MELÓN

Los melones (Cucumis melo), al igual que las sandías (Citrullus vulgaris), pertenecen a la familia de las cucurbitáceas, una amplia familia donde encontramos otras plantas comestibles, como la calabaza, el zapallito, los pepinos y otras tóxicas como el pepinillo del diablo.

Los melones son plantas enredaderas con tallos que pueden trepar si se les proporciona el soporte adecuado. Tallos redondeados con cerdas bien patentes que le proporcionan una textura áspera al tacto. Los tallos, en la forma cultivada, se arrastran por el suelo y terminan en zarcillos pudiendo alcanzar hasta 4 m de longitud.

Hojas opuestas, lobuladas, con nerviación que recuerda a la palma de la mano.

Las flores son completamente masculinas o femeninas (plantas monoicas), aparecen aisladas y son de color amarillo.

El fruto de estas plantas son pepónides de color verde oscuro o verde claro con bandas más oscuras llamados, como la planta, melones. La piel es gruesa y en su interior se encuentra la carne que varía desde más blanca a más amarilla. En el interior de la carne se encuentran las semillas (pepitas de melón).

El origen del melón se sitúa en el sur de Asia donde se pueden encontrar especies silvestres. Parece ser que procede exactamente de Irán, desde donde se extendió hacia Egipto. Las referencias de esta fruta que hacen los egipcios datan del 2.400 A.C. Las culturas griegas y romanas lo hicieron popular en todo el Mediterráneo. Fueron los navegantes de los siglos XVI y XVII quienes lo extendieron por América donde encontró muchos lugares con un clima propicio para su cultivo.

En un principio los melones eran muy diferentes a como los conocemos ahora. Derivados de las especies silvestres, su tamaño no pasaba del que alcanza una naranja. Con el tiempo fueron apareciendo variedades más grandes hasta llegar a las actuales.

El melón constituye una de las frutas más consumidas ya que ocupa el cuarto lugar entre las frutas consumidas en todo el mundo, después de las naranjas, las bananas y las uvas. Existe una polémica muy grande sobre si este alimento es una fruta o una verdura. Por su textura y tamaño algunos la consideran una fruta; por el tipo de planta donde otros creen que es una verdura. Independientemente de cómo queramos considerarlo, lo cierto es que se trata de un alimento muy utilizado en la cocina de todo el mundo y con grandes propiedades alimentarias y medicinales.

La mayor parte del melón está compuesta de agua, aunque oscila según las variedades; esta agua es altamente biológica, participando de millones de reacciones químicas que se desarrollan en el interior de las células vivas del vegetal.

Contiene una gran cantidad de azúcar, una cantidad nada despreciable de proteínas y prácticamente nada de grasas.

Vitaminas: Destacan, aunque en pequeñas cantidades la A, B3, B6, B9 y C.

Minerales: Están todos presentes, destacando su riqueza en potasio, manganeso, hierro y magnesio.

Carotenos: Se trata de pigmentos orgánicos con funciones antioxidantes.

Adenosina: Se trata de una sustancia que facilita la circulación evitando la formación de coágulos. Merced a su gran poder alcalinizante, aumenta la solubilidad de las sales ácidas que forman los cálculos úricos, facilitando así su disolución y eliminación. Por otra parte frena la proliferación de gérmenes coliformes causantes de infecciones urinarias, las cuales precisan de un medio ácido para desarrollarse.

Por sus propiedades diuréticas, el consumo de melón resulta muy interesante para todas aquellas personas que padezcan enfermedades en las que sea conveniente la eliminación de líquido del organismo.

Propiedades alimentarias del melón

Los melones constituyen un alimento muy rico en vitamina A, en forma de betacarotenos. Una vez ingeridos, el organismo transforma estos flavonoides en vitamina A uno de los mejores antioxidantes. La ingestión de esta vitamina puede ayudar a prevenir muchas enfermedades y alargar la vida.

Dentro de todos los melones, son los de carne anaranjada los que poseen más cantidad, especialmente la variedad Cantalupo.

Son estos principios los que proporcionan el color amarillento a estas variedades. Otras variedades más verdosas o amarillo claras no poseen tanta cantidad.

Otra vitamina muy importante que contiene el melón con propiedades antioxidantes es la vitamina C que, entre otras propiedades ayuda a la formación del colágeno por lo que resulta ideal en la cicatrización de heridas producidas por traumatismos, cortes, quemaduras, cirugía. Igualmente resultará adecuada para la formación de nuevos tejidos en problemas de huesos rotos, distensiones musculares, rotura de ligamentos, etc.

Además de vitamina A, poseen cantidades bastante elevadas de vitaminas del grupo B. Entre todas cabe destacar la piridoxina (vitamina B6) cuya función dentro del organismo, en el aprovechamiento de los hidratos de carbono, grasas y proteínas es esencial, además de regular el sistema nervioso. Una falta de esta vitamina puede producir, entre otros síntomas, nerviosismo, problemas de sueño, dificultad en el aprendizaje, o problemas de debilidad muscular.

Contiene, además vitamina B3 (niacina) sin cuya presencia las células del organismo serían incapaces de producir energía. Esta vitamina ayuda a mantener los niveles bajos de colesterol, reduce la hipertensión, protege el aparato digestivo y nos permite tener la piel en buen estado.

Por lo tanto, aprovechar la riqueza vitamínica de los melones es una buena manera de disponer de estas vitaminas de una forma natural, sin tener que recurrir a los complementos vitamínicos que pueden causar problemas por sobredosis. Comiendo melones en abundancia durante los meses estivales, calmaremos la sed hidratando el organismo, disfrutaremos de su dulzura y, lo que es más importante, conseguiremos reforzar las defensas del organismo frente a los productos contaminantes del exterior o las toxinas de nuestro propio organismo.

Tampoco debemos olvidar que nuestra piel sufre muchas agresiones del exceso de radiación solar, del ambiento reseco de la playa, o de la falta de humedad durante esta estación. Los melones ayudarán a conservar la piel en buen estado y tener un cabello brillante y bonito, al mismo tiempo que nos protegerán de los rayos solares permitiéndonos lucir un bronceado más bonito y seguro.

No debemos olvidar la riqueza de los melones en minerales, especialmente hierro y manganeso. Una deficiencia del primero produce anemia y el segundo es necesario para la formación de los huesos, para el sistema nervioso y para aprovechar las proteínas.

Se cree que la falta de este mineral conlleva al desinterés por el sexo. En este sentido esta fruta se consideraría como un buen afrodisíaco.

El melón es muy rico en potasio que contrarresta el sodio y aumenta la micción por lo que permite eliminar agua sobrante del organismo.

A pesar de ser un alimento muy compatible tenemos que tener en cuenta que los melones no combinan bien con algunos alimentos: Féculas y cereales, huevos, leche, mantecas o quesos muy grasos, carnes con mucha grasa o aceites. Es necesario comerlo bien maduro puesto que, en caso contrario, resulta indigesto.

Propiedades medicinales del melón

Además de su riqueza en vitaminas y minerales, el melón poseen toda una serie de componentes que pueden aprovecharse para curar o remediar algunas enfermedades. Entre las principales se encuentran las siguientes:

Aparato circulatorio: Por su contenido en adenosina, los melones ayudan a evitar la formación de coágulos en la sangre, por lo que resultan muy adecuados en aquellas enfermedades que tienen como causa una mala circulación: angina de pecho, ataques de corazón, embolias cerebrales, etc.

Cáncer: Por su contenido en carotenos, el melón ayuda a prevenir la aparición del cáncer. Las poblaciones que consumen esta fruta tienen unos índices de cáncer menores.

Lombrices intestinales: Las semillas machacadas de melón, comidas crudas, ayudan a eliminar las lombrices intestinales.

Reumatismo: Por sus propiedades diuréticas resulta muy interesante en enfermedades en las que haya que eliminar líquido del organismo, como el reumatismo o la gota.

Estreñimiento: El melón posee mucha celulosa que es adecuada para facilitar el tránsito intestinal y evitar el estreñimiento.

Manchas en la piel: Las propiedades depurativas del melón se utilizan para limpiar el organismo y prevenir la aparición de manchas sobre la piel que, en muchas ocasiones, están producidas por las toxinas que se manifiesta en la superficie de nuestro organismo. Resulta muy interesante para esta finalidad la cura del melón.

Recordamos que el melón está contraindicado a los diabéticos, dispépsicos y cuantos sufren de irritación del aparato digestivo.

Uso interno: Pulpa y jugo exprimido del melón bien maduro;  decocción de las  semillas.

Uso externo: Aplicación de la pulpa triturada del fruto bien maduro contra irritaciones cutáneas, hemorroides, quemaduras.

Por su propiedad emoliente, descongestionante, hidratante, el fruto del melón está indicado  en la preparación de productos cosméticos específicos para  pieles secas, deshidratadas, irritadas.

Una buena máscara de belleza consiste en la aplicación sobre la cara, la pulpa del melón triturada y colocada sobre una gasa.

Es un tratamiento muy indicado cuando ha sido excesiva la exposición al sol y la piel se presenta deshidratada y enrojecida.

Aunque por lo general las desechamos, las semillas del melón tienen un alto valor proteico. Son emolientes, mineralizantes y vermífugas (actúan contra los parásitos) y sirven para realizar una infusión totalmente insípida, que puede beberse, incluso incorporándole otra hierba para darle gusto. Una vez retiradas del melón, las semillas deben limpiarse en un colador, dejarse secar, preferentemente al sol y luego molerse en un molinillo, procesadora o mortero. A un cuarto kilo de semillas se le debe agregar medio litro de agua hirviendo, tapar, dejar reposar unas seis horas aproximadamente y luego filtrar. Se recomienda las semillas de melón para el tratamiento de la nefritis y las enfermedades del riñón. La semilla tiene todos los elementos, todas las vitaminas y todos los componentes necesarios para el funcionamiento del organismo. Si deseamos retener el estado natural, joven y elástico de las arterias, la vitalidad del sistema glandular y la integridad del sistema nervioso, debemos comer estas semillas.

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