romanos, parece ser que fueron los bárbaros los que lo trajeron al sudoeste de Europa. Pero no fue hasta el siglo XVI cuando varios médicos reconocieron las grandes virtudes curativas de esta planta.

En el siglo XVI, el médico y botánico Leonhart Fuchs recomendaba el T. officinale como astringente, antidiarreico, para el dolor estomacal y para favorecer la menstruación. Como otras especies semejantes de Taraxacum, suelen ser llamados, además de “dientes de león” (nombre que recibiría por sus hojas), también “áster” (latinismo que significa: astro o estrella) por la forma de su semilla voladora, y también “panadero”; suele ser costumbre en ciertas regiones tomar al vuelo una de las semillas y soplarlas diciendo la frase “panadero tráeme buena suerte”.

El título de la novela El vino del estío (The Dandelion Wine) del escritor norteamericano Ray Bradbury hace referencia precisamente a un vino elaborado a partir de estas flores.

El nombre popular de “meacamas” (con variaciones regionales, como “churracamas” en Cantabria o “pissenlit” en ciertas partes de Francia) procede de una tradición infantil según la cual, si se arrancaba un ramo grande de flores de diente de león, el recolector sufriría de enuresis nocturna. Es posible que dicha tradición esté relacionada con los conocidos efectos diuréticos y depurativos asociados al consumo de la planta.

Partes utilizadas del diente de león

 Hojas: Las hojas se utilizan a modo de espinacas, crudas en ensaladas o cocinadas como verdura. En ensaladas tienen un sabor más bien amargo, por lo que se recoge solamente los brotes tiernos. Se pueden preparar infusiones con las hojas secas con fines medicinales.

Flores: Los capítulos florales antes de abrirse se pueden encurtir en vinagre y sal como si fuesen alcaparras. También se pueden freír. Frescas se pueden añadir los pétalos en ensaladas.

Raíz: Las raíces de plantas adultas (2 años) se tuestan y se utilizan como sucedáneo del café sin cafeína, como la raíz de la achicoria.

Componentes activos:

Hidratos de carbono: inulina, helenina, arabinosa, levulina, sacarosa (planta), mucílagos (raíz).

Vitaminas: vitaminas del grupo B (especialmente ácido fólico o vitamina B9), vitamina C, colina. Alto contenido en betacarotenos en las hojas (supera incluso a las zanahorias).

Minerales: Alto contenido en potasio (4,5% en hojas y 2,5% en la raíz).

Alcaloides: Taxarina

Principios amargos: Taraxecina y taraxacerina.

Aminoácidos: Asparagina, gluten.

Ácidos: Ácido cafeico, clorogénico, asparagínico, linoleico (omega-6), linolénico (omega-3) y oleico (omega-9).

Flavonoides: Luteolina.

Taninos, lactonas sesquiterpénicas, saponinas, cumarinas, caucho (en el látex) y aceite esencial.

Propiedades alimentarias del diente de león

El diente de león es la verdura más rica en vitamina A, en forma de betacarotenos. La vitamina A constituye uno de los mejores antioxidantes, capaz de neutralizar los radicales libres que son causantes de numerosas enfermedades degenerativas. Se ha comprobado que la vitamina A es necesaria para el buen estado de la vista, previniendo la aparición de enfermedades como la ceguera nocturna, las cataratas o el glaucoma. No menos importante resulta esta vitamina para la conservación de la piel, previniendo la aparición de numerosas anomalías como eccema, acné, psoriasis, piel seca, herpes, cortes, heridas, quemaduras, etc.

Aunque las espinacas tengan mucha fama de tener mucho betacaroteno, son superadas por mucho por el diente de león. (9.900 UI/100 g. en las espinacas y 14.000 UI /100 g. en el diente de león). Unos 30 g frescos de esta planta cubren las necesidades diarias de un adulto.

El diente de león contiene cantidades abundantes de vitamina C y ácido fólico (B9). La vitamina C, constituye junto con la vitamina A, otro de los mejores antioxidantes y el ácido fólico, entre otras propiedades, ayuda a proteger el feto contra las malformaciones.

Destaca especialmente su contenido en potasio que contrarresta el sodio y contribuye a sus propiedades diuréticas. Igualmente interesante para la circulación sanguínea y el control de la hipertensión resultan sus proporciones elevadas de magnesio y especialmente su elevada proporción de calcio. Se ha comprobado en pacientes con problemas de hipertensión que tenían bajos niveles de magnesio.

Destaca especialmente su contenido en calcio. Este mineral, además de su reconocido valor para el desarrollo de los huesos y la prevención de la osteoporosis, tiene gran importancia en la prevención de enfermedades circulatorias como la formación de coágulos en las arterias o la hipertensión. El diente de león es después de las espinacas (210 mg por cada 100g de peso fresco) la verdura que contiene más calcio (187 mg por cada 100g de peso fresco). Aunque hay que precisar que no todo este calcio se absorbe bien pues, tanto las espinacas como el diente de león, son muy ricos en oxalatos que inhiben parte de la absorción de este mineral. Aun así se pueden considerar como buenas fuentes de calcio.

El diente de león, junto con el calcio, contiene bastante fósforo, por lo que comer esta verdura nos ayudará a mantener nuestros dientes, huesos y cabello en mejores condiciones.

Esta verdura es, además, una buena fuente de cobre. Este mineral interviene también en la formación de los huesos y en el buen estado de los nervios y de las defensas. Junto con el hierro tiene un papel fundamental en el mantenimiento de los glóbulos rojos y la buena salud de nuestras arterias.

El diente de león, como la mayoría de las verduras de hoja verde, resulta un alimento con muy pocas calorías como consecuencia de su bajo contenido en grasas e hidratos de carbono y su elevada proporción de agua. Todo ello lo convierte en uno de los alimentos menos calóricos (tan solo 16 calorías por cada 100 g de planta fresca). Siendo además unos de los principales alimentos diuréticos, resulta ideal para las personas que quieran realizar dieta para adelgazar o aquellas personas que presenten problemas de obesidad, además de ser muy conveniente para las que tengan problemas de retención de líquidos, tal como se ha mencionado anteriormente.

Resulta muy conveniente mezclar esta planta con un conjunto de plantas con propiedades depurativas similares, como el apio, la cebolla o la zanahoria u otros alimentos naturales. También se pueden cocinar todas ellas en forma de caldo, que contiene muchas vitaminas y de gran valor depurativo.

El diente de león es la fuente vegetal más importante de hierro y una fuente bastante importante de cobre. El hierro en los alimentos resulta útil para prevenir la anemia.

Aunque las espinacas tienen la fama de ser la verdura que contiene más hierro (1,5 mg por cada 100 g de planta fresca), en realidad son superadas por otras plantas que contienen mucho más que éstas. La primera de todas es el diente de león (3, 10 mg por cada 100 g de planta fresca).

Propiedades medicinales del diente de león

 Uso interno

 Hepático: Es un buen estimulante de la función hepática y biliar, siendo muy útil en aquellos casos en que se presente hepatitis o cirrosis, con presencia o no de ictericia.

Por sus propiedades depurativas y hepatoprotectivas, el diente de león puede utilizarse para depurar la sangre de toxinas y proteger el hígado de una posible degeneración causada por intoxicación alimentaria o intoxicación química. (Decocción de 100 gr. de raíces en litro y medio de agua. Tomar tres tazas al día).

Diurético: Es una de las plantas que más estimula la producción de orina. Contiene altas dosis de sales de potasio lo que lo convierte en un diurético fuerte. Estas propiedades son bien conocidas, hasta el punto que su nombre vulgar en catalán ‘pixallits’ o en francés ‘pissenlit’ traducido significa “mea-camas”, haciendo referencia a esta propiedad. De ahí que su uso es muy adecuado en aquellos casos en que resulte interesante eliminar tanto agua (edemas, retención de líquidos) como toxinas (obesidad).

Colesterol: También resulta ideal en aquellos en los que resulta fundamental eliminar residuos y toxinas de la sangre, colesterol, ácido úrico, diabetes, urticaria, mala circulación, reuma, etc., y favorecer la expulsión de piedras del riñón. (Infusión de hojas secas. Tomar 3 tazas al día. La misma infusión también se puede realizar con la mezcla de hojas y raíces).

Aperitivo: Aparte de sus propiedades diuréticas, el diente de león constituye una planta silvestre comestible con propiedades aperitivas muy destacadas, cuando se consume combinada con otras verduras o plantas silvestres en ensaladas, en cuyo caso mejora mucho la digestión. Sus principios amargos estimulan las funciones de los órganos digestivos. Los capullos florales, antes de abrir, y preparados en vinagre resultan deliciosos y abren también el apetito. Indicada en casos de inapetencia o trastornos alimentarios como la anorexia.

Anemia: Siendo la especie vegetal que contiene en sus hojas más cantidad de hierro, se comprende como puede ser utilizada para aumentar los niveles de este mineral en el cuerpo, previniendo la aparición de la anemia o ayudando al organismo a recuperarse de esta enfermedad. También colabora contra la anemia aportando altas dosis de ácido fólico, una vitamina necesaria, junto con el hierro, para fabricar células sanguíneas. (Infusión de una cucharada de planta seca por taza de agua. Beber 3 tazas al día. Jugo o tintura con agua en forma de complementos para la anemia).

Estreñimiento: Constituye un laxante suave (5 gr. al día de extracto fluido) debido a su contenido en fibra y a sus principios medicinales que estimulan los movimientos de los intestinos.

Problemas de visión: Por su contenido en helenina y en vitamina A (en forma de betacarotenos), estimula la captación de luz, siendo interesante en el tratamiento de la

ceguera nocturna. (Infusión durante 1/4 de hora de un puñado de flores por medio litro de agua. Tomar un par de tazas al día).

Uso externo

 Piel: Aplicada en forma de emplasto, realizado con las hojas frescas machacadas, ayuda a cicatrizar las afecciones de la piel como heridas, llagas, es muy adecuado para el tratamiento de cardenales y moretones.

Várices y hemorroides: También su riqueza en taninos la convierte en una buena amiga, con propiedades calmantes y relajantes de problemas circulatorios periféricos (Baños locales con la decocción de toda la planta).

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