LINO

El lino (Linum usitatissimum) es una hierba originaria del Cáucaso, Asia Central y algunas zonas de Egipto, aunque puede cultivarse en casi cualquier zona templada del planeta, pues prefiere terrenos frescos y profundos. La especie Linum angustifolium crece espontáneamente en algunos lugares del continente europeo, pero carece de las propiedades medicinales de lino común.

Probablemente las diferentes culturas que ocupan estas zonas desarrollaron el cultivo de distintas especies de linos, seleccionando aquellas que les resultaban más útiles. A partir de aquí, el cultivo de este género se fue extendiendo a otras regiones del mundo.  Se conocen detalles de su cultivo y uso para la producción de fibras y aceite en Babilonia donde la utilizaban los antiguos sumerios y asirios. Entre los restos más antiguos figuran las fibras encontradas en excavaciones egipcias que proceden del año 5.000 A.C. Las momias en esta cultura eran embalsamadas y cubiertas con telas de lino, un tipo de fibra vegetal muy resistente, de la cual han perdurado fragmentos hasta nuestros días.

Las culturas clásicas europeas daban una gran importancia a esta planta. En Grecia existía un pensamiento general de que los Hombres estaban atados a la vida desde el nacimiento por un hilo de lino que se iba haciendo largo a medida que pasaban los años. La muerte significaba la rotura del hilo de la vida. Los Romanos utilizaban la especie Linum usitatissium habitualmente y la iban imponiendo en los lugares que eran sometidos a sus dominios, muchos de los cuales ya conocían el cultivo de esta especie u otras especies antes de que ellos llegaran.

No debemos olvidar la importancia de esta planta en la fabricación de papel para escribir. Durante más de siete siglos, hasta el descubrimiento del papel realizado con celulosa vegetal, el lino, junto con el cáñamo y el algodón fueron el soporte sobre el cual se transmitían los conocimientos de la Humanidad. No es de extrañar que este tipo de papel vegetal fuera tan caro y reservado solo a las personas ricas.

El cultivo del lino se extendió a América durante el siglo XVIII y alcanzó su máximo esplendor mundial durante la Segunda Guerra Mundial. En el siglo XIX, el cultivo masivo del algodón desplazó a lino, al igual que se impuso sobre otras fibras vegetales, como el cáñamo. Definitivamente, su cultivo fue muy minoritario cuando aparecieron las fibras sintéticas en el siglo XX.

El cultivo del lino en la actualidad se destina fundamentalmente a dos finalidades: la producción de semillas de lino para usos medicinales y para la extracción del aceite de lino, y la producción de fibra de lino. El aceite de lino representa solamente el 0,8 % de la producción total de aceites en el mercado mundial, donde manda el aceite de soja con el 19, 5 %, seguido de aceite de palma con el 14, 1 %.

Los principales países productores de semillas de lino son Argentina, Estados Unidos, Canadá, Rusia, India. Los principales países productores de fibra de lino son Rusia, que es el mayor productor mundial con mucha diferencia ya que acapara casi el 80 % de la producción mundial. Otros productores son Francia, Polonia y Países Bajos.

Es una planta herbácea anual, la cual posee un tallo erecto, redondo y hueco de hasta 90 cm de altura. Las hojas son estrechas, sésiles, lanceoladas, alternas y con hasta 3 nerviaciones prominentes. Sus flores varían de color según la especie, pero en la más común de las especies, la Linum usitatissimum, suelen ser blancas o de un azul suave y brillante, con una corola de 5 pétalos delicados dispuestos en el extremo del tallo. Una particularidad en la flor es que se abren al salir el sol y se cierran si hay mal clima. El fruto del lino, popularmente conocido como linaza, es una cápsula esférica de aproximadamente 1 cm de diámetro, con hasta 5 compartimientos en los cuales es posible encontrar con hasta 10 semillas brillantes, alargadas y de color marrón.

La semilla del lino se puede comer entera o molida en forma de harina. De esta misma semilla se obtiene el aceite de linaza. Hay que distinguir entre el aceite de linaza industrial y el que se utiliza como medicinal. El primero es tóxico y no debe ingerirse.

Se compone en mayor proporción por aceites: ácidos grasos poliinsaturados, omega-3 (75 %) en relación con ácidos grasos omega-6 (25%), también posee proteínas, fibra, mucílago y carbohidratos. Además vitamina E, vitaminas del grupo B, yodo, zinc, hierro, caroteno, magnesio, calcio, azufre, potasio, fósforo, manganeso, silicio, cobre, níquel, molibdeno, cromo y cobalto, y algunas enzimas útiles que ayudan a la digestión de otros alimentos.

El aceite contenido en la semilla de lino es una de las mayores fuentes vegetales de ácidos grasos poliinsaturados esenciales denominados omega-3, “esenciales” porque nuestro organismo necesita incorporarlos directamente en la ingesta ya que no tiene la capacidad de fabricarlos a partir de otros alimentos.

Propiedades del lino

La linaza es la semilla con un contenido elevadísimo de ácidos grasos esenciales. Entre ellos destaca el ácido alfa-linolénico (omega-3). Las semillas de la linaza constituyen el vegetal con un mayor contenido en este componente. Entre las principales propiedades que le otorga este componente podríamos destacar las siguientes:

Aparato circulatorio: Se ha comprobado que la ingestión habitual de la semillas de lino ayuda a reducir el “colesterol malo” y a mejorar la circulación sanguínea al impedir o disolver los coágulos del torrente sanguíneo.

Los omega-3 son responsables de la creación de las prostaglandinas PG3. Estos componentes tienen la capacidad de dilatar las arterias, prevenir la agregación de plaquetas en el torrente sanguíneo, disminuir la tensión arterial, rebajar el colesterol, disminuir la inflamación. Las semillas de lino contienen otros componentes con propiedades antiagregantes como el ácido gamma-linolénico, el ácido ferúlico y fítico, la apigenina, y el magnesio.

Todo ello influye en la salud circulatoria al prevenir la aparición de muchas enfermedades que tienen su origen en una circulación deficiente como arteriosclerosis, ataques cardiacos, anginas de pecho, ictus cerebrales, etc. (Comer un par de cucharadas de semillas de lino al día, mezcladas con los alimentos). (Tomar suplementos de lino de acuerdo al prospecto). (Incluir panes con semillas de lino en la dieta habitual).

Para reforzar la importancia de esta semilla en la disminución del colesterol, hemos de añadir que, además del ácido alfa-linolénico, contiene cerca de otros 20 principios con propiedades anticolesterolémicas. Entre todos mencionaremos los siguientes: lípidos como la lecitina, el ácido oleico y el linoleico; carbohidratos como la pectina o la lignina y minerales como el calcio, el cobre, o el magnesio.

Cáncer: Se está investigando la posible relación entre la ingestión de alimentos ricos en omega-3 y la menor incidencia de cánceres, fundamentalmente de cáncer de mama y colon. Además de este tipo de aceites no debemos olvidar la riqueza en mucílagos de la linaza. Este tipo de fibra soluble tiene una gran capacidad para envolver las toxinas en el organismo y expulsarlas con las heces antes de que sean absorbidas por el intestino. Esta puede ser otra de las causas por las que los investigadores creen que esta semilla podría contribuir a la prevención de este tipo de cánceres.

Enfermedades inflamatorias: Los ácidos omega-3 son responsables de la producción de prostaglandinas PG3. Este tipo de prostaglandinas tienen propiedades antiinflamatorias, por lo que esta semilla podría ser utilizada para el tratamiento de enfermedades en la que se produzcan inflamaciones, como la artritis reumatoide o el lupus. Algunos experimentos han demostrado que las personas enfermas que se sometieron a dietas en las que se incluía aceite de semillas de lino, consiguieron rebajar la inflamación.

La capacidad antiinflamatoria del lino ha sido utilizada para tratar algunos síntomas del síndrome premenstrual, entre ellos el dolor de mamas ocasionado por la hinchazón de las mismas.

Además del ácido alfa-linolénico (omega-3), la linaza contiene cerca de 20 componentes con propiedades antiinflamatorias, entre los que se encuentran el ácido oleico (omega-9), la luteolina, la apigenina, el magnesio, el cobre o la vitexina.

La linaza contiene elevadas cantidades de mucílagos, un tipo de fibra soluble, con numerosas propiedades para el organismo. Entre ellas destacaremos:

Aparato digestivo: Los beneficios de la linaza en el aparato digestivo proceden de su riqueza en mucílagos y pectinas. Estas fibra solubles, una vez en el organismo, tienen la capacidad de absorber gran cantidad de agua para formar una pasta que aumenta el volumen de las heces y, consecuentemente, el movimiento del intestino. La ventaja de las semillas del lino, respecto a otros laxantes, como la casia (Cassia angustifolia) el ruibarbo (Rheum sp.), la cáscara sagrada (Rhamnus purshiana) o la frángula (Rhamnus frangula), es que no constituye un laxante estimulante al cual el organismo se acostumbra. Podemos dejarlo, después de tomarlo una temporada, sin que el intestino lo necesite para conseguir una defecación normal. Además, la linaza contiene lignina y azufre, dos componentes con probadas propiedades laxantes.

Así pues, las semillas de lino pueden aprovecharse para combatir el estreñimiento. (Como preventivo se puede tomar en el desayuno una cucharada de semillas de lino puestas a remojar en un vaso de agua la noche anterior. Beber todo el líquido. Para aumentar el efecto se puede añadir un par de ciruelas pasas al preparado que también se tomaran en el desayuno). (Si se quiere utilizar como laxante, se deberá doblar la dosis, tomando el preparado un par de veces al día). (Una forma sencilla de prevenir el estreñimiento consiste también en añadir una cucharada de semillas crudas en las sopas, yogur, etc.).

La capacidad emoliente o suavizante de los mucílagos es de mucha ayuda porque crea una capa mucilaginosa, es decir pegajosa y húmeda, que suaviza o protege contra las mucosas irritadas. Esta capacidad puede aprovecharse para el tratamiento de otras anomalías digestivas como:

Gastritis: El uso de esta planta puede ayudar a mejorar la inflamación del estómago. Además de los mucílagos las semillas contienen betacarotenos que, entre muchas propiedades, tienen un efecto gastroprotector. (Dejar en remojo por la noche un par de cucharadas de semillas de lino en agua fría. A la mañana siguiente colar el líquido y beberlo a sorbos pequeños a los largo de todo el día).

Acidez: La preparación anterior ayudará a combatir la acidez gástrica.

Inflamación intestinal: Igualmente el preparado anterior puede utilizarse para combatir la inflamación del intestino.

Diverticulitis: Resulta muy adecuado el uso de las semillas de lino para tratar o prevenir la diverticulitis. La dosis habitual es de 1 a 3 cucharadas diarias de semillas de lino molidas, divididas en dos tomas diarias, siempre con mucha agua.

Aparato urinario: Las mismas propiedades emolientes son también válidas para las afecciones de las mucosas del aparato urinario. Así, por ejemplo, se puede utilizar en afecciones como la nefritis, la cistitis o la uretritis. Su uso ayudará a combatir la inflamación de los riñones o la vejiga urinaria, así como las propias de la uretra. (Remojar media cucharadita de semillas de linaza en un vaso de agua durante unas 4 horas. Beber un par de vasos al día).

Aparato respiratorio: Las mismas propiedades emolientes son también válidas para las afecciones de las mucosas del aparato respiratorio. Aunque se ha utilizado, en uso interno, para el tratamiento de la bronquitis o del catarro, se utiliza fundamentalmente, en uso externo, para combatir las infecciones e irritaciones de la garganta, como en los casos de anginas o faringitis. (Infusión en agua fría de 5 gr de semillas secas por taza de agua durante toda la noche. Al día siguiente, realizar gargarismos de cuando en cuando con el líquido resultante).

Además de los mucílagos, y las pectinas, ambos con propiedades suavizantes para la piel, la semilla es rica en componentes antibacterianos, principalmente ácidos acético, málico, ferúlico y clorogénico, luteína y cisteína. Todo ello, unido a las propiedades vulnerarias de la sacarosa y el zinc, le otorgan propiedades adecuadas para la reparación, protección y cuidado de la piel. Para el cuidado externo de la piel se utilizan fundamentalmente cataplasmas de harina de linaza y el aceite de linaza. La primera se obtiene al moler las semillas de lino en una proporción aproximada de unos 30 a 50 gr por cada litro de agua. El aceite se aplica en forma de ungüento sobre la zona afectada. Entre las muchas aplicaciones podríamos mencionar las siguientes:

Furúnculos y abscesos: En el caso de aparecer protuberancias en la piel, llenas de pus, tal como ocurre en los furúnculos o abscesos, la harina obtenida al moler las semillas de lino será de mucha utilidad. Las compresas de harina de lino son muy adecuadas para esta finalidad. (Formar una papilla espesa con agua hirviendo y harina de linaza. Remover hasta que tenga bastante consistencia. Posteriormente colocar encima de una gasa y aplicar sobre la zona afectada. La cataplasma deberá aplicarse en caliente, tanto como pueda resistirse. (Para mantener el calor, se cubrirá con una tela gruesa).

Eccemas: Junto a los componentes anteriores, hemos de destacar la importancia que tienen los ácidos grasos del lino en el tratamiento del eccema. La misma preparación anterior puede utilizarse para remediar estas anomalías. En casos no muy agudos es mejor emplear una cataplasma con la harina caliente, sin agua.

Quemaduras: El aceite de lino ha demostrado ser uno de los mejores remedios para la curación y cicatrización de las quemaduras. Aplicado sobre la piel, tiene la capacidad de prevenir las infecciones y favorecer la regeneración de la piel. (Aplicar aceite de linaza, diluido en agua, sobre la zona afectada, tapándola luego con una venda limpia).

Cataratas: Un remedio casero para el tratamiento de las cataratas consiste en colocar una gota de esencia de esta planta en el ojo enfermo por la noche durante 20 días. (Tradicionalmente también se ha utilizado la miel para el mismo objetivo a base de colocar en el extremo del ojo enfermo una gota de miel durante un par de meses).

Caída del cabello: Para detener la caída del cabello se puede realizar el remedio siguiente: realizar una loción al día con el aceite de linaza diluido en la misma proporción de agua sobre el cuero cabelludo.

Metritis: Con la infusión de 10 gr. de semillas por litro de agua se pueden realizar lavados vaginales para el tratamiento de las inflamaciones del útero. La misma preparación puede utilizarse para realizar lavativas que desinflamen el recto.

La semilla del lino contiene una cantidad elevadísimas de lignanos. Los lignanos constituyen, junto con las isoflavonas y los cumestanos, los principales fitoestrógenos, o estrógenos vegetales. Mientras que la soja o el trébol son muy ricos en isoflavonas, el lino es extremadamente rico en lignanos (300 mg por cada 100 gr). El cardo benedictino (Cnicus benedictus) es el que posee más cantidad de este componente en toda la planta. También es más rico el ginseng siberiano (Eleutherococcus senticosus). Otros alimentos muy ricos en este componente, aunque en menor proporción que el lino son: los cereales (trigo, avena, cebada y centeno), pepitas de calabaza, soja, brócoli y porotos en general.

En el intestino los lignanos son transformados por ciertas bacterias y se convierten en potentes componentes con acción hormonal, capaces de neutralizar otras hormonas de procedencia animal. Se ha comprobado como los lignanos neutralizan el exceso de estrógenos que se producen en el organismo de una forma natural o debida a la ingestión de carnes animales, muy ricas en este componente.

Se cree que los estrógenos animales son responsables de la aparición de numerosos problemas corporales, entre ellos el cáncer de mama o de endometrio. Así pues, comer habitualmente una cucharada de semillas de lino podría ayudar a prevenir la aparición de estos tipos de cáncer al igual que parece ser muy útil en la prevención de la endometriosis.

A pesar de esto, la mayoría de los investigadores creen que la ingestión abundante de alimentos ricos en fitoestrógenos podría ser muy útil en mujeres sanas, aunque son partidarios de ser muy prudentes en la ingestión de alimentos ricos en fitoestrógenos en mujeres con cáncer de mama declarado, ya que no existen suficientes estudios y no está demostrado que su uso pueda inhibir o favorecer el crecimiento de células cancerosas.

El bocio puede manifestarse por distintas causas, entre las cuales existen ciertos alimentos perjudiciales que pueden generarlo cuando se consume en exceso, como la linaza o las semillas de lino.

La linaza o las semillas de lino contienen una sustancia conocida como thiocynato, la cual puede interferir con la absorción de yodo a nivel tiroideo, dando lugar a una deficiencia del mineral y éste al bocio. Pero la dieta moderna en general se encuentra cubierta con la cantidad de yodo necesaria para que esto no suceda en situaciones normales.

Las personas que padecen de hipotiroidismo también tendrán que evitar otros alimentos perjudiciales para el bocio que deprimen la función tiroidea, como  repollo, espinaca, col rizada, el brócoli y la soja. Las personas con la condición contraria o hipertiroidismo, se beneficiaran incrementando el consumo de esto alimentos,

Usos

Para aprovechar todas las cualidades del lino, debemos consumir la semilla entera remojada o molida en el momento. Hay que recordar que las semillas tienen un porcentaje alto de calorías y proteínas por lo cual hay que consumirlos moderadamente. Su sabor es suave y mezclado con otros alimentos hace recordar al de las nueces.

Podemos encontrar panificados industriales de lino, galletitas o las semillas que se pueden agregar a un desayuno mezcladas con cereales, en un yogur, ensalada de frutas, compotas; platos calientes: junto al arroz o fideos, en salsas; en ensaladas de verduras agregadas solas o mezcladas con otras semillas, como girasol o sésamo.

También pueden ser incluidas, previo remojo en agua y antes de ser mezcladas en masas junto con harina, para elaborar pan, galletitas, bizcochuelos, alfajores o preparar barras de cereal caceras. De esa manera obtenemos preparaciones más nutritivas con un aporte multivitamínico y mineral.

Como conclusión

Incluyendo alimentos ricos en omega-3 como las semillas de lino en nuestra alimentación, junto a una dieta equilibrada, promovemos un buen funcionamiento celular e incorporamos “un verdadero tesoro de la naturaleza” en nuestro cuerpo.

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