FRUTILLA

La fresa de huerto, fresón o frutilla híbrida (Fragaria X ananassa y sus cultivos emparentados) es la variedad más común de Fragaria cultivada mundialmente. Como todas las frutillas, es de la familia de las Rosaceae.

Es una planta herbácea y vivaz que alcanza los 20 cm de altura, está provista de hojas con margen denticulado, ovales, rastreras y de color verde intenso que se hallan dispuestas de tres en tres. La floración del fresal (planta de la frutilla) se presenta en los extremos de los tallos, los cuales no tienen hojas y están provistas de cinco pétalos de color blanco. Los frutos, comúnmente conocidos como “frutillas” se generan a partir del aumento en el grosor del receptáculo floral, formando un eterio cónico de color rojo escarlata con numerosos aquenios de color amarillo o marrón alrededor. Poseen una fragancia agradable y en su maduración son en demasía dulces.

Es una planta originaria de América del Norte, pero las aves migratorias la introdujeron hace miles de años en América del Sur. Los primeros en cultivarla fueron picunches y los mapuches, en el territorio que corresponde al centro y el sur de Chile.

En 1614, Don Alonso de Ovalle conoció estos frutos blancos, perfumados y dulces, y los clasificó como Fragaria chiloensis. En 1712, Amédée François Frézier, ingeniero militar al servicio de Luis XIV, llevó algunos ejemplares a Europa. En aquel entonces, el viaje duraba seis semanas. Sólo llegaron cinco plantas vivas.

Los primeros híbridos documentados entre F. virginiana y F. chiloensis fueron obtenidos a principios del siglo XVIII en Francia. Ambas especies son octoploides, y la descendencia que se origina al cruzarlas presenta características intermedias entre las dos.

Finalmente, la frutilla moderna surgió en Brest, Francia, en 1766, tras el cruce de Fragaria virginiana, proveniente de Estados Unidos, y Bianca chiloensis (Fragaria ch.). Este primer híbrido, Fragaria X ananassa, ha sido el propulsor de todas las distintas formas de frutillas comerciales que conocemos.

Es una de las frutas más bajas en calorías, grasa, proteínas y sodio. Los nutrientes más importantes son los azúcares, la vitamina C, B9, potasio, calcio, boro, cobre, manganeso y hierro.

Su color es debido a unos pigmentos vegetales conocidos como antocianinas, similares a los bioflavonoides, que actúan como poderosos antioxidantes, además de reducir la síntesis de colesterol en el hígado.

En una investigación llevada a cabo en EE.UU que comprobó su enorme efecto antioxidante y su capacidad para neutralizar los radicales libres oxidantes. Éste efecto se debe principalmente a su vitamina C, sus bioflavonoides y antocianinas.

Propiedades alimentarias de la frutilla

Las frutillas constituyen una de las frutas más livianas. Poseen más del 90 % de agua y muy poca grasa e hidratos de carbono. Todo ello determina que tengan muy pocas calorías. En este sentido incluso superan o igualan a las sandías. Este hecho ha determinado que sea una de las frutas que más se utilizan en las dietas para adelgazar.

Su gran contenido en agua así como su bajísimo contenido en sodio y su elevado contenido en potasio, calcio, arbutina y arginina le confieren propiedades diuréticas muy útiles para evitar la retención de líquidos y remediar algunas enfermedades en las cuales la diuresis está muy indicada como las reumáticas, la gota, la hipertensión o la obesidad.

Es un fruto muy adecuado en regímenes dietéticos dado que los frutos tienen muy poca cantidad de azúcar, por lo que se recomienda su uso con las personas diabéticas.

Las frutillas son ricas en vitamina C. Esta vitamina, junto con el ácido elágico y la quercetina, le otorga potentes propiedades antioxidantes, muy útiles como fruta desintoxicante.

Incluir las frutillas como alimento habitual ayudará a la eliminación de contaminantes como pesticidas, fertilizantes, minerales pesados, u otras toxinas generadas por nuestro propio metabolismo. No hay que olvidar tampoco que la vitamina C facilita la absorción del hierro y contribuye a la formación del colágeno.

El color rojizo de las frutillas se debe a la presencia de antocianinas, pigmentos que también poseen propiedades antioxidantes capaces de prevenir la aparición de numerosas enfermedades degenerativas, como el cáncer. Junto a estos componentes, hay que mencionar la presencia de más de 15 componentes anticancerosos (ácidos: p-coumárico y ácido clorogénico, oleico, linoleico, ascórbico, pantoténico, salicílico; niacina, pectina, etc.) cuyo papel en la prevención del desarrollo de esta enfermedad ha sido muy destacada. Comer frutillas puede ayudar a neutralizar la presencia de nitrosaminas, compuestos que se forman por las toxinas presentes en los alimentos y que pueden desencadenar enfermedades cancerosas.

La capacidad antioxidante, unida a su capacidad diurética y a su reducido poder calórico, son las razones principales por las cuales este alimento está considerado como uno de los mejores para realizar dietas depurativas y especialmente, dentro de las dietas de primavera, la llamada dieta de la frutilla.

Su capacidad para limpiar y estimular el hígado y la vejiga y el colon la convierte en una ayuda ideal para “digerir” las grasas, por lo que es conveniente incluirla en las comidas pesadas ya que facilita la digestión y reduce la sensación de pesadez que acompaña a este tipo de comidas.

Las propiedades purificadoras de la frutilla no solamente se centran en el aparato digestivo o urinario. Su capacidad para limpiar y regenerar el corazón y la sangre la convierten en un aliado en la prevención de enfermedades del corazón y de las arterias. Algunos estudios han señalado que una ración extra de frutillas u otras bayas, como frambuesas, grosellas o arándanos, puede reducir hasta un 40 % las posibilidades de sufrir ataques cardíacos o apoplejías.

Inicialmente se pensó que esta propiedad se debía a su contenido en potasio pero, en la actualidad se cree que es la presencia de antioxidantes la que le confiere estas propiedades. Concretamente, se ha destacado la función de las antocianinas como protectores de las paredes de los vasos sanguíneos a los cuales les proporcionan mayor resistencia y flexibilidad, lo cual protege contra su rotura.

Las frutillas son reputadas por sus propiedades afrodisíacas. El poder afrodisíaco de la frutilla le viene otorgado por su riqueza en arginina y por sus valores revitalizantes del organismo en general. Comer un buen plato de frutillas puede resultar interesante para aumentar la libido.

El consumo de frutillas resulta muy adecuado para algunas enfermedades de la mujer. Así, por ejemplo, por su contenido en boro, capaz de incentivar la producción de estrógenos, se recomienda su consumo durante la menopausia y por su contenido en ácido elágico resulta un buen preventivo del cáncer de mama.

Las frutillas tienen propiedades como antibiótico natural. Sin llegar a las extraordinarias cifras que contienen los cítricos o algunas bayas como las grosellas, las frutillas son ricas en ácido cítrico, un componente con probadas propiedades desinfectantes, antisépticas y bacteriostáticas. Por su capacidad para acidificar la orina e impedir el desarrollo de microorganismos que pueden ocasiones infecciones en las vías urinarias.

Igualmente el poder de este componente para inhibir el crecimiento de bacterias en el intestino lo convierte en una ayuda ideal para protegernos frente a las infecciones intestinales causantes de diarreas, putrefacciones, gases y malestar intestinal.

La capacidad antibacteriana y vulneraria del jugo de frutilla se ha utilizado tradicionalmente para el cuidado externo de la piel.

La capacidad purificadora de la sangre de esta fruta, limpia la piel y hace que estas imperfecciones ni siquiera aparezcan sobre ella. Hay que tener en cuenta que la piel es un órgano donde se manifiestan más claramente todas las deficiencias corporales. La protección de la melanina de la piel es de buena ayuda en la prevención de las manchas, pecas, acné, etc.

Las antocianinas de las frutillas también protegen el colágeno de la piel permitiendo que mantenga su estructura. Comer frutillas nos ayudará a tener la piel más lisa y lustrosa y disminuirá la aparición de arrugas, estrías, flaccidez u otras imperfecciones de este órgano.

La capacidad de protección externa de las frutillas no solamente se centra en la piel sino en todas las extensiones de la misma como el cabello y las uñas. Ayuda a proteger las uñas y mantenerlas en buen estado, por lo que lo deberán tener en cuenta especialmente aquellas personas con uñas frágiles, amarillentas, aquellas que presenten estrías u otras imperfecciones en las mismas.

Respecto al cabello, hay que precisar que el consumo de frutillas, por su elevado contenido en cobre, no solamente ayuda a mantenerlo más sano, lo cual contribuirá a su crecimiento y a la prevención de la calvicie, sino que el contenido muy elevado de manganeso lo protege contra la aparición de las canas.

Propiedades medicinales de la planta de frutilla

Uso interno

Diuréticas y antirreumáticas: Las hojas y las raíces de las frutillas poseen muchos componentes diuréticos, útiles para la eliminación de los líquidos sobrantes del organismo.

Los preparados de frutilla nos serán muy útiles en una serie de anomalías relacionadas con la retención de líquidos. Si nos tomamos de tres a cuatro tazas diarias de la infusión de las hojas y las raíces, nos ayudarán a prevenir o eliminar el exceso de líquidos y a eliminar residuos como el ácido úrico, por lo que serán muy interesantes en el tratamiento de la gota, la obesidad y la artritis.

La capacidad diurética de la frutilla le proporciona propiedades depurativas muy adecuadas para la eliminación de toxinas del organismo. Ello la asigna como un buen remedio para limpiar el organismo en trastornos como la ictericia o para introducirla en las dietas depurativas. (Decocción durante 10 minutos de 4 cucharadas de raíz seca por litro de agua. Tomar un par de tazas al día).

También resulta adecuado comer frutillas frescas para el hígado, porque ayudan a prevenir la formación de piedras en la vesícula y en los canales biliares, siendo este último caso uno de los motivos que puede producir la retención de la bilis en estos conductos y la consiguiente aparición de ictericia posthepática.

Colesterol: La gran cantidad de vitamina C, así como de lecitina y pectina contenida en sus frutos, la hacen ideal para disminuir el colesterol de la sangre y prevenir la arteriosclerosis.

Antiinflamatorias: Las frutillas contienen cerca de 30 componentes antiinflamatorios, entre los cuales destacan su riqueza en ácidos (principalmente ácido salicílico, clorogénico), vitamina C, y grasas omega-9 (oleico), flavonoides (catequinas y quercetina) y minerales (magnesio y cobre). Tomaremos una infusión de las hojas para las inflamaciones del intestino. La cocción de las raíces nos ayudará a disminuir las inflamaciones de las personas con artritis.

Astringentes: Su contenido en taninos la hace muy interesante como astringente. (Beberemos de tres a cuatro tazas diarias de la cocción de sus hojas contra la diarrea).

Es un alimento que hidrata, sacia y nutre con pocas calorías, ideal en planes de adelgazamiento.

 

Uso externo

Remedios para la piel: La capacidad antibacteriana y vulneraria del jugo de frutilla se ha utilizado tradicionalmente para el cuidado externo de la piel. Heridas, granos, incluso manchas en la piel se han beneficiado de la aplicación de este líquido sobre la misma. (Aplicar el jugo de frutillas sobre la piel). Las hojas machacadas y aplicadas sobre la piel constituyen un buen remedio para evitar las arrugas.

Las infusiones de hojas secas son muy astringentes y pueden utilizarse para curar las llagas de la boca.

Dentífrico natural: Las frutillas pueden utilizarse como dentífrico natural. Ayudarán a mantener la boca limpia, evitando la formación de sarro y, por sus propiedades bactericidas, los protegerán contra la caries y el mal aliento. (Partir una frutilla por la mitad y friccionar sobre los dientes. Dejar actuar un buen rato y, posteriormente, enjuagar la boca con agua tibia). Este mismo tratamiento resulta muy interesante para la prevención y el tratamiento de las inflamaciones de las encías o gingivitis.

Belleza natural: El jugo de frutilla se ha utilizado como componente de muchas mascarillas, cremas faciales y cremas nutritivas para el cuidado del cutis. Son muy conocidas las mascarillas para el tratamiento del acné y como crema limpiadora.

 

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