FRAMBUESA

La frambuesa es el fruto del frambueso (Rubus idaeus). El frambueso es una planta de la familia de las Rosáceas, dentro de la cual se encuentran otros arbustos muy parecidos como las zarzas (Rubus fruticosus), los groselleros (Ribes rubrum) o las frutillas (Fragaria vesca); árboles tan utilizados como el manzano (Malus domestica) o el almendro (Prunus amygdalus); y flores tan frecuentes en los jardines como las rosas (Rosa spp.)

Los frambuesos rojos son arbustos perennes que alcanzan 2 m de altura aproximadamente. Poseen tallos leñosos, redondeados, erectos, rojizos y con ramas colgantes provistas de espinas delgadas y rectas, mucho menos resistentes que las de las zarzamoras. Sus hojas son pinnadas y disponen de 3 a 7 foliolos dentados con acusada pilosidad blanca en el envés. Flores de 1 cm de diámetro, blancas y reunidas en inflorescencias de hasta 10 flores cada una. El fruto es un agregado de diversas drupas (polidrupa), llamado frambuesa, de color rojo no brillante y velloso que madura en verano u otoño.

El frambueso es una planta procedente del Norte de Asia y de Europa Oriental. Se cree que se encontró por primera vez en el monte Ida en Grecia, de ahí que los romanos la bautizaron con el nombre de Idaeus que significa “del monte Ida”. De hecho se puede encontrar en este lugar abundantemente, aunque crece prácticamente en toda Europa, excepto en zonas muy septentrionales. En climas atlánticos aparece en zonas bajas en bosques, matorrales y lugares rocosos, mientras que en climas más cálidos se encuentra en zonas más elevadas, sobre todo en bosques de montaña.

Se cree que fueron los romanos los que impulsaron su cultivo en Europa. De hecho se han encontrado semillas de variedades cultivadas en algunos restos de fortificaciones romanas en Inglaterra. El primer texto escrito data del siglo IV A.C y aparece en la obra Opus agriculturae del escritor Palladio. Durante la Edad Media era consumida como fruto y utilizada como medicina. En el siglo XVIII su cultivo se encuentra extendido en toda Europa. Los colonizadores europeos llevaron las variedades europeas a América, donde ya existían otras variedades autóctonas con las cuales se cruzaron formando variedades mixtas.

El 90% de la producción actual de frambuesas se destina a la elaboración de jugos y bebidas, siendo Europa su principal productor (especialmente Rusia, Serbia y Polonia). Estados Unidos, por su parte, es el principal exportador mundial de estos frutos.

Argentina, Guatemala, y Colombia, en el continente americano, así como República de Zimbabwe y Sudáfrica, en el africano, son los países donde más está creciendo su desarrollo.

El frambueso es una planta oportunista. Posee una gran capacidad de colonizar los espacios vacíos que quedan después de un fuego o una tala masiva. Es una especie muy fácil de cultivar. Posee una gran capacidad de reproducción y una gran resistencia ante las enfermedades y condiciones ambientales adversas. (Puede aguantar hasta cerca de – 40º). Todo ello lo convierte en una planta abundante en el campo y fácil de cultivar en casa, aunque muchas veces también determina que se transforme en una especie invasora capaz de expandirse y colonizar tierras fértiles donde interesaría plantar otras especies. Todo ello debe ser tenido en cuenta a la hora de iniciar su cultivo, dado que se tiene que tener en cuenta que sus ramas no se extiendan demasiado, pues estas, en contacto con la tierra, producen raíces que originan nuevas plantas.

Los frambuesos se cultivan fundamentalmente por sus frutos, las frambuesas que son parecidas a las zarzamoras, aunque bastante fáciles de distinguir dado que las zarzamoras, cuando maduran son negras, mientras que las frambuesas son rojas. Las zarzamoras cuando están verdes también son rojas pero son brillantes, lisas y de gusto muy ácido mientras que las frambuesas son de color rojo mate y presentan pelos. Otra de las maneras de distinguir ambas frutas es separarlas de la planta. Las frambuesas, cuando se separan de la planta, presentan en la parte superior el hueco del receptáculo que queda enganchado en la ramita en tanto que las zarzamoras no presentan este hueco, porque al cortarlas de la rama también separamos el receptáculo que queda enganchado al fruto.

Las frambuesas se utilizan para comer en crudo o para preparar tartas, mermeladas o confituras.

Además de los frutos de los frambuesos, estos arbustos también poseen otras partes comestibles. Las raíces tiernas, después de hervirse profusamente, también resultan comestibles. Los brotes que nacen del suelo a principios de primavera, cuando son tiernos, pueden comerse como si fuesen espárragos.

Variedades de frambuesas

Variedades puras: Son aquellas que no ha estado sometidas a procesos de hibridación por lo que conservan las características de las plantas silvestres (principalmente ramas caedizas y presencia de espinas).

Variedades híbridas: Son aquellas que se obtienen mediante el cruce de variedades puras. Con estas especies se ha conseguido mejorar la productividad y modificar la estructura de las plantas para que sean más fáciles de cultivar y recoger. Entre los cambios más significativos se encuentran la desaparición o disminución de las espinas y la mayor verticalidad de las ramas. Muchas de las variedades actuales se han obtenido a partir del cruce entre el frambueso rojo europeo (Rubus idaeus) con la frambuesa negra americana (Rubus occidentalis) o con el frambueso rojo americano (Rubus strigosus). Esta última especie se caracteriza por presentar tallos rojizos y por tener los frutos más duros y aromáticos que la especie europea, que tiene los tallos más blancos y los frutos generalmente más grandes. La mora de Logan (Rubus loganobaccus) es el resultado de cruzar el frambueso rojo con la zarzamora (Rubus fruticosus). Entre las principales variedades obtenidas por hibridación tenemos:

La mora de Logan (Loganberry) (Rubus loganobaccus): Especie producida a finales del siglo XIX por el horticultor James Harvey Logan. Es una variedad que produce muchos frutos y que es muy resistente, aunque poco apreciada por los consumidores europeos. Se cultiva fundamentalmente en la costa del Pacífico de Estados Unidos, donde tiene un gran mercado. Se utiliza actualmente como intermedio para producir otros híbridos.

Blackberries: Son variedades mucho más productivas que resultan del cruce entre las variedades americanas y otras zarzas como la zarza macho europea (Rubus caesius). También se conocen con el nombre general de zarzamoras, lo que puede a veces generar confusión con la auténtica zarzamora. Estos se clasifican en erectos y postrados. Los primeros son de tallos rectos y sin espinas; los segundos son rastreros y poseen espinas fuertes y en forma de ganchos. Pertenecientes al grupo de los llamados “Blackberries erectos” tenemos el Boysenberry (Mora de Boisen), con frutos negros y grandes y un sabor fuerte y persistente aún después de la congelación o el cocido; el Logumberry es otra variedad dentro del mismo grupo que presenta frutos más largos y el Tayberry (Mora de Tay) que es la última variedad, presenta forma cónica, bastante alargada y es de color púrpura.

Frambuesas de oro: Pertenecen a este grupo una serie de variedades híbridas que tienen como características su superior dulzura y su textura más suave. Es una variedad que se cultiva especialmente en jardines particulares. Dentro de este grupo merece la pena mencionar a variedades como la Frambuesa de oro otoñal, que produce frutos desde la primavera hasta el otoño de un color dorado y una dulzura extrema.

Sustancias activas: Taninos, vitamina C, flavonoides, mucílagos y un poco de azúcar. Los frutos contienen principios aromáticos, ácidos, vitaminas del grupo B: ácido fólico y provitamina A, además de gran cantidad de minerales, sobre todo potasio, fósforo, calcio, hierro,  magnesio.

Propiedades alimentarias de la frambuesa

Las frambuesas son muy ricas en vitamina C. Una taza de frambuesas proporciona el 88% de las necesidades diarias de esta vitamina. Hemos de destacar la función antioxidante de la vitamina C capaz de neutralizar la influencia negativa de los radicales libres. Consumir frambuesas nos ayudará a desintoxicar el organismo y a prevenir numerosas enfermedades degenerativas que pueden ocasionar la acumulación de estas toxinas en el organismo.

Una cura de frambuesas al llegar el verano, consistente en comer un buen plato de frambuesas como única comida al día, puede ayudar no solamente a eliminar algún kilo de más, sino que ayudará a mejorar la salud. No debemos olvidar, por ejemplo, la importancia que esta vitamina tiene en la prevención de numerosas enfermedades de los ojos, especialmente aquellas de naturaleza degenerativa, como la pérdida de visión, las cataratas o el glaucoma.

Su papel es fundamental en la disminución de la hipertensión y en la prevención de enfermedades cardiovasculares al favorecer la resistencia capilar. Previene y mejora los síntomas de las alergias o el cicatrizado de las heridas. Al aumentar la capacidad de absorción del hierro previene o ayuda a mejorar los síntomas de anemia por falta de hierro.

La vitamina C, combinada con la rutina, mejoran la circulación por sus propiedades vasodilatadoras y fortalecedoras de los capilares. Todo ello resulta preventivo en problemas de excesivo sangrado, como derrames nasales, menstruaciones excesivas o incluso derrames cerebrales. En esta función también intervienen las antocianinas que son las que le dan el peculiar color rojo oscuro a este fruto y las que las hacen más oscuras a medida que estos frutos se cortan del árbol y se almacenan. Durante este proceso aún aumentan más el contenido en este componente lo que les da un tono azulado. Las antocianinas protegen los capilares de los ojos y ayudan a mantener el buen estado del corazón.

Les será sumamente interesante ingerir este fruto a los fumadores, a los deportistas, a las personas sometidas a un fuerte estrés así como a las personas que sufren enfermedades de carácter inflamatorio crónico, como artritis. Se ha comprobado que la vitamina C ayuda a mejorar el estado de estas personas y a sentirse mejor.

La frambuesa es una fruta rica en ácido fólico o vitamina B9. Una taza de frambuesas contiene el 40 % de las necesidades diarias de este componente. A nivel celular el ácido fólico es necesario para la formación de las proteínas y otros procesos celulares. Así, para que las células se dupliquen de forma correcta necesitamos de la presencia de esta vitamina. Los alimentos que contienen esta vitamina ayudan a evitar problemas de mala formación o de crecimiento incorrecto en el bebé. Dado que el ácido fólico se destruye con la cocción de los alimentos, la ingestión de esta fruta cruda, nos permitirá incorporar completamente todas sus propiedades.

Existe la creencia popular que la ingestión habitual de jugo de frambuesa durante el embarazo ayuda a disminuir los dolores del parto. Quizás en esta creencia popular se esconde la verdad de que la riqueza en potasio y magnesio de esta fruta contribuye al buen estado de los músculos, lo que favorece la mayor fuerza pelviana que contribuye a una mayor facilidad y rapidez en la expulsión del feto. Además la infusión de hojas de frambuesa contribuye a relajar el útero y a prevenir las náuseas del embarazo, aunque dosis continuas y elevadas de esta preparación podrían ser contraproducentes.

La frambuesa aporta mucha vitamina A en forma de carotenos (Alfa-carotenos y Beta-carotenos) los cuales transforma el organismo en esta vitamina. Dada la cantidad de vitamina A, las frambuesas son un alimento ideal para conservar la vista en buen estado. La ingestión habitual de esta fruta ayudará a incrementar la agudeza visual y a prevenir enfermedades de la vista, como la pérdida de visión que normalmente se produce en gente mayor, la ceguera nocturna, las cataratas o el glaucoma. Igualmente ayuda a los ojos a superar infecciones bacterianas, como en la conjuntivitis.

Dentro de esta función protectora de la vista hay que resaltar el contenido elevado que esta fruta tiene en luteína un pigmento que es capaz de filtrar los rayos ultravioletas del sol, por lo que previene el daño que estos rayos pueden originar en la retina. Se ha comprobado que este componente puede ayudar a prevenir la aparición de cataratas. Hay que recordar que las antocianinas protegen los capilares de la retina.

Además la vitamina A ayuda a incrementar las defensas por lo que resulta muy adecuada para prevenir la aparición de muchas enfermedades contagiosas, especialmente del aparato respiratorio: anginas, gripe, resfríos, faringitis, sinusitis, bronquitis.

No se debe olvidar el papel antioxidante de la vitamina A que, junto con la vitamina C y la vitamina E, ayudarán a prevenir la aparición de numerosas enfermedades degenerativas, entre ellas el cáncer. Se considera que esta fruta es uno de los mejores antídotos en la prevención de esta enfermedad. Además de estas tres vitaminas hay que considerar otros componentes que también contribuyen a esta propiedad como son los ácidos cafeico, butírico y gálico; los taninos, la rutina y la isoquercitrina.

Pero es quizás su riqueza en ácido elágico lo que más se ha valorado últimamente como un potente compuesto anticarcinogénico y antimutagénico. Muchos experimentos han demostrado la capacidad del ácido elágico para unirse a las partículas que desencadenan el cáncer para inactivarlas.

Además, por sus propiedades antibacteriales y antivirales, se ha comprobado que en células humanas cultivadas y sometidas a compuestos cancerígenos como el ácido elágico es capaz de neutralizar las mutaciones que se producen en el ADN y que podrían ser responsables de algunos tipos de cáncer. Así, por ejemplo, se cree que este componente inhibe el crecimiento de las células cancerosas en los pulmones, por lo que puede ser un buen remedio para los que habitualmente fuman. Igualmente parece que neutraliza las toxinas cancerígenas de la contaminación ambiental, de los aditivos alimentarios o de la carne realizada a la barbacoa.

Las frambuesas son ricas en vitamina B7 o biotina. Esta vitamina, además de ser muy importante, en la metabolización de las proteínas, grasas e hidratos de carbono, ayuda a utilizar el ácido fólico correctamente e interviene en la salud de la piel, la uñas y el pelo. Comiendo frambuesas en abundancia conseguiremos que nuestro pelo se encuentre más sano y brillante y que crezca con más vigor. Nuestras uñas se verán favorecidas y crecerán más fuertes y sanas. Nuestra piel se mantendrá más lisa, y mejorará su aspecto.

Se ha comprobado que una deficiencia de esta vitamina es responsable en muchos casos de anomalías como piel seca, caída del cabello. No resulta de más insistir en la conveniencia de efectuar una cura de frambuesas en verano o en otoño para renovar y vigorizar el aspecto externo e interno de nuestro organismo.

Además de su riqueza en vitaminas, las frambuesas contienen cantidades elevadas de potasio y magnesio. Sabemos que el potasio tiene una gran importancia en el equilibrio hídrico de nuestro organismo. Este mineral ayuda a contrarrestar el sodio y permite regular la presión arterial. El potasio ayuda a incrementar la micción o expulsión de orina, por lo que contribuye a evitar la retención de líquidos. Resulta de ayuda en las dietas de adelgazamiento o en aquellas en las que el aumento de la micción sirve de ayuda (enfermedades de los riñones, obesidad, reumatismo). El jugo de frambuesa se ha considerado siempre como una buena ayuda en el tratamiento de la cistitis y las piedras en los riñones. Sin embargo, resultan contraproducentes en los casos de insuficiencia renal.

Además, el potasio interviene en la contracción y relajación de los músculos y en el ritmo cardiaco. Niveles adecuados de este mineral permiten tener los músculos relajados y mantener un buen ritmo cardíaco. La deficiencia de este mineral podría ser responsable de anomalías corporales como la hipertensión, taquicardias, calambres en las piernas o debilidad muscular.

Personas que requieren una ingestión adicional de este mineral son las que están sometidas a dietas de adelgazamiento muy estrictas con elevada ingestión de diuréticos, personas que sufren vómitos, diarreas persistentes o las que sudan mucho. A todas ellas les convendría comer este alimento de tanto en tanto.

El magnesio interviene junto con el potasio en el buen estado de los nervios y de los músculos y en el buen funcionamiento del ritmo cardíaco. Participa en la formación del ADN celular y resulta necesario para tener huesos y dientes sanos y fuertes. En muchas ocasiones la fatiga corporal o las arritmias cardíacas son ocasionadas por una deficiencia en este mineral.

Las frambuesas contienen una cantidad muy elevada en pectinas, un tipo de fibra soluble. Estas llegan a formar hasta el 1 % de su composición. Este tipo de fibra las hace ideal para favorecer el tránsito intestinal al aumentar los movimientos peristálticos. Con ello se consigue eliminar las heces con mayor facilidad. Ello no solamente permite tener una mayor sensación de ligereza intestinal sino que ayuda a depurar el organismo al expulsar las toxinas antes de que estas sean absorbidas hacia el torrente sanguíneo. Este tipo de alimentos resulta ideal en la prevención de enfermedades intestinales como estreñimiento, diverticulitis, putrefacción intestinal e incluso cáncer de colon.

Se ha demostrado además que la fibra soluble forma una masa gelatinosa que consigue atrapar el colesterol antes de que sea absorbido por el intestino, por lo que resulta muy beneficiosa en el tratamiento y la prevención del exceso de colesterol.

Igualmente es muy importante una dieta abundante en fibra soluble para el tratamiento de la diabetes. La ingestión de alimentos con fibra soluble retarda la absorción de los carbohidratos por lo que ayuda a disminuir las típicas “subidas” de azúcar en la sangre que tienen las personas con diabetes.

La frambuesa es uno de los alimentos que contiene más azúcares. El contenido en azúcar varía dependiendo del grado de madurez y de las condiciones ambientales. Las frutas maduradas en veranos cálidos y secos contienen una proporción más elevada de azúcar que aquellas que maduran en tiempo más húmedo y más fresco. En general, podemos decir que un porcentaje muy elevado de esta fruta bien madura está formado por glucosa, lo que la convierten en la “baya” más dulce de todas, por lo que las personas diabéticas podrían pensar que han de consumir este fruto moderadamente.

Sin embargo, muchos especialistas consideran que la ingestión abundante de esta fruta por su elevado contenido en componentes antidiabéticos ayuda a reducir los niveles de glucosa. Entre todos ellos tenemos su elevado contenido en fibra, magnesio, pectina, rutina, quercetina, ácido ascórbico, epicatequinas y otros azúcares de absorción más lenta como la fructosa y la xilosa.

Por su riqueza en vitaminas, minerales y antioxidantes, por su elevada proporción de agua, sus bajas calorías y su riqueza en potasio y fibra, se aconseja este alimento en las dietas saludables, en las dietas depurativas o en dietas de adelgazamiento.

Las frambuesas deben comerse frescas. De ser posible recién cortadas de la planta, dado que aguantan poco y se pasan fácilmente. Se pueden comer solas o combinadas con otros alimentos, como queso, requesón, etc. Son especialmente interesantes nutricionalmente cuando se comen junto con el yogur al cual, además, le proporcionan su aroma y sabor tan particular. Se debe evitar comer las frambuesas en almíbar porque la cocción de esta fruta estropea la mayoría de las vitaminas.

Propiedades medicinales del frambueso

El frambueso ha sido utilizado tradicionalmente para remediar muchos problemas corporales. La medicina tradicional de China utiliza sus frutos como depurativos de los riñones y del hígado. La ingestión habitual de este fruto ayudaría a limpiar las vías urinarias y eliminaría las toxinas del hígado y de la sangre.

En medicina oriental se cree que los frutos del frambueso, por su riqueza en hierro, ayudan a combatir la anemia y facilitan la expulsión del feto en el parto. Los frutos verdes son utilizados para combatir la impotencia y remediar la eyaculación precoz.

El té de hoja de frambuesa se origina de las hojas del arbusto común de frambuesas, el Rubus idaeus. Los taninos en las hojas poseen propiedades astringentes, en ocasiones utilizadas para tratar diarreas. (Infusión de 3 cucharadas de hojas secas por litro de agua. Beber 3 o 4 tazas al día) y úlceras bucales (Decocción durante 1/4 de hora de 5 cucharadas de hojas secas por litro de agua. Dejar reposar 15 minutos más. Realizar gargarismos o enjuagues con el líquido resultante).

Externamente las propiedades astringentes de los taninos y las propiedades vulnerarias que le otorgan los ácidos ascórbico (vitamina C), benzoico y cafeico junto con su riqueza en zinc, le confieren propiedades vulnerarias, adecuadas para remediar problemas externos de la piel. La preparación anterior puede utilizarse para aplicar externamente para remediar anomalías como heridas, eccemas, dermatitis, acné, picazón en la piel, etc.

En caso de hemorroides, la decocción anterior puede utilizarse para realizar lavativas. Esta misma preparación puede ser adecuada para el tratamiento del flujo vaginal.

Su acción tonificante lleva un uso histórico y moderno para aliviar los calambres del útero y sangrado excesivo asociados ambos con los temas menstruales y de parto. Los hierberos caseros cosechan hojas de frambuesa silvestres o cultivadas para secarlas para hacer té; pero las tiendas especializadas en alimentos saludables también venden té de hoja de frambuesa o mezclas de “té de embarazo” que contienen hojas de frambuesa.

De acuerdo con la Asociación Estadounidense de Embarazo (APA por sus siglas en inglés), la ayuda del té de hoja de frambuesa roja viene de su capacidad de tonificar el útero, tanto así como puedes fortalecer los músculos de tus brazos o piernas haciendo ejercicio. Para las mujeres embarazadas, esta capacidad de tonificar hace potencialmente más fácil la labor de parto y puede reducir el riesgo de complicaciones médicas. Estas complicaciones incluyen parir muy pronto o muy tarde, extensos periodos de labor de parto, sangrado excesivo y preeclampsia. La APA anota que, en teoría, la ayuda de las hojas de la frambuesa roja reduce la necesidad de procedimientos como la cesárea. El té de hoja de frambuesa roja también contiene minerales como el hierro que hacen del té algo nutricional así como un suplemento medicinal.

Las propiedades sedativas, uterorrelajantes y antiespasmódicas de las hojas del frambueso pueden utilizarse para el tratamiento de los dolores de la menstruación. (Tomar jugo de frambuesas a voluntad que se obtiene por prensado o centrifugación de los frutos maduros. Diluir con agua).

Las hojas se recogen en verano, se secan a la sombra y se guardan en una bolsita de tela. Los frutos se recogen cuando están maduros y se comen frescos.

One Reply to “FRAMBUESA”

  1. en Rusia las frambuesas usan para los resfríos si buscan bajar la fiebre: tomar un tecito caliente con la mermelada de frambuesa o la infusión de sus frutas y hojas desecadas ayuda a traspirar y así bajar la temperatura naturalmente.

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