HABA

Las habas (Vicia faba) pertenecen a la familia de las leguminosas y a la subfamilia de las fabáceas.

Las leguminosas están presentes en nuestra alimentación desde la aparición de la agricultura. En la actualidad se desconoce cuál es el lugar exacto de origen de las especies europeas, Vicia faba y Vigna unguiculata L.

Entre las posibles zonas que se barajan como productoras iniciales de la legumbre figuran el norte de África, el sur del mar Caspio, el Medio Oriente y Asia Central.

Se trata de uno de los cultivos más antiguos del mundo, ya que existen testimonios de su domesticación en el periodo Neolítico, 6.000 años A.C. Las habas eran ya conocidas por los antiguos egipcios, griegos y romanos, que la consumían secas, como grano verde y como vaina.

Otro lugar de origen conocido del haba es el continente americano. De allí llegó la variedad Phaseolus vulgaris L., derivada de una especie silvestre procedente de Mesoamérica y Los Andes, desde donde se extendió a diversos lugares. La forma silvestre, en un proceso inicial de domesticación, sufrió ciertos cambios en sus características físicas, morfológicas y genéticas, que dieron lugar a la judía común que conocemos actualmente.

Los restos más antiguos que se conocen proceden de la zona andina y datan de 8.000 años A.C. Los hallazgos correspondientes a la zona mesoamericana son de 6.000 años A.C.

Originariamente se cultivaban en España leguminosas de origen afroasiático y europeo. Estas variedades se corresponderían con especies como la Vigna unguiculata L. o la Vicia faba que aún se consumen en algunas zonas de la Península.

Las habas americanas, Phaseolus vulgaris L., fueron introducidas en España y Portugal por los mercaderes que en el siglo XVI traían las semillas como una curiosidad. Desde la Península, esta nueva variedad se extendió a otros países europeos debido a diversos factores.

Las variedades americanas Phaseolus vulgaris L. evolucionaron en Europa para retornar posteriormente a su origen gracias a los procesos migratorios. Esta evolución implicó una mejora genética que se habría producido, consciente o inconscientemente, de la mano de los agricultores de la Península.

Está extendido su cultivo también en varios países de Europa y de América Latina (especialmente Bolivia, Ecuador, Venezuela y Perú), especialmente en zonas frías y templadas. La temperatura óptima está en torno a los 15°C. Las habas son fáciles de cultivar y muy prolíficas. Se comen tanto las habas como las vainas.

Es una planta que puede alcanzar 1,5 m. Las hojas son alternas con foliolos anchos ovales redondeados, de color verde y desprovisto de zarcillos. El fruto es tipo legumbre de longitud variable, pudiendo alcanzar hasta más de 35 cm. El número de granos oscila entre 2 y 9. El color de la semilla es verde amarillento, aunque las hay de otras coloraciones más oscuras.

Contienen una considerable proporción de proteínas de buena calidad biológica, hidratos de carbono en forma sobre todo de almidón y apenas grasas.

Entre sus vitaminas destaca la B1, B9 y C.

De sus minerales, el hierro y el potasio. Aunque el hierro que contienen es un no-hem, al combinarse con la vitamina C, potencia su absorción en el organismo estando preparado para las carencias de hierro y anemias.

Propiedades alimentarias del haba

El valor nutritivo de las habas es distinto si son frescas o secas. Las habas secas tienen mayor cantidad de hidratos de carbono y proteínas, por lo que su valor energético es elevado.

La planta de haba, y principalmente, sus flores son altamente diuréticas, debido a esto estimulan la eliminación de líquidos del organismo. Además, esta planta tiene propiedades medicinales depurativas y antirreumáticas.

Las semillas de haba, tienen propiedades medicinales que generan un aumento en la eliminación de grasas de las arterias. Estas semillas además poseen propiedades afrodisíacas.

Investigadores argentinos han logrado incorporar harina de habas a una pasta, lo que posibilita que se desarrollen espaguetis o pastas para personas que son intolerantes al gluten.

Las habas son más conocidas por sus propiedades alimentarias que medicinales. Fundamentalmente son muy ricas en calorías y proteínas. Se deben comer cuando sean tiernas porque entonces son más fáciles de digerir. Si se tienen que comer secas, deben ponerse en remojo durante un día, y después cocinarlas bien para que no sean indigestas. Las habas son ricas en genisteína y rafinosa, dos componentes que le proporcionan su capacidad para producir flatulencia.

No se deberían comer por la noche porque, al ser difíciles de digerir, pueden producir pesadillas. En la Edad Media se pensaba que las almas de los muertos vivían dentro de esta legumbre y no les dejaba dormir. Cuando son tiernas, se pueden comer crudas.

Propiedades medicinales del haba

Debido a las propiedades diuréticas, los preparados en base a flores de haba, ayudan a eliminar líquidos acumulados en el organismo. Por lo anterior, esta planta está muy recomendada para tratar casos de retención de líquidos. Además, se aconseja incluir infusiones de flores de haba en la dieta de personas que deseen bajar de peso.

Las mismas infusiones de flores son muy útiles para tratar las enfermedades reumáticas, ya que ayudan a deshinchar las articulaciones, disminuyendo el dolor. Además, estas infusiones tienen la propiedad de depurar la sangre y los riñones.

Las semillas de haba estimulan la eliminación de grasas presentes en las arterias, debido a esto reducen los niveles de colesterol en la sangre.

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