DURAZNO

La Prunus pérsica, también conocida como durazno, melocotón o duraznero, es una planta originaria de la antigua China. Se han encontrado indicios de que su cultivo se remonta 3.000 años, siendo en la actualidad un símbolo de longevidad e inmortalidad, así como un motivo decorativo que acompaña a la cerámica del país desde hace siglos.

Desde China fueron introducidos en Persia (actual Irán) a través de diversas rutas comerciales abiertas entre montañas, donde los descubrió Alejandro Magno llevándolos durante el siglo IV A.C. a Grecia. De este recorrido desde Asia a Europa conserva su nombre latino Persicum pomum o fruta de Persia.

Sería pasados muchos siglos, en la Edad Media, cuando el cultivo y consumo de este fruto se extendería por toda Europa, desarrollando una expansión definitiva a lo largo del siglo XIX.

Cristóbal Colon fue el primero en introducirla en el continente americano, en donde notó que las condiciones climáticas y el suelo fértil del nuevo continente eran apropiados para el crecimiento y propagación de la planta.

Hoy en día, el duraznero se encuentra distribuido por todos los rincones del mundo al ser una de las frutas preferidas en el consumo fresco, en jugos o en recetas elaboradas. Los principales países productores son China, Estados Unidos, Argentina, Chile, Francia, Grecia y España.

Se trata de uno de los árboles frutales más cultivados en todo el mundo, es posible que ocupe el segundo lugar, detrás de la manzana. Es un árbol caducifolio que dependiendo de la variedad puede ser pequeño o crecer hasta los 5 metros de altura. Requiere de muchos cuidados en el cultivo, pues no es resistente a las heladas, pero requiere de algunas condiciones invernales que las zonas subtropicales no le pueden ofrecer, así mismo, en verano necesita de temperaturas muy altas para poder madurar. Se caracteriza porque sus flores usualmente crecen antes que las hojas, en pares o solitarias, están provistas de cinco pétalos de color rosa y estambres alargados. Su tronco posee una corteza fina y con algunas estrías no muy profundas, mientras que sus hojas de margen dentado son lanceoladas y suelen soltar sus estípulas de manera prematura.

El fruto del duraznero, el durazno es una pulpa carnosa y jugosa recubierta de una piel aterciopelada y suave, la cual encierra el carozo o semilla de la drupa. Cuando madura tiene un excelente sabor, el cual varía dependiendo del tipo de crecimiento que haya tenido el duraznero, ya sea de manera silvestre o bajo la intervención humana.

Con fines medicinales se utilizan del árbol del durazno las hojas tiernas, las flores, los frutos y el látex de la corteza del tronco y de las ramas.

La composición del durazno es una equilibrada combinación de provitamina A, vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B6), vitamina C y E, potasio, magnesio y fibra vegetal. Todo ello en cantidades moderadas, pero con prácticamente nada de sodio y de grasa. Contiene un 9% de fructosa y otros azúcares, y menos de 1% de proteínas.

Propiedades alimentarias del durazno

La principal virtud de los duraznos es su riqueza en carotenos, entre ellos la xantofila, que es el carotenoide que le da la coloración amarilla a esta fruta. Entre sus virtudes más interesantes deberíamos mencionar sus propiedades anticancerosas, especialmente en la protección de cánceres de estómago.  Los carotenos poseen otras virtudes antioxidantes como las de proteger nuestras arterias o mantenernos jóvenes durante más tiempo. Su presencia en el cuerpo garantiza la buena salud de la visión, impidiendo la formación de las cataratas o la hipersensibilidad a la luz solar; el buen estado de la piel, de los dientes o de las encías.

Su carencia puede manifestarse en una falta de visión, ceguera nocturna, sequedad en la piel, acné juvenil o una mayor facilidad para las infecciones. Protegen nuestro estómago, impidiendo la formación de úlceras o nos ayudan a mantenernos más jóvenes durante más tiempo al eliminar la acción destructora de los radicales libres. Por lo tanto, el durazno, por su riqueza en carotenos, vitamina C y selenio, se puede considerar un buen antioxidante.

Es un alimento poco pesado para el estómago y ayuda al hígado a realizar los procesos digestivos al incrementar la producción de la bilis y favorecer la digestión de las grasas. Se dice, pues, que es un fruto colerético y, al igual que la achicoria o el diente de león, por ejemplo, resulta muy útil para ayudar en los procesos de insuficiencia biliar.

Igualmente su jugo, por sus propiedades diuréticas y ácidas, resulta ideal para evitar los cálculos renales o de vesícula o ayudar a su disolución, especialmente si mezclamos su jugo con miel. Además, tiene propiedades ligeramente laxantes por lo que puede resultar muy eficaz para prevenir el estreñimiento.

Es rico en minerales, potasio, fósforo, magnesio, cinc y selenio. El potasio ayuda a mantener el equilibrio hídrico, contrarrestando el efecto negativo que el sodio podría tener en la retención de líquidos. Por lo tanto resulta adecuado para eliminar líquidos sobrantes del organismo y pueden ser utilizados en las dietas de adelgazamiento.

Bien conocida es la importancia del fósforo en el proceso de formación de los huesos, junto con el calcio, pero no debemos olvidar tampoco la trascendencia de este elemento en el sistema nervioso y en el cerebro. Comer esta fruta puede resultar muy interesante en jóvenes que estén en periodo de crecimiento o que necesiten energía para sus estudios, pero también en personas mayores para prevenir la descalcificación que conduce a la osteoporosis.

El magnesio, junto con la abundancia que esta fruta posee en niacina, ayuda a serenar los nervios y prevenir estados de ansiedad o de estrés.

El zinc, además de ser un buen antioxidante, interviene en la maduración de los órganos reproductores al aumentar la testosterona, hormona reproductiva masculina por lo que conlleva el normal crecimiento de una persona, evitando el enanismo.

El selenio, además de proteger el corazón, favorecer el sistema inmunitario o eliminar los metales pesados del organismo, interviene en la protección de numerosos cánceres, como el de colon, próstata o pulmones. Sin él el organismo no puede producir glutatión, uno de los mejores antioxidantes. Se utiliza junto con el zinc para prevenir la caspa.

Muchas de las propiedades del durazno se encuentran en la piel, por lo que resulta interesante comer este fruto sin pelar, siempre que se haya lavado muy bien y proceda de cultivos ecológicos en los que no se hayan utilizado pesticidas. Algunas personas les resulta molesta la piel e incluso sus pelos les produce picazón o reacciones desagradables. En este caso también conviene pelarlas.

Un recurso más práctico consiste en recurrir al pelón (nectarina) que tiene propiedades muy similares a esta fruta con la ventaja de ser más rica en vitamina A y potasio, además de carecer del vello del durazno que tan molesto resulta a algunas personas.

Propiedades medicinales del durazno

A nivel digestivo el durazno es estimulante de las funciones gástricas del organismo, sus ácidos actúan complementariamente con los generados por el tubo digestivo, lo cual convierte a este fruto en un excelente laxante y depurativo.

En los niños pequeños es una de las primeras frutas recomendadas por los pediatras para ampliar la dieta del bebé, aunque en ocasiones puede causarles estreñimiento, por lo cual es recomendada su ingestión a manera de compota.

En el embarazo es utilizado comúnmente para evitar las náuseas propias de este estado.

Para evitar o combatir los eczemas u otras afecciones dermatológicas es prudente el consumo diario de durazno, ya sea comiendo el fruto o tomarlo en jugo.

Las hojas, las flores y el fruto del durazno poseen grandes cualidades como diurético, por lo cual es aconsejable el tomar de 4 a 5 kilos de jugo de durazno al día para desintoxicar y purificar los tejidos y la sangre de los riñones. Este tratamiento será prudente realizarlo durante 3 días cada 2 semanas, y también contribuye en los tratamientos contra la retención, arenillas y cálculos de la orina.

Es muy frecuente encontrar cremas y otros productos de belleza a base de durazno, especialmente en aquellos propios del cuidado de la piel, pues posee grandes cualidades tónicas dermatológicas.

Preparados con flores y hojas de durazno para uso interno

Antitusivo: La infusión de hojas secas resulta eficaz en el tratamiento de la tos, especialmente de carácter irritativo. (Infusión de una cucharadita de hojas secas por vaso de agua. Un par de vasos al día).

Aparato digestivo: Entre las principales propiedades tenemos las siguientes:

Propiedades laxantes de las flores: adecuadas para prevenir el estreñimiento, especialmente el estreñimiento en los niños (Infusión de una cucharada pequeña de flores secas por vaso de agua. Filtrar y beber un par de tazas al día).

Propiedades purgantes de las hojas: en vez de utilizar las flores, utilizamos las hojas, las propiedades laxantes se hacen más enérgicas y se convierten en purgantes. (Infusión durante 10 minutos de una cucharadita de hojas secas por taza de agua. 2 tazas al día, repartidas en cuatro tomas).

Protector de las mucosas gástricas: Posee propiedades emolientes adecuadas para proteger las mucosas y evitar la irritación. Resulta muy adecuada para el tratamiento de las úlceras de duodeno. (Realizar una infusión con 20 gr. de flores de durazno secas y 30 gr. de las flores de ortiga seca en 3/4 de litro de agua. Beber 4 tacitas al día después de cada comida) y de intestino (Realizar una infusión con una cucharada de flores secas de duraznero y otra de hojas secas de avellano en 750 cl de agua. Tomar tres tazas al día antes de las comidas principales).

Propiedades antivomitivas: especialmente adecuadas para tratar los vómitos que se producen durante el embarazo al levantarse. (Infusión de una cucharadita de flores secas por taza de agua. Tomar una taza después de desayunar).

Propiedades digestivas: Contra la mala digestión se puede realizar una infusión con una cucharadita de hojas de durazno y salvia y beberla después de las principales comidas.

En casos de nerviosismo o mucha tensión y ansiedad, es recomendado el té preparado con las hojas de esta planta, ya que posee propiedades sedantes leves.

 

 

 Uso externo

El durazno es una planta que utilizada externamente tiene propiedades beneficiosas para la piel, especialmente en cosmética. Se pueden realizar mascarillas con la pulpa de este fruto que aplicadas sobre la cara serán de mucha utilidad para dar vida a las pieles apagadas y secas.

Las hojas tiernas de durazno pueden utilizarse para el cuidado externo de la piel, eliminando manchas, granos y otras impurezas de la misma. (Exprimir unas cuantas hojas y aplicar el jugo sobre la zona afectada).

Los duraznos son “frutas del tiempo” porque aguantan muy poco una vez recogidas. Deben comerse frescos y es mejor hacerlo cuando están bien maduras lo que normalmente se produce entre los meses de primavera y otoño.

Para comerlos fuera del tiempo se pueden elaborar mermeladas, gelatinas o confituras. También son bastante nutritivos los duraznos enlatados en almíbar que pueden comerse a lo largo de todo el año, aunque presentan una proporción de calorías mayor y un menor contenido en vitaminas y minerales.

Resulta especialmente adecuada la técnica del secado al sol que permite comerlos crudos, sin añadir azúcar. Realizados de esta manera, mantienen prácticamente todas sus propiedades y resultan especialmente nutritivos.

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