MANDARINA

Planta originaria de Asia, la cual, según algunas leyendas antiguas se dice que tomó su nombre debido a ser del mismo color de los trajes que usaban los mandarines. Como tal, la mandarina es el fruto de las diferentes especies de cítricos, también llamados mandarinos, entre los cuales encontramos las especies Citrus unshiu, Citrus reshni, Citrus reticulata y la más común Citrus Tangerina.

La mandarina fue cultivada en la China desde hace miles de años. La primera referencia data del siglo XII A.C. Su cultivo se extendió por el nordeste de la India y el sudeste de la China.

Pasó a Europa en el siglo XIX, concretamente Sir Abraham Hume en 1805 la llevó a Inglaterra. De allí pasó a Malta y se extendió a todo el Mediterráneo.

En 1870, el Coronel George L.Dancy la llevó a Florida y se extendió por América.

Actualmente los países de mayor producción son China, Japón, Israel, Italia, Argelia y España y en América, Argentina, Colombia y Uruguay.

Entre las diferentes variedades de esta fruta se destacan las clementinas, las clemenvillas, las híbridas y las satsumas.

Las clementinas se distinguen por ser de un tono anaranjado claro, su corteza es fácilmente removible y algunos afirman que proviene del cruce entre la mandarina normal y una especie silvestre de naranja proveniente de Argelia. Las clemenvillas se caracterizan por ser un poco más grandes que las clementinas, su corteza tiene un color naranja rojizo y poseen mucho más jugo que las demás. Aquellas más grandes que las anteriores, de color intenso y con la corteza más adherida a la pulpa son las conocidas como híbridos, entre estas tenemos variedades como la Ellendale, la Fortune y la Ortanique. Para finalizar encontramos las satsumas, las cuales provienen de Japón, se distinguen por ser muy aromáticas y porque a pesar de ser su árbol el último en florecer, es el primero que se recolecta.

Los árboles de mandarina suelen crecer hasta los 15 metros de altura, poseen una corteza fina, lisa y sin rugosidad importante, algunas especies presentan unas manchas blancas en toda su corteza que pueden ser considerados como hongos o mohosidad. Al igual que algunas especies del naranjo, el árbol de mandarina presenta en sus ramas algunas espinas gruesas, esto dependiendo de la variedad, mientras que sus hojas se caracterizan por presentar un color verde intenso y brillante, son ovales y alcanzan los 9 cm de longitud.

La mandarina es el fruto del mandarino, árbol que pertenece a la familia de las Rutáceas, con características similares al naranjo, aunque más pequeño y delicado. La mayoría de las variedades tienen forma esférica ligeramente aplanada. La mandarina es de tamaño mediano, que incide en la calidad del producto y oscila entre los 40 milímetros y los 86 o más en las mandarinas de mayor calidad comercial. El calibrado de las mandarinas se realiza en una escala descendente entre el 1 y el 10, siendo las del número 1 las más grandes y las del 10 las más pequeñas. El peso de una mandarina puede variar desde los 50 a los 100 gramos; por lo que la ración de consumo recomendada es de dos o tres piezas, según el tamaño. El color, tanto de su cáscara como de su pulpa, es anaranjado; en algunas variedades la piel puede tener un tono naranja rojizo. Su piel, en general, no se adhiere al fruto y su pulpa se divide en 8 o 10 gajos que se separan con facilidad. La pulpa de la mandarina es de sabor dulce, ligeramente acidulado y resulta deliciosamente jugosa y refrescante.

El componente mayoritario en las mandarinas es el agua y, respecto a otras frutas de su género, aporta menos cantidad de azúcares y por lo tanto menos calorías. La cantidad de fibra es apreciable y ésta se encuentra sobre todo en la parte blanca entre la pulpa y la corteza, por lo que su consumo favorece el tránsito intestinal. De su contenido vitamínico sobresale la vitamina C, en menor cantidad que la naranja, el ácido fólico y la provitamina A, más abundante que en cualquier otro cítrico. También contiene cantidades destacables de ácido cítrico, potasio y magnesio. En menor proporción se encuentran ciertas vitaminas del grupo B y minerales como el calcio, de peor aprovechamiento que el que procede de los lácteos u otros alimentos que son buena fuente de dicho mineral.

Las frutas pertenecientes al grupo de los cítricos destacan por contener una equilibrada combinación de sustancias anticancerígenas: vitamina C, flavonoides, limonoides y pectina. Todas estas sustancias se potencian mutuamente para lograr un marcado efecto protector contra el cáncer.

Propiedades de la mandarina

El fruto de la mandarina posee grandes cantidades de vitamina C, por lo cual es recomendable consumir entre 4 o 5 piezas de esta fruta al día para satisfacer las necesidades básicas del organismo. Es prudente un considerable consumo de mandarina para personas en periodo de lactancia, embarazo o fumadores, además, gracias a sus cualidades como antioxidante es fundamental en el cuidado y prevención de enfermedades degenerativas.

En los tratamientos contra la obesidad y las dietas el consumo frecuente de mandarina actúa de manera positiva como complemento de dichos tratamientos, pues los frutos con altos contenidos de vitamina C suelen causar sensación de saciedad.

Las diferentes especies de clementinas poseen grandes concentraciones de fibra, por lo cual son recomendables para evitar enfermedades como el cáncer de colon, el estreñimiento, la obesidad y otras enfermedades cardiovasculares.

Por su importante contenido de potasio, la mandarina es beneficiosa para los procesos de metabolismo en las células que procesan y producen calcio, lo cual fortalece dientes y huesos. En los periodos de invierno el consumo diario de 5 o 6 mandarinas puede prevenir los síntomas de los resfríos, y los catarros. La vitamina C ayuda a prevenir la gripe, molestias de las vías respiratorias altas y en los adultos mayores previene las infecciones ocasionadas por la amigdalitis.

Para desintoxicar el organismo de la polución es necesario licuar entre 6 y 7 mandarinas con cáscaras y sin semillas en agua, endulzar con miel de abejas pura y tomar una taza una hora antes del desayuno por cinco días. Es necesario que las frutas estén frescas y que solo se prepare la dosis justa del día, una taza.

El jugo de la mandarina tomado durante varios días en ayunas es recomendable para desintoxicar y depurar el organismo en casos de tuberculosis.

Para prevenir o combatir algunas enfermedades del páncreas es necesario tomar a diario la infusión de la cáscara de mandarina. De dos a cinco veces al día.

Las concentraciones de flavonoides en la mandarina ayudan a activar las funciones de la vitamina C, lo cual evita la acción cancerígena y degenerativa de los radicales libres. En casos de anemia ferropénica e intoxicación se recomiendan alto consumo de esta fruta.

Ayuda a prevenir algunas enfermedades del hígado, así como también evita el endurecimiento de las arterias y la resistencia a la insulina. Algunos estudios en Japón indican que el consumo diario de la mandarina disminuye el riesgo de cáncer del hígado para aquellos pacientes de hepatitis viral.

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