MORRÓN

El  morrón (Capsicum annuum) es una planta procedente de México, América Central y norte de Sudamérica; de la familia de las solanáceas, al igual que la papa o el tomate. Llegaron a España en 1493, después del primer viaje de Cristóbal Colón a América. Los indígenas americanos los llamaban chili, pero los españoles y los portugueses los llamaron pimientos o pimientos de Brasil.

A partir del siglo XVI se empezaron a cultivar en España y de ahí pasó a Italia y desde Italia llegó a Francia. Los portugueses se encargaron de hacerlos llegar al resto de Europa y al resto del mundo. Pero las variedades más grandes y carnosas dulces o poco picantes, que consumimos actualmente, empezaron a cultivarse a partir del siglo XX. Su cultivo se encuentra prácticamente extendido por todo el mundo.

Es especialmente importante en el este y sur de Asia, donde su fruto forma parte de la cocina tradicional, apareciendo en multitud de platos.

El pimiento morrón, también conocido como pimiento choricero, de bonete o de hocico de buey, es una baya globosa, considerada una verdura y consumida como tal. El género Capsicum incluye a una gran variedad de plantas, y los nombres comunes son frecuentemente ambiguos. Por sus características, el morrón es conocido también como pimiento en México, Perú y Guatemala; pimentón en Bolivia, Chile, Colombia, Venezuela y en Paraguay “locote”. Como “ají dulce” en algunas regiones, o “ají morrón”, en otras, o particularmente, en España y Chile se la conoce como “pimiento morrón”; en Uruguay y Argentina se lo conoce como “morrón” a secas. En Nicaragua se le conoce como “chiltoma” a todas las diferentes variedades no picantes de este condimento y en Costa Rica se llama “chile dulce”.

Estas variedades más grandes y dulces se consiguieron a principios del siglo XX, a partir de la selección humana de variedades naturales cultivadas de Capsicum. Los morrones verdes, pasados unos días cambian de color, pasando del verde al amarillo, naranja y finalmente en la mayoría de los casos al rojo. En este caso los pimientos simplemente han ido madurando ganando en dulzor, enriqueciéndose en vitamina C y en betacarotenos. El morrón cuando está verde es menos dulce. Los morrones pueden consumirse verdes (inmaduros) o maduros, pudiendo ser estos últimos de color rojo, amarillo o naranja, dependiendo de la variedad. Existe también una variedad blanca además de otras más raras de color morado, azul o marrón. A diferencia de los frutos de otras variedades de Capsicum, como los ajíes o chiles, que son picantes, los morrones poseen un sabor suave y un cuerpo carnoso, son generalmente de gran tamaño y tienen una característica forma entre cuadrada y rectangular, mientras que los ajíes tienden a tener forma de vaina. Económicamente su importancia es muy grande ya que en las conservas industriales es la primera elección como saborizante.

Los morrones, especialmente los morrones rojos maduros, constituyen una fuente excelente de vitamina C, superando a los cítricos (naranjas, limones, pomelos, etc.) y siendo una de las plantas del mundo que posee más cantidad, por lo tanto son un alimento esencial para los que buscan una dieta desintoxicante.

Es igualmente importante esta vitamina para la adecuada absorción del hierro, del calcio o de otros aminoácidos. De igual manera, la vitamina C ayuda en la curación de las heridas. Su deficiencia provoca una debilidad general en el organismo, manifestada en síntomas como cabello frágil, encías que sangran, heridas que no cicatrizan, pérdida del apetito etc.

Es especialmente interesante comer este fruto en épocas de convalecencia, después de haber pasado alguna enfermedad porque ayuda a aumentar las defensas.

Igualmente, y especialmente cuando está bien maduro y rojo, contiene, junto a los tomates, un componente denominado licopeno que constituye, al lado de la vitamina C, uno de los mejores antioxidantes, encargados de descontaminar el cuerpo y liberarlo de la influencia negativa de los radicales libres.

Capsaicina: Es el principio responsable de la tonalidad picante en algunos alimentos, es empleado en algunas neuralgias, neuropatía diabética, algunos cuadros dolorosos referidos a territorios específicos de la piel y en las picazones de los dializados por insuficiencia renal u otras afecciones difusas de la piel similares. Es de suponer que tiene cierta acción anticancerosa.

Fibra vegetal: Que ayuda a mejorar el tránsito intestinal favoreciendo la eliminación de materia tóxica por el intestino.

Propiedades de los morrones

Su contenido en betacarotenos es muy alto, inferior a la zanahoria, pero superior a la mayoría de los frutos. Los betacarotenos ejercen un gran poder antioxidante. Igualmente, siendo ricos en triptófano, su ingestión ayuda a combatir los síntomas de la depresión.

Los morrones estimulan el apetito, especialmente los pimientos picantes o chiles. Los pimientos dulces o picantes tienen bastante mala fama de ser muy “indigestos”, lo cual no es cierto. Es verdad que los debemos masticar bien y que muchas veces la mala digestión de este fruto no se debe a él mismo, sino a su mala combinación con otros alimentos.

Curiosamente y, frente a esta opinión generalizada, los morrones crudos son más digeribles que los cocidos y además tienen propiedades digestivas porque estimulan la producción de los jugos gástricos y biliares. Incluso los pimientos picantes han demostrado tener un efecto positivo en la prevención de la úlcera de estómago. El mismo componente picante (capsaicina) protege las membranas gástricas y parece impedir el desarrollo de úlceras tal como se ha demostrado en numerosos experimentos en animales.

Dentro las propiedades adecuadas del morrón para el aparato digestivo hemos de mencionar también sus propiedades antidiarreicas y antivomitivas. Por lo tanto su mala leyenda está totalmente injustificada.

Por su alto contenido en agua, resultan muy adecuados en la dieta para adelgazar, siempre y cuando los comamos crudos, en ensalada, combinados con tomate, lechuga, cebolla, etc. También resultan excelentes y extraordinariamente ligeros cuando los comemos asados a la brasa.

Además de su riqueza en agua, su gran dotación en fibra crea en nuestros estómagos una gran sensación de saciedad, lo que permite pasar un buen periodo de tiempo sin ingerir otros alimentos, dado que ellos se van asimilando poco a poco. Esta misma fibra arrastra los residuos fecales del intestino, evitando putrefacciones y actuando de laxante, por lo que, además de ser recomendados para aquellos que quieran perder peso, también serán muy convenientes en aquellos que sufran de estreñimiento. Igualmente se ha demostrado como la ingestión de pimientos picantes incrementa el metabolismo y ayuda a eliminar grasas.

Si se quiere dar a nuestra comida un toque de exotismo, podemos hacer uso de los ajíes o de la pimienta roja que se obtiene del pimiento dulce bien maduro, una vez se ha secado y molido. La cocina árabe y oriental hace un uso muy habitual de estas especias que, además de darle un toque muy colorido a las comidas, incrementan su sabor y despiertan el apetito, manteniendo al mismo tiempo todas sus propiedades alimentarias. Aunque hay que recordar el uso restringido de estos preparados con estómagos sensibles o con gastritis.

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El pimentón o pimienta de cayena parece resultar efectiva en la cicatrización de las úlceras. La razón parece ser que esta substancia incrementa la producción de mucus que recubre la mucosa intestinal protegiéndola. Se puede añadir esta esta especia a las comidas u optar por el uso de 1 cápsula durante las 3 comidas principales.

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El pimentón y los pimientos picantes, por su contenido en salicilatos y capsaicina, poseen propiedades analgésicas, siendo muy adecuados para calmar los dolores de las enfermedades reumáticas, neuralgias o dolores postoperatorios.

Un remedio popular externo consiste en mezclar pimentón con un poco de sal y disolverlo en agua. Colocándolo con una gasa encima de las articulaciones doloridas durante una hora, más o menos, nos aliviará del dolor.

Existen cremas que contienen capsaicina para aplicarlas en uso externo, en el tratamiento del dolor o afecciones de la piel, como la psoriasis, herpes , etc. si bien producen algunas veces reacciones adversas y debe utilizarse con prudencia, evitando especialmente el contacto con los ojos que produce un intenso dolor .

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Una manera mejor de conseguir sus efectos es ingiriendo estos alimentos en nuestras comidas. Los pimientos picantes se han utilizado y se siguen utilizando ampliamente como remedios naturales. Se emplean en casos de congestión bronquial, como expectorantes para librar los pulmones de mucosidades, artritis, etc.

Estudios recientes llevados a cabo en Estados Unidos demostraron, en un estudio llevado a cabo sobre ratones enfermos de cáncer de próstata, que dosis elevadas de capsaicina redujeron el desarrollo de las células cancerosas. Según Hiley, un portavoz de la Organización para el Cáncer de Próstata en el Reino Unido, esta substancia podría ser incorporada a nuevos medicamentos para el tratamiento del cáncer en un futuro próximo. Sin embargo el mismo portavoz, advirtió que el estudio se encuentra en su fase inicial y que no se debe abusar del consumo de pimientos picantes o chiles, que según algunos investigadores, es el responsable del elevado número de cánceres de estómago en la India y México.

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